salieron de la cueva sanas y salvas

"¡Ha sido una gran aventura!": las espeleólogas cuentan su experiencia

Las espeleólogas relatan como fue su "aventura con mayúsculas" y critican el tratamiento de su rescate por parte de la prensa, a la que acusan de sensacionalista

Foto: Las tres espeleólogas a las que se buscaba desde ayer en la cueva cántabra Cueto-Coventosa han salido por su propio pie este lunes. (EFE)
Las tres espeleólogas a las que se buscaba desde ayer en la cueva cántabra Cueto-Coventosa han salido por su propio pie este lunes. (EFE)

"Ha sido una gran aventura!!!". Así han resumido las tres espeleólogas su experiencia desde dentro de la cueva Cueto-Coventosa de Cantabria, donde estuvieron desaparecidas durante 48 horas mientras hasta tres equipos de búsqueda se desplegaban para encontrarlas.

Según el mensaje publicado por uno de sus amigos en Facebook, que dice citar textualmente un whatsapp de alguna de ellas, fue "patético" el revuelo mediático que se creo en esas horas en las que estaban desaparecidas. Se preguntan si "realmente era necesario todo este espectáculo de mierda" y aprovechan para agradecer su labor a todos los servicios de rescate.

¿Realmente era necesario todo este espectáculo de mierda? ¿Realmente era necesario que tanta gente estuviera tan preocupada por nada... ?

Desde el primer momento se explicó que las tres mujeres, de entre 40 y 50 años, eran espeleólogas expertas y el retraso se podía deber al agotamiento de la ruta, muy exigente y famosa entre los especialistas por sus descensos, lagos, y grandes salas subterráneas.

"Sabíamos que iba a ser una experiencia dura, técnica y física. Teníamos que llevar peso durante todo el recorrido. Cada una una cuerda de 60, todo el equipo personal, equipo de primeros auxilios, térmica, punto caliente, comida y teníamos 3 puntos de abastecer agua abajo, por lo que salimos con 1,5 l de agua que iríamos rellenando", se lee en un mensaje publicado

Explican que el pozo Juhué y los seguiemtes hasta llegar a 518 metros de rápeles "non stop fue una auténtica maravilla". "Solas, organizando el descenso, sólo con las luces de nuestros frontales y los ruidos de los latigazos de las cuerdas que te erizaban la piel", recuerda una de ellas.

La primera parte de la travesía, el tramo "el cual sabíamos se nos iba a hacer muy largo ya que todo son bloques y un contínuo sube-baja, esperábamos encontrarnos con más dificultades por la temida y perdedora sala de las 11 horas, que al final no fue tan temida y encontramos la salida bastante rápido". Lo siguiente fue el Oasis, seguido por el Pozo de la Unión y su " pasamanos de vértigo".

Las tres espeleólogas -dos provenientes de Barcelona y una de Vinaroz (Castellón)- a las que se buscaba desde ayer tras su salida de la cueva cántabra Cueto-Coventosa. (EFE)
Las tres espeleólogas -dos provenientes de Barcelona y una de Vinaroz (Castellón)- a las que se buscaba desde ayer tras su salida de la cueva cántabra Cueto-Coventosa. (EFE)

Fue cuando llegaron a la "galería de las pequeñas inglesas" cuando se encontraron con un paso que no supieron atravesar: "Lo veiamos demasiado expuesto y peligroso. Eso hizo que nos replanteáramos si estábamos en el lugar en el que nos pensábamos que estabamos. Dudas, exploraciones, veíamos en la reseña otro túnel superior al nuestro y quizás es el que debíamos haber tomado. Vuelta atrás, no puede ser, vuelta hacia delante, no cuadra. Así 4 veces. Quizás no lo veíamos porque estábamos cansadas", recuerda.

Por eso, decidieron sacar las mantas térmicas, los puntos de calor, dormir e intentar descansar. Cuentan que al despertar, ya sabián que seguro que se había activado el 112, "pero teníamos que ir a ver de nuevo ese paso que parecía imposible el día anterior". Mientras tanto, pensaban que sus amigos -que las iban a recoger a la salida- "seguro estarían preocupádísimos".

Está la tele, muchísmos periodistas. Desde ayer que ya se habla de este tema y hoy es una locura

Efectivamente, al dirigirse hacia allí escucharon voces por detrás: "Tres angelitos de socorro venían a buscarnos. Se había activado el 112. Ellos venían por Cueto y otro grupo había entrado por Coventosa".

Los equipos de rescate les preguntaron si estaban heridas y les ofrecieron comida y bebida, aunque lo único que aceptaron fue café caliente. "Llevaban de todo....bocadillo de lomo-queso, bebidas isotónicas, agua, geles, barras energéticas......no necesitamos nada de todo eso, pero cuando dijeron CAFÉ.... jajajajaja café caliente??? Total, que los 6 nos tomamos un cafetito con bastante azúcar".

El relato continúa con la emoción que sintieron al atravesar el paso hacia Coventosa acompañadas: "Aquel paso que el día anterior era la muerte segura, no fue más que como cualquier otro paso de los que ya habíamos hecho en muchas ocasiones durante el recorrido. Increíble. Fue invisible ante nuestros ojos el día anterior". Al salir, sin embargo, les advirtieron que estaba fuera "España entera" esperando saber cómo estaban.

"Está la tele, muchísmos periodistas. Desde ayer que ya se habla de este tema y hoy es una locura", señala al recordar como se arremolinaban los medios para intentar conseguir declaraciones y "sus exclusivas" por las ventanas del coche patrulla.

"¿Realmente era necesario todo este espectáculo de mierda? ¿Realmente era necesario que tanta gente estuviera tan preocupada por nada... Sensacionalistas...buscando la desgracia....buscando el tomate...buscando la exclusiva....la audiencia...en definitiva, QUÉ PATÉTICO!!!", afirma contundentemente.

Frente a las polémicas declaraciones del presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, que se congratuló de que las mujeres estuviesen en buen estado pero advirtió de que "no podemos estar todo el día gastando dinero público para aventureros/as", la espeleóga ha considerado la experiencia como "UNA AVENTURA EN MAYUSCULAS!!! MARAVILLOSA!"

Y concluye que, al final, lo "peor de todo fue no haberse podido hacer una foto de recuerdo a la salida de la cueva.

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