"SITUACIONES KAFKIANAS"

Espionaje y contraespionaje: el 'juego' del gato y el ratón entre mossos y policías el 1-O

"Ninguno de mis subordinados vio intervenciones de orden público porque la Brimo estaba en el partido del Barcelona. Cuando se estaba produciendo un ataque al orden jurídico constitucional", dijo.

Foto: Agentes de la policía nacional forman un cordón policial en el IES Tarragona el 1-O. (EFE)
Agentes de la policía nacional forman un cordón policial en el IES Tarragona el 1-O. (EFE)

Un inspector de Información de la Policía Nacional continuó este miércoles con el relato de la actuación de los Mossos en los centros de votación durante el 1 de octubre. En la reanudación de la novena semana, el responsable policial repasó lo sucedido en los tres colegios en los que estuvo en aquella jornada. Recordó, por ejemplo, que en un punto de Sabadell, cuando la gente congregada se encontraba en actitud pacífica, "algunos empezaron a simular lesiones y a gritar". A partir de ahí, la cosa se descontroló y comenzaron los "empujones". "Los mossos no querían saber nada, se desentendían de la situación", aseguró. Pero no todos los mossos adoptaron una actitud pasiva el 1-O: el inspector afirmó que varios agentes de la policía autonómica siguieron a sus hombres aquella jornada.

El testigo se refirió a otras situaciones que calificó como "kafkianas" e incluso marcianas. "Episodios gravísimos", dijo. En otro colegio, se encontraron con una encerrona. Los Mossos cortaron una calle ancha con dos unidades. La pinza. También pudieron comprobar que "habían mordido" a los agentes de Policía, expresión con la que quería decir que la policía autonómica organizó seguimientos a sus hombres. Tras 'espiarles', se les vio abandonar la zona en un vehículo de Presidencia. "Este es el titular", lanzó incluso.

Desde primera hora de la mañana la situación no era normal. En los colegios había numerosas personas congregadas en masa, "no en colas ordenadas para proceder a una votación", como sucedería en un caso al uso. "Masas ingentes" que se arremolinaban en la puerta de entrada de los colegios al clamor de "¡Votarem, votarem!". "Un señor me hizo gracia, con las manos en alto decía que no podíamos actuar porque tenían en la puerta a personas mayores y niños", recordó. "Incluso había algunos con el taca taca [el agente lo definió como tiqui taca, en un lapsus]".

Aseguró que la actuación de los policías "fue modélica". "De uno en uno fueron sacando a las personas que se agarraban en cadena unos a otros". El agente, muy expresivo en su declaración, explicó que no se podían entender determinadas decisiones como el envío de los antidisturbios de los Mossos a un partido de las características del Barça - Las Palmas, celebrado el mismo día 1. "Ninguno de mis subordinados vio intervenciones de orden público porque la Brimo estaba en el partido del Barcelona. Cuando se estaba produciendo un ataque al orden jurídico constitucional", dijo.

En el turno de defensas, el inspector respondió a un largo interrogatorio del letrado de Òmnium, Benet Salellas. El abogado pidió explicaciones por su entrada por la fuerza en los centros. "¿Por qué no pidieron la llave?", le demandó. La respuesta fue inmediata: "Si nos ponemos a buscar las llaves de colegios que no conocemos no terminamos hasta las tres de la tarde". También describió barricadas con mobiliario de las clases. "Había que pelear para entrar", describió.

Cascos y cadenas

El segundo testigo se refirió a cómo "peligró su integridad física" en uno de los colegios del distrito de Les Corts, en Barcelona, en el que hacían contravigilancia. "Ocurrió una situación bastante violenta. La compañera y yo nos colocamos en un lateral del colegio. Vimos una situación violenta de la masa, salió un grupo de alrededor de 20 personas: llevaban cascos de moto, cadenas, palos pasamontañas y demás", explicó. La siguiente en declarar fue la agente con la que intervino en aquel municipio, quien ratificó sus palabras: "Cuando dieron la orden, si había 100 personas se convirtieron en 200, empezó a llegar gente de todos lados".

Ambos policías llevaban a cabo "labores de contravigilancia" y explicaron al tribunal que vieron en la parte trasera de este centro de votación a dos personas que llevaban botas tácticas, sistemas de radiotransmisión y defensas en los bolsillos. Esas personas con equipamiento policial 'mordían' o vigilaban a los de los cuerpos policiales ajenos a los Mossos. "Uno era rapado o calvo y llevaba una chaqueta North Face de color negra y en la oreja derecha llevaba un equipo de radiotransmisión, un auricular. Iba con otro compañero, también con ropa convencional y unas botas tácticas, pero desde el bolsillo derecho salía una defensa extensible", indicó el primer agente. "Los estuvimos observando a lo largo de varios minutos y estaban en actitud vigilante. Iban dando comunicados. Se cogían del cuello de la sudadera e iban dando comunicados", agregó.

Su compañera fue un paso más allá y aseguró que "por indicios podríamos presuponer que podrían ser policías", una afirmación contra la que cargó a continuación Jordi Pina, el abogado de Rull, Turull y Sànchez. "Ha quedado claro que no sabían ustedes quiénes eran estas personas...", lanzó el letrado, ganándose así una advertencia de Marchena. "No sabe si ha quedado claro, señor Pina. Empieza usted en lugar de formulando una interrogación, haciendo una afirmación sobre lo que ha quedado claro o lo que no ha quedado claro. Y eso enturbia evidentemente el contenido de la pregunta", zanjó el presidente del tribunal.

La pasividad de los mossos

Tras la declaración de los agentes de contravigilancia, llegó el turno de un policía que intervino en el instituto de Pau Romeva, en Barcelona. "Nos llamaron maricones, basura, escoria, mercenarios, terroristas, qué valientes sois con los escudos...", aseguró. "Vimos a los Mossos, había una patrulla de Mossos en la acera contraria al colegio, una presencia absolutamente testimonial,desde donde estaban colocados no podían colaborar ni llevar a cabo el mandato judicial de ninguna manera", criticó.

Mientras los mossos observaban desde la distancia, ellos trataron de abrirse paso en el colegio. "Vemos encadenadas entre sí por sus brazos a las personas. Les pedimos que abrieran la puerta para acceder al registro. No atienden al requerimiento y tenemos que abrir la puerta y retirar a personas", explicó. Una vez dentro, los policías incautaron "manual para el referéndum" y se marcharon.

La mañana la cerró un inspector que estuvo en cuatro colegios aquel día: la Escola Infant Jesus, el Servei Central d'Educacio, el Centre Educatiu Projecte y el Dolors Monserda. "La mayor singularidad fue que con el escolta de la consejera Clara Ponsatí, que iba de paisano, hubo un enfrentamiento. El resto de mossos, su actitud fue pasiva", aseguró. "La consejera tuvo una actitud resistente. Gritaba mucho. Opuso muchas dificultades y estaba agarrada al que luego supe que era su escolta y a otra persona".

El inspector también explicó cómo en una de sus intervenciones tuvieron que lidiar con el abogado de Oriol Junqueras y Raül Romeva, Andreu Van den Eynde. "Se le deja leer el auto... Era una situación incómoda, porque teníamos la necesidad de hacerlo lo más rápido posible. Se tomó su tiempo para leerlo. Lo leyó entero. Se hizo eterno el tiempo con él. Le pedí que por favor me lo devolviera", explicó el agente. "Le dije que no pintaba nada allí porque ya se le habían dado las explicaciones".

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