cambio de bando entre diputados gallegos

Ciudadanos se instala en la crisis en Galicia

Dimisiones, insultos y problemas para la designación de candidatos en el partido naranja en vísperas electorales

Foto: El líder de Ciudadanos, Albert Rivera (d), el portavoz, Juan Carlos Girauta y la diputada Melisa Rodríguez en el Congreso de los diputados. (EFE)
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera (d), el portavoz, Juan Carlos Girauta y la diputada Melisa Rodríguez en el Congreso de los diputados. (EFE)

El cambio de bando del número dos del alcalde de Ourense, José Araújo, que se pasa del PP a Ciudadanos para encabezar su lista en las municipales, parecía anunciar buenas perspectivas para la formación naranja. La alegría duró poco, como es costumbre en un partido que en Galicia no acaba de encontrar su sitio. Mientras Araújo entraba por una puerta, el líder de Cs en la ciudad, Alberto Rodríguez, salía por la otra, y lo hacía con una carta en la que lamenta "la incorporación de la vieja política" y tacha de "asqueroso" a su secretario de Organización en Galicia. Es el último capítulo de una serie de enfrentamientos focalizados en las principales ciudades, con conflictos en A Coruña, Pontevedra o Vigo.

La división ataca a Ciudadanos precisamente en los ayuntamientos mayores, allí donde más cabría esperar de un partido con dificultades para llegar a los más pequeños, y en una comunidad autónoma en la que no tiene alcaldes, suma apenas 16 concejales y carece de representantes en Congreso, Senado y Parlamento autonómico. En las generales podrá beneficiarse del tirón electoral de Albert Rivera, pero las municipales son otra cosa, y Ourense era una de sus bazas. O al menos eso parecía cuando incorporó a todo un peso pesado de la política local, pero la forma en la que Alberto Rodríguez se ha despedido levanta muchas incógnitas en la formación naranja.

En las generales podrá beneficiarse del tirón electoral de Albert Rivera, pero las municipales son otra cosa, y Ourense era una de sus bazas

El polvorín orensano acabará en los juzgados. Porque cuando el dirigente local de Cs vio cómo le arrebataban la posibilidad de aspirar a la alcaldía, se despachó a gusto contra el secretario de Organización de Ciudadanos en Galicia, Laureano Bermejo, al que acusó de "maltrato, manipulador, de mentir y de quedarse dinero de los afiliados". En una carta a los demás coordinadores de la comunidad autónoma, también le acusó de "enfrentar a los compañeros y coaccionar el voto" y de querer vivir de la política a toda costa. En tono sarcástico, le daba las gracias por enseñarle "todo lo asqueroso" de la política: "manipular, enfrentar a los compañeros, mentir, quedarse dinero de afiliados o coaccionar el libre voto de sus compañeros".

Además de las acusaciones contra Bermejo, que ha anunciado acciones legales, el secretario de Organización de Ourense extendió el descrédito al conjunto de su partido en Galicia. "Hay mucho descontento entre los afiliados. A mí Ciudadanos ya no me representa, no hay democracia interna, los militantes no van a poder elegir ni a su junta directiva", denunció. "Ciudadanos es un escaparate, lo que mostramos fuera poco tiene que ver con lo que pasa dentro", añadió, y también acusó al resto de coordinadores de Galicia de "afanarse a colocarse ellos y sus compañeros de ejecutivas en las listas".

Y eso que la jugada parecía audaz, un golpe en la línea de flotación del alcalde, el popular Jesús Vázquez, que viene gobernando en minoría y en una situación tan precaria que no ha sido capaz de aprobar un solo presupuesto en todo el mandato. Ciudadanos fue a pescar en el caladero del PP y le arrebataba a su portavoz municipal, conocido en la ciudad como "el superconcejal", también famoso por protagonizar en 2006 la primera boda gay de un dirigente popular, en plena campaña de su partido contra el matrimonio homosexual. Cs tocó igualmente al PP en Tui al fichar a un 'exconxelleiro' de Manuel Fraga, Juan Miguel Diz Guedes, y trata de cerrar en Mugardos una operación similar con Mónica Martínez.

El busto de Manuel Fraga en Vilalba, Lugo. (EFE)
El busto de Manuel Fraga en Vilalba, Lugo. (EFE)

A Coruña es otra de las plazas en las que ha estallado un conflicto en la formación naranja, con la elección fallida de José María Paz Gago como candidata. La propuesta provocó una sonora contestación interna, liderada por uno de sus militantes de mayor peso: el empresario y exdirector general de Inditex Juan Carlos Rodríguez Cebrián, y la dirección del partido se vio obligada a rectificar. En la que se perfila como una de las alcaldías más interesantes para los de Rivera, con una corporación fraccionada en la que puede ser decisivo para gobernar y donde goza del favor del exregidor Francisco Vázquez, todavía no hay candidato a la alcaldía.

Tampoco lo hay en Vigo, la mayor ciudad de Galicia, aunque en este caso el favoritismo de su actual alcalde, el socialista Abel Caballero, es absoluto. Según las encuestas, las opciones de la oposición son mínimas, y la mayoría absoluta estaría prácticamente decidida. El desgaste del PP en la ciudad podría favorecer en todo caso la consecución de algún acta de concejal para Cs, pero ni así es capaz de encontrar una persona con el peso político necesario. Otro 'exconselleiro' del PP, Javier Guerra, que dejó el Gobierno de Feijóo de mala manera, es un eterno candidato a encabezar la lista de Ciudadanos en Vigo, pero el partido aún no ha sido capaz de convencerle.

Los conflictos locales que minan las posibilidades de Ciudadanos a apenas tres meses de las elecciones municipales recuerdan a los que surgieron en vísperas de las pasadas autonómicas, cuando se produjo una dimisión en cascada de la dirección de varias agrupaciones locales, comarcales y provinciales. Denunciaban la intromisión de la dirección nacional en los asuntos locales, e incluso el incumplimiento de los estatutos al vetar a candidatos que contaban con el apoyo de las bases, entre ellos la persona que estaba llamada a aspirar a la presidencia de la Xunta.

El partido de Albert Rivera se presentó en 2015 en 18 de los 313 ayuntamientos que tiene Galicia. Su panorama ha mejorado desde entonces de forma notable, lo que le ha llevado a apostar por llegar en esta ocasión a cerca de 90 de candidaturas. Pero la tarea está resultando difícil. Serían algunas más de las agrupaciones locales constituidas, con cuyos responsables se reunió Bermejo en enero con la promesa de cerrar la lista de aspirantes a principios de este mes con la dirección de Madrid, en un proceso en el que no caben primarias. "No se dan las condiciones que establece el reglamento", explicó el responsable de Organización.

El plazo para revelar los candidatos ya se ha agotado, y la única certeza es la identidad de la candidata al Ayuntamiento de Lugo: Olga Louzao

El plazo para revelar los candidatos ya se ha agotado, y la única certeza relevante es la identidad de la candidata al Ayuntamiento de Lugo, que será la líder del partido en Galicia, Olga Louzao. En Ferrol y Pontevedra podrían repetir como cabezas de cartel Ana Rodríguez y María Rey, respectivamente, y en Santiago apostar por la coordinadora local, María Vilas. Pero todo son conjeturas y tensiones, y el cierre de las listas está resultando mucho más complicado y ruidoso de lo que esperaba la formación naranja, que tras la convocatoria de las generales en abril ve cómo se le abre otro frente relacionado con las candidaturas.

Es un doble reto para un partido que logró apenas 28.300 votos de los gallegos en las municipales de 2015 y que tocó techo en las generales del mismo año, cuando, con 147.910 sufragios (el 9% del total) consiguió un escaño por A Coruña. Un premio efímero, que perdió tras la repetición de los comicios un año más tarde. No tuvo mejor suerte su candidata a la presidencia de la Xunta en 2016, Cristina Losada, que, con 48.553 votos, el 3,3% del total, se quedó lejos del 5% necesario para obtener representación en el Parlamento de Galicia.

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