el gobierno da por hecho que se usan en yemen

La licencia de las bombas para Arabia prohíbe su uso fuera del territorio del país

Según la autorización ministerial de 2017 las licencias sobre munición "fueron acompañadas de certificados con estrictas cláusulas de no reexportación y uso fuera del territorio"

Foto: Isabel Celaá durante la rueda de prensa posterior tras el Consejo de Ministros. (EFE)
Isabel Celaá durante la rueda de prensa posterior tras el Consejo de Ministros. (EFE)
El Gobierno sigue sin aclarar sus cambios de criterio y órdenes en el caso del contrato de suministro de bombas de precisión por guiado láser para Arabia Saudí. La ministra de Defensa, Margarita Robles, anunció que iba a romper el contrato para que no se utilizaran en la guerra de Yemen y diez días después dio instrucciones para su entrega sin más explicaciones. Al día siguiente, el titular de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, dijo que ese contrato seguía vigente porque al ser "inteligentes" las bombas no tenían efectos colaterales sobre la población civil. Y la ministra de Educación y portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá, concluyó que los proyectiles "no se van a equivocar matando yemeníes". Las distintas versiones del Gobierno sobre el caso obvian el contenido de las licencias de exportación concedidas en su día (2015) y que vetan el uso de las bombas fuera del país del Golfo Pérsico.

"Todas las licencias relativas a munición fueron acompañadas de certificados de último destino con estrictas cláusulas de no reexportación y uso fuera del territorio del país". Esa es la anotación sobre las relaciones comerciales con Arabia Saudí que figura en el último informe sobre exportaciones de material de defensa que la comisión interministerial correspondiente presenta anualmente al Congreso.

Las 400 bombas de precisión de guiado láser de origen estadounidense que ya están en Riad proceden de los silos del Ejército del Aire y fueron vendidas por el Ministerio de Defensa a los saudíes por 9,2 millones de euros hace tres años, cuando ya había empezado la guerra civil en Yemen. La intervención de Arabia Saudí para sostener al gobierno yemení frente a los rebeldes hutíes apoyados por Irán configura un pulso bélico en la zona que obliga al ejército árabe a abastecer o reponer sus arsenales.

El contrato ha seguido en vigor durante casi tres años, sin que los titulares de Defensa de cada etapa (Pedro Morenés y María Dolores de Cospedal) pusieran pega alguna al mismo. Los saudíes tampoco habían reclamado toda la mercancía. Fue Margarita Robles quien dijo que iba a cortar el suministro y devolver el dinero, pero sin contar si tenía datos de que esas bombas se iban a utilizar en Yemen ni instar al Gobierno a revocar la licencia de exportación correspondiente.

Josep Borrell en una imagen de archivo. (EFE)
Josep Borrell en una imagen de archivo. (EFE)

Cuando los contratos de Navantia parecen ya salvados con la rectificación del Gobierno sobre el pedido de proyectiles guiados, Borrell y Celaá desconciertan con sus explicaciones sobre las bondades de las bombas de precisión. Dan por hecho que se emplearán en Yemen contra los objetivos que les fije la aviación saudí y aducen que, de todas formas, como son tan avanzadas, no matarán ciudadanos de ese país.

En el caos de la guerra civil de Yemen, con el país partido en hasta cuatro zonas de influencia de las tropas y guerrillas en conflicto, difícilmente podrá saber el Gobierno español si se utilizan y cómo se utilizan los proyectiles inteligentes vendidos. No hay fronteras ni espacios aéreos fijos y los misiles de los hutíes han llegado hasta la capital, Riad, mientras bandas yihadistas se infiltraban además en territorio saudí.

En el informe oficial de exportación de material de defensa no se especifica la cuantía exacta de la partida de bombas. Solo se facilita la cifra total del último año de operaciones auditado, 2017, cuando llegó a los 270,2 millones de euros, y se concreta la partida mayor, 55,5 millones destinados a un avión de transporte. Lo demás eran licencias para repuestos de aviación, aviones no tripulados, granadas de mortero, munición para artillería, cámaras de infrarrojos, sensores o equipos de vigilancia perimetral.

La munición en general incluía compromisos de no reexportación y uso fuera de Arabia Saudí. Después de los países de la OTAN, solo Turquía con 301,5 millones superó al país del Golfo Pérsico como destino de productos españoles de la industria de defensa. La potencia árabe se convertirá en el primer mercado para España a partir de 2019 en cuanto se ponga en marcha el contrato de Navantia (1.800 millones de euros) para construir las cinco corbetas para su Real Armada.

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