siguió utilizando la empresa que había vendido

Las tres llamadas que acorralan a Rosell: "Llegará a tu cuenta y luego te lo pagamos"

El expresidente del Fútbol Club Barcelona Sandro Rosell se enfrenta a 11 años de prisión y 59 millones de multa por ayudar a blanquear 15 millones de la Confederación de Fútbol de Brasil

Foto: Sandro Rosell. (EFE)
Sandro Rosell. (EFE)

El expresidente del Fútbol Club Barcelona Sandro Rosell mantuvo una larga conversación teléfonica con el que fuera máximo mandatario de la Confederación de Fútbol de Brasil Ricardo Terra Teixeira el 16 de abril de 2017, en la que ambos abordaron los lugares que consideraban más seguros para sustraerse de la Justicia. El dirigente catalán, para quien la Fiscalía de la Audiencia Nacional pide 11 años de prisión y 59 millones de euros de multa por ayudar a Teixeira a blanquear fondos, le indicó al ex presidente federativo carioca que no podía desplazarse ni a Estados Unidos ni a Europa. "En el resto del mundo, en mi opinión, no tienes ningún problema", le dijo Rosell.

La conversación a la que ha tenido acceso El Confidencial obra en el sumario de la causa y es una de las que la Fiscalía utiliza para argumentar la relación de confianza que había entre ambos interlocutores y el nivel de viajes en que se mueven, ya que hablan de la posibilidad de ir a Tailandia, Dubái o Qatar, entre otros lugares. Tanto Rosell como Terra Teixeira están investigados por la Audiencia Nacional por pertenencia a organización criminal y por blanquear parte del dinero que la Confederación de Fútbol de Brasil se embolsó por la venta de los derechos audiovisuales de 24 partidos amistosos de la selección carioca.

La llamada telefónica, que fue utilizada también por la Fiscalía para argumentar que Rosell no podía quedar en libertad por su alta capacidad para huir, no es la única que utilizará el ministerio público de cara al juicio que celebrará la Audiencia Nacional. Otra conversación del 17 de abril de 2017 entre Rosell y Emilio Sabadell Bosch vendría a demostrar uno de los aspectos principales de la investigación: el hecho de que la venta de la mercantil Bonus Sports Marketing (BSM) —la firma de consultoría deportiva que el propio Rosell fundó en 2002 y siguió controlando mediante testaferros durante su etapa como presidente del club (2010-2014)— fue ficticia y efectivamente el exdirectivo 'blaugrana' siguió controlándola después de la operación.

En la citada llamada, en concreto, Rosell muestra la autoridad que sigue teniendo sobre las decisiones relativas a la sociedad a pesar de que esta había sido traspasada supuestamente seis años antes. "Yo lo que quiero es decirle (...) que si ella encuentra faena, que la coja, y si no encuentra faena, pues que la utilizaremos dos horas al día", explica Rosell a su interlocutor para indicarle que pretende reducir la jornada o despedir a una empleada de BSM. "Vale", le responde Sabadell Bosch. "Porque yo no la necesito", le insiste Rosell. "¿Para nada?", le interpela Sabadell Bosch. "No", subraya tajante el expresidente del Barcelona, que se muestra inexorable durante toda la conversación, a pesar de que su interlocutor trata de convencerle sin éxito. "Ya te digo, yo no la necesito", reitera.

En relación al despido de esta empleada, otra conversación entre Shahe Ohannessian —considerado por el ministerio público un testaferro de Rosell— y Víctor Jiménez el 28 de abril siguiente y una tercera entre Rosell y José Colomer mostrarían igualmente cómo todos los miembros del entramado están al tanto del manejo de la sociedad por parte del expresidente del Barcelona. No en vano, como asegura la Fiscalía en su último escrito, todos ellos formaban parte de "una estructura estable, reforzada por sus vínculos de amistad y parentesco, dedicada al lavado de capitales a gran escala".

Un informe de la Guardia Civil que obra en la causa, de hecho, concluyó que Rosell se benefició del acuerdo de patrocinio que firmó el Barcelona con Qatar Sports Investments (QSI) en 2010 para vender por primera vez en su historia la publicidad de su camiseta. Según los agentes, el expresidente del club introdujo cláusulas en ese contrato que obligaron al Barça a ceder equipos, entrenadores e instalaciones a Aspire, un proyecto educativo ligado a QSI, que en ese momento era el principal cliente de Bonus Sports Marketing (BSM). Según las diligencias practicadas, el 70% de los ingresos totales de BSM procedía de Aspire. BSM tenía precisamente entre sus cometidos potenciar la reputación y visibilidad de ese proyecto.

Sobre la utilización de BSM, una última conversación incluso viene a dar a entender que los miembros de la trama hasta ponen las facturas de los teléfonos móviles a cuenta de la mercantil en cuestión. "Hoy he hablado con el Colo [en referencia a José Colomer] y le dije que hablaría contigo, que te llamaría, porque su teléfono, que tienen todos los agentes, todos los jugadores y todos... era de BSM y BSM cierra", le dijo Rosell en la mencionada llamada a Maite Colomer, hermana de José Colomer, el 4 de mayo de 2017.

"Sí, vale", responde ella. "Y al cerrar necesita uno que sea residente español para cargar, porque Vodafone Espña no me da teléfonos si no es residente español (...); ya he hablado con Colo que lo pondremos a tu nombre", cuenta Rosell. "Sí", afirma Maite. "Lo pagarás tu... entre comillas", le insiste el expresidente barcelonista. "No lo pagarás tú, pero que irá a tu cuenta y cada vez que llegue pues es igual 200 euros al mes o 300, lo que sea (...) lo vas apuntando y luego después el Colo y yo te lo pagaremos; pero es que lo necesitamos (...); lo podría poner a mi nombre pero no queremos que el teléfono del Colo esté a nombre de Rosell por razones políticas", le explica.

La causa que instruye el Juzgado número 3 de la Audiencia Nacional investiga el desvío de 15 millones de euros procedentes de los derechos audiovisuales de los partidos de la selección brasileña de fútbol. La Fiscalía acusa a Rosell y a sus amigos de montar un entramado societario dirigido desde Andorra con el fin de facilitar la distracción de ese dinero y hacerlo llegar a sus bolsillos y a los del propio expresidente de la Confederación de Fútbol de Brasil. Según los investigadores, Rosell se habría embolsado 6,6 millones de euros por dirigir toda la operativa, que habría servido para que Teixeira sustrajera otros 8,4 millones.

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