VILLAR DE CAÑAS TEME PERDER EL MANÁ NUCLEAR

El pueblo de Cuenca que se juega 1.000 millones con el cambio de Gobierno

Villar de Cañas (Cuenca) esperaba recibir en los próximos meses luz verde al almacén nuclear. La incertidumbre se cierne sobre los que invirtieron esperando un 'boom' atómico

Foto: José Saiz, alcalde de Villar de Cañas, ante la señal de un ATC inexistente. (R. M.)
José Saiz, alcalde de Villar de Cañas, ante la señal de un ATC inexistente. (R. M.)

A José Saiz no le falta trabajo. El alcalde de Villar de Cañas (Cuenca, 450 habitantes) tiene un taller de aperos de labranza y una granja de cerdos que está en plena expansión. Llega con la ropa de trabajo y alza los hombros. "¿Que qué va a pasar? Yo qué sé. Soy alcalde pero no político. Sé que esto tendría que llevar tiempo en marcha, pero al final el pato siempre lo pagamos los mismos". Saiz, alcalde por el PP desde hace 23 años, se desespera porque el almacén nuclear para los residuos de todas las centrales españolas sigue empantanado y, justo cuando esperaban la luz verde, llegó la moción de censura y puso en Moncloa al PSOE, cuyo líder regional, Emiliano García-Page, es contrario al ATC (las siglas técnicas de almacén temporal centralizado). Probablemente, ningún otro lugar como este se juegue tanto en el cambio de Gobierno.

A las afueras de Villar de Cañas, un cartel optimista señala la dirección del ATC, pero solo da a una valla. La carretera ha sido construida para la ocasión. A un lado están los terrenos vallados con un cartel que señala que ahí está el único cementerio nuclear de España, aunque detrás del alambre solo hay un campo verde salpicado de amapolas por las lluvias. Al otro, un "vivero de empresas" en el que debían instalarse las firmas que iban a dar trabajo. Está terminado desde 2014, pero no ha abierto. Un guarda de seguridad se asoma a la puerta. Es el único rastro de actividad. Por la carretera solo se ve a un caminate. "Es el carnicero, que se ha jubilado y sale a pasear. No ha podido traspasar la carnicería. Si viniera el ATC, aquí sobraría el trabajo, pero sin él nos morimos", cuenta Saiz.

"Mira la plaza, está vacía. Esto, con el ATC, tendría vida. ¿Tan difícil es entender que quiero un futuro para mi pueblo?", se pregunta el alcalde

Es lunes y solo han pasado 48 horas desde que Pedro Sánchez tomó posesión como presidente del Gobierno, pero ese acto, en principio lejano, es como una nube para los favorables a la obra. El ATC es el epicentro de las conversaciones en Villar de Cañas desde que en 2010, con Zapatero en el Gobierno, el alcalde apuntó a su pueblo a la competición por albergar el almacén nuclear. A cambio de recibir los residuos nucleares —radiactivos durante miles de años—, el pueblo elegido recibiría una inversión estimada inicialmente en 700 millones, aunque ya se habla de 1.000 millones. En diciembre de 2011, nada más llegar Rajoy a Moncloa, eligió este pueblo de Cuenca venido a menos. Ese día, hubo cava en el bar y todo era alegría.

El 'boom' nuclear atrajo a los primeros pioneros. Dos ingenieros con familia del pueblo abrieron una consultora en la plaza del pueblo, reabrió la oficina bancaria, una pareja compró el bar El Nido y lo reformó y abrieron dos tiendas y luego una pensión. Los currículos se apilaban en el ayuntamiento buscando trabajo. Pero el maná nuclear no fue tal. Al menos, no fue del calibre esperado.

El ayuntamiento luce pancartas a favor del ATC. (R. M.)
El ayuntamiento luce pancartas a favor del ATC. (R. M.)

Enresa, la empresa pública que debe construir el almacén nuclear, movió, sobre todo, papeles. Los permisos se alargaron y aún no está aprobada ni la Declaración de Impacto Ambiental, que depende del Ministerio de Medio Ambiente. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) tiene previsto dar su visto bueno antes del verano. Más de seis años de Gobierno del PP, cuatro de ellos con mayoría absoluta, no han servido para tener las máquinas trabajando. "El terreno está como un queso de gruyer. Se sabe cada centímetro. No me digan que no han podido empezar. Han mareado la perdiz", se desgañita Saiz. "¿Tan difícil es gobernar?", se pregunta. Él pensaba dejar la alcaldía con el ATC en marcha y el pueblo creciendo, pero ahora no sabe si se presentará a las municipales de 2019. Si lo hace, no es aventurado pronosticar que ganará, como hizo con mayoría absoluta en 2015 y en 2011, ya aspirando al basurero nuclear.

En el pueblo hay carteles a favor del ATC, y es que la oposición no está aquí. La Junta de Castilla-La Mancha apoyó el emplazamiento cuando la gobernaba Dolores de Cospedal, del PP, pero el PSOE siempre se opuso. Primero José María Barreda y después Emiliano García-Page plantaron cara públicamente a que el almacén fuese a Yebra (Guadalajara) o a Villar de Cañas (Cuenca). "Cuando comenzó este debate, se decía que tenía que haber consenso político y social en el territorio que recibiera el almacén. Es más que evidente que no lo hay en Castilla-La Mancha", señalan fuentes de la Junta.

El vivero de empresas está cerrado. (R. M.)
El vivero de empresas está cerrado. (R. M.)

El Gobierno regional recurrió el plan urbanístico de Villar de Cañas y lo tumbó en los tribunales por no tener la concesión de agua. Ahora está pendiente otro litigio sobre la ampliación de una zona de protección de aves que incluye los terrenos elegidos para el almacén nuclear y que en caso de ser aceptada supondría otro palo en la ya lenta rueda. "Esta posición del PSOE en Castilla-La Mancha es la misma que mantuvimos en la última legislatura de Zapatero, en la primera de Rajoy con Cospedal en Toledo y en la segunda del PP ya con Page", añaden dichas fuentes, que reclaman a Pedro Sánchez que cumpla y paralice el almacén.

Así que a falta de conocer el nombre de la ministra de Energía y de escuchar la postura oficial, el fin de semana en Villar de Cañas rebuscaron en la posición de Cristina Narbona (hoy presidenta del PSOE) cuando hizo un voto particular siendo consejera del Consejo de Seguridad Nuclear. En ese voto, Narbona señalaba que el ATC es necesario —"es una instalación absolutamente necesaria para España, dado el volumen de residuos radiactivos de alta actividad ya acumulados en el envejecido parque nuclear español"— (punto para Villar de Cañas). Pero luego añadía que los terrenos elegidos no eran los idóneos: —"se trata de terrenos inadecuados tanto desde el punto de vista de la seguridad como desde el punto de vista del previsible incremento del coste que implicaría la construcción del ATC en ese emplazamiento"— (punto para los detractores).

El alcalde quiere parar la despoblación con el almacén nuclear. (R. M.)
El alcalde quiere parar la despoblación con el almacén nuclear. (R. M.)

Nada más tomar posesión Pedro Sánchez, la Plataforma contra el Cementerio Nuclear mostró que tiene "nuevas esperanzas de parar el cementerio nuclear". Los nombres no son inocentes. Enresa y los partidarios hablan de ATC, una siglas neutras; los detractores, de cementerio nuclear. Se trata de un enorme almacén en el que los residuos descansan en contenedores cilíndricos superresistentes. Al contrario que en una nuclear, no hay reacción atómica y se refrigera por el aire natural. El modelo español es el de Holanda.

La ingeniería es conocida, pero la zona elegida tiene partes con yesos que se hunden. Los ingenieros advierten de que el almacén se puede hacer, pero con sobrecostes. Los yesos y zonas con subsidencia ya han dado problemas al AVE, pero tras el proceloso trámite de la elección del emplazamiento, Energía decidió mantener el lugar justificando que en la zona exacta donde van las instalaciones nucleares no hay yesos. En estos años, en la zona se han invertido millones en estudios, mejora de las carreteras, convenios con el ayuntamiento, que ha mejorado instalaciones... Desde la Junta de Castilla-La Mancha, se rebate que el despilfarro sería seguir adelante con el proyecto y que lo invertido de momento es insignificante comparado con la factura total, prevista en 1.000 millones antes de empezar a cimentar.

En Villar de Cañas el discurso oficial es de cautela, como ignorando los nubarrones que afronta el proyecto. "Somos el emplazamiento elegido por el Gobierno y así sigue. Este proceso empezó con el Gobierno del PSOE, ha seguido con el PP y ahora vuelve a un Ejecutivo del PSOE. Espero de Pedro Sánchez el sentido de Estado que anunció", razona Carmen Barco, la secretaria municipal. Barco está en la terraza del bar El Nido. Pablo, su dueño, lo compró y lo reformó hace dos años y medio esperando el alud de operarios que iban a levantar la obra. Hoy chasquea la lengua cuando se le pregunta por el cambio de Gobierno. "No pinta bien. A ver qué pasa". Barco lo tranquiliza —"igual solo es un retraso"—, a lo que él replica: "Otro más".

Los carteles están, pero no hay nadie trabajando en la construcción del ATC. (R. M.)
Los carteles están, pero no hay nadie trabajando en la construcción del ATC. (R. M.)

El pueblo pasó de 400 a 500 habitantes con los primeros trabajos. Después, al ralentizarse el proyecto con la burocracia, hubo gente que se fue y bajó a 450 habitantes. "Mira la plaza, está vacía. Esto, con el ATC, tendría vida. ¿Tan difícil es entender que quiero un futuro para mi pueblo?", se pregunta Saiz. Enresa, que tiene un fondo de 3.000 millones acumulado del recibo de la luz de los últimos 25 años, no sufrió los recortes de presupuesto y tiró con bala para que se notara el poderío. Mucha gente vio negocio en Villar de Cañas.

Uno de ellos es Carlos Onieva, que compró unas hectáreas de terreno para construir un hotel: "No tengo ni la más remota idea de qué va a pasar. Creo que está todo en el aire. Ya lleva cinco años de retraso fácil. Hemos invertido en un terreno pensando que habría actividad en la zona si al final se hace. Si al final se hace, porque ahora lo veo con escepticismo". Onieva apunta que, "por sentido común, habría que hacerlo" y recuerda que esto fue una iniciativa del Gobierno de Zapatero, pero inmediatamente matiza: "Pero si empiezan con objetivos políticos, ya es otra cosa".

Castilla-La Mancha rebate que el despilfarro sería seguir adelante con el proyecto y que lo invertido de momento es insignificante sobre la factura total

Santiago Escobedo fue a Villar de Cañas a fundar la ingeniería hace unos años. La consultora sigue abierta, pero él ahora trabaja más en Valencia. "Hay que estar donde hay proyectos", responde. Conoce bien el tema de los residuos nucleares y la razón le dice que el almacén se hará: "Consciente de la necesidad que tiene España lo es tanto el actual presidente como el anterior: esto no es una invención del Gobierno del PP, sino que ya venía del de Zapatero. Es imprescindible para poder cerrar las nucleares conservar estos residuos". Pero es consciente de que para Pedro Sánchez puede ser difícil construir el ATC: "Para un presidente sustentado por partidos heterogéneos, es complicado tomar decisiones, pero al final la infraestructura es necesaria. Cierren antes o después, las nucleares harán falta".

La otra opción es que cada central nuclear conserve sus residuos nucleares en almacenes individuales en superficie, como ya tienen Trillo, Zorita, Ascó y como va a construir Garoña, pero Escobedo señala que tenerlos "desperdigados no es técnicamente sensato ni económicamente viable". Él, que ha invertido esperando esta obra de interés general, vive con rabia la situación: "Nos está costando mucho dinero: a los que hemos invertido y a los contribuyentes".

Paradójicamente, en el pueblo hay quien apunta que un eventual cierre de las nucleares podría servir para vender el ATC a los antinucleares que han apoyado la moción de censura de Pedro Sánchez. "Llevamos seis años de estudios. O se hace en Villar de Cañas o no se hace en ningún sitio. Así que, como es de sentido común que se hará, confío en que sea aquí", razona Barco. El alcalde es más directo: "Tenemos la cuarta provincia más grande de España y solo 200.000 habitantes. Que no me digan que no puede ir aquí el almacén. En Cuenca caben el ATC, granjas de cerdos, fábricas de coches, lo que sea. Lo que necesitamos es trabajo".

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