la guardia civil busca a una menor en niebla

Móviles rotos, cartas de amor, amenazas... así vivía la joven Adela antes de desaparecer

Los padres encuentran misivas en el cuarto de la niña en las que se refleja que su novio, con el que estaba desde septiembre, le confiesa su intención de casarse con ella y huir juntos

Foto: Adela Rodríguez Escala (foto cedida por la familia).
Adela Rodríguez Escala (foto cedida por la familia).

Sus padres llegaron esta martes a las 16 horas a casa tras patearse la población vecina de Palma del Condado durante toda la mañana en busca de alguna pista que les ayudara a dar con el paradero de su hija. María Adela Rodríguez Escala había desaparecido 48 horas antes del domicilio familiar, en Niebla (Huelva), y la información que la situaba en el mencionado pueblo había resultado ser una falsa alarma. De ahí que tanto Javier como Adela regresaran a su hogar destrozados. Ambos tratan de localizar desesperadamente a la niña de 16 años por su cuenta, llamando la atención de los medios, a través de las redes sociales y aceptando toda la ayuda que le ofrecen familiares y amigos.

En paralelo, la Guardia Civil mantiene activo el protocolo de búsqueda de menores que puso en marcha nada más recibir la denuncia que interpuso Javier la mañana del pasado domingo, después de que Adela se percatara de que su hija había desaparecido. La madre trató de acceder a la habitación de la chica a primera hora, pero ésta estaba atrancada, por lo que llamó a su marido y entre ambos forzaron la entrada. Una vez dentro, confirmaron que la niña no estaba y se fueron directos a denunciar la desaparición ante el cuartel del instituto armado.

Tanto Javier como Adela están plenamente convencidos de que a la menor se la ha llevado el novio de 22 años con el que salía desde el pasado 13 de septiembre, un chico de la vecina localidad de Villalba del Alcor (Huelva) al que conoció porque era amigo de su anterior pareja. El muchacho, que se dedica a arreglar pistolas de aire comprimido con las que juega al 'paintball' en el bosque, no era de la pandilla de la joven. La madre ha encontrado cuatro cartas de amor que él le escribió a ella en las que el chaval le hablaba de marcharse los dos juntos. En ninguna de las misivas, según explica Javier, hay pistas expresas de dónde han podido ir ambos, pero sí queda claro que él le indicaba sus intenciones de marcharse fuera. "No sé cómo ni cuándo ni dónde iremos", le subrayó el chico en una de las cartas, halladas en una de las mochilas de Adela.

El padre tiene claro que todo ha sido "planificado". De hecho, constata, la niña se ha llevado su DNI e incluso la tarjeta sanitaria que guardaba su madre, además de entre 1.200 y 1.300 euros que los progenitores echan en falta. Sin embargo, no se ha llevado ropa alguna más allá de la puesta y de un bolso de mano, según entiende su madre, que no ha echado de menos prenda alguna. La chica salió del hogar con unas mallas vaqueras, una cazadora de cuero negra con cremalleras de plata y unas zapatillas rosas y azules.

Javier asegura que su mujer llamó al padre del chico para ver si sabía algo y que éste le respondió "con malos modos". En concreto, asegura, le dijo "que no volviera a molestarle". Luego, Adela, revela su marido, contactó con la madre del chaval, que aunque le contestó con formas correctas tampoco le desveló nada relevante. La Guardia Civil sí ha hablado con los cuatro, tanto con Javier y Adela como con los padres del chico también desaparecido. Sin embargo, los investigadores de la Policía Judicial del instituto armado no informan de dato alguno de estas entrevistas, dado que forman parte de las diligencias que aún se mantienen abiertas con el fin de esclarecer el paradero de ambos desaparecidos.

Javier sí explica que la madre del chaval, en la mencionada conversación que mantuvo con su mujer, le echó la culpa de lo sucedido tanto a él como a su esposa, a los que considera culpables por tener "malmirada" a su hija en casa. El propio padre confiesa que, aunque la actitud de su niña cambió de golpe cuando comenzó a salir con el chico de Villalba, la pequeña había tenido problemas previos en el anterior instituto al que iba. La chica se empeñó en irse del centro escolar de Niebla al de Valverde del Camino tras hacerse varias amigas de este último durante unas clases extraescolares a las que iba. Ante las presiones de su hija, los padres cedieron, la cambiaron y la internaron en una residencia aneja al instituto.

Imagen de la joven cedida por la familia.
Imagen de la joven cedida por la familia.

Sin embargo, la niña "infringió las normas" de esta última instalación, como explican sus padres, y el director les recomendó que volvieran a meterla en su anterior centro. Javier y Adela hicieron caso al consejo, su pequeña regresó a su antiguo instituto y la cosa comenzó a mejorar. "Todo volvía a ir bien hasta que conoció a este chico", recuerda el padre de la menor. Hasta ese momento, había discusiones, pero nunca iban a más, explica Javier, quien añade que tanto él como su mujer castigaban de vez en cuando a su hija y ahí se acababa el conflicto. No fue hasta que comenzó a salir con el muchacho de Villalba cuando la niña empezó a amenazar con marcharse de casa.

Los padres le mostraron entonces abiertamente a su hija que no aprobaban su relación con el novio, pero la joven se empeñó en seguir adelante con él, con quien incluso tenía planes de boda a pesar de llevar juntos solo desde septiembre. La tensión entre padres e hija se fue haciendo cada vez más evidente hasta que la madre tuvo una fuerte discusión con la niña a cuenta del teléfono móvil. La hoy desaparecida terminó destrozando el terminal arrojándolo contra el suelo. "Incluso rompió la tarjeta a mordiscos", recuerda el padre.

Días después, el chico de Villalba le regaló otro celular. El padre lo descubrió y en esta ocasión fue él quien destruyó el aparato. Al poco tiempo, el novio repitió la operación y le entregó un nuevo móvil. Javier y Adela volvieron a sorprender a la menor y esta vez se quedaron el terminal, que aún mantienen guardado en un cajón. Lo ha puesto a disposición de la Guardia Civil, explica el padre, pero los agentes no han creído conveniente requerírselo dado que la niña lo formateó antes de entregárselo a sus padres y, por lo tanto, no contiene ningún dato que pueda ayudar al avance de las pesquisas.

La Guardia Civil de la Comandancia de Huelva está tomando declaración al entorno de ambos desaparecidos con el fin de averiguar alguna pista sobre el paradero de los chicos. Los padres, que han pedido la colaboración ciudadana, están en continuo contacto con los investigadores, aunque estos últimos mantienen las diligencias abiertas y no reportan a los progenitores.

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