"Ven sin ordenador. Se piensan que ese es el bueno"

Un cargo del Govern exigió destruir pruebas: "Eso que tienes controlado... desaparecido"

Los pinchazos telefónicos revelan que el exsecretario de Hacienda Josep Lluís Jové pidió a su secretaria que lanzara documentos comprometedores al "patio" en pleno registro de la Guardia Civil

Foto: El secretario de Hacienda de la Generalitat de Cataluña, Lluis Salvadó, ofrece declaraciones a la prensa junto a Oriol Junqueras. (EFE)
El secretario de Hacienda de la Generalitat de Cataluña, Lluis Salvadó, ofrece declaraciones a la prensa junto a Oriol Junqueras. (EFE)

El secretario de Hacienda del Govern hasta la aplicación del artículo 155, Josep Lluís Salvadó, uno de los cerebros del proceso independentista y mano derecha de Oriol Junqueras, intentó destruir pruebas hasta el último instante para dificultar las investigaciones de la Guardia Civil contra las estructuras de Estado y el referéndum del 1-O. Los pinchazos telefónicos revelan que Salvadó dio órdenes explícitas a sus secretarias para que se deshicieran de documentación comprometedora cuando los agentes ya estaban registrando dependencias de la Secretaría de Hacienda de la Generalitat en la operación Anubis, a primera hora del pasado 20 de septiembre.

La primera llamada significativa se produjo a las 7.58 horas. Salvadó aún estaba en su casa, pero una secretaria le avisó de que acababa de presentarse en el organismo la Guardia Civil. “Tenemos a la Guardia Civil en la puerta. Me acaba de avisar el vigilante de que tienen dos furgonetas. Te lo digo para que lo sepas”. La llamada desató el nerviosismo en Salvadó. Instantes después telefoneó al entonces secretario general de Economía y Hacienda, Josep María Jové, otro hombre fuerte de Junqueras y también investigado en la operación Anubis, para anunciarle que la Guardia Civil había acudido a su oficina. Pero Jové tenía otra noticia que darle: los agentes también estaban en la sede de la propia Consejería, en el número 19 de las Ramblas.

Salvadó decidió entonces llamar a una de sus secretarias, que respondía al nombre de Ali, para darle órdenes muy concretas sobre lo que debía hacer con la documentación que estaba en sus dependencias y que, por el contexto de la conversación, podía comprometerle seriamente ante la Guardia Civil:

Salvadó: Encima de la mesa de reuniones…

Ali: Sí.

Salvadó: Toda la pila de papeles que hay…

Ali: Sí…

Salvadó: Hay formas de…

Ali: He puesto unos cuantos debajo de una caja de aguas.

Salvadó: ¿Perdón?

Ali: Di, di…

Salvadó: Sal fuera al patio y lánzalos fuera al patio. ¿Me oyes?

Ali: Uh...

Salvadó: Ali…

La secretaria interrumpió a su jefe para advertirle de que, justo en ese momento, tenía a los guardias civiles delante y ya estaban dentro de su despacho. “¿En mi despacho?”, preguntó sorprendido Salvadó. “Sí. Acaban de preguntar por tu despacho. ¿Qué hacemos? ¿Pedimos la orden de registro?”. “Sí. Y tanto”, respondió Salvadó, intentando ganar tiempo para dificultar los registros.

A las 8.06, apenas ocho minutos después de la primera llamada de advertencia, Salvadó volvió a hablar con Ali. Esta le advirtió de que los agentes ya habían “precintado el despacho”, pero le tranquilizó asegurando que había tenido tiempo de cumplir su orden: “La mesa de reuniones la habíamos dejado vacía antes”. La secretaria también aprovechó esa llamada para darle nueva información sobre lo que estaba ocurriendo en esos momentos en el interior de la Secretaría de Hacienda y aconsejarle que tuviera cuidado si pensaba pasarse por la oficina.

Ali: Y qué te tenía que decir. Te han desconectado el ordenador. Se piensan que aquel es el bueno.

Salvadó: Vale.

Ali: Ven sin ordenador. ¿Vale?

Salvadó: Vale, vale.

Ali: Ahora están mirando con un informático si tenemos cosas en la [red] local. Y han pedido que venga a la directora de servicios porque quieren que les rinda cuentas como responsable del edificio.

"Acaban de preguntar por tu despacho. ¿Qué hacemos? ¿Pedimos la orden de registro?”. “Sí. Y tanto”, respondió Salvadó a su secretaria

Salvadó le dio a su secreataria una última orden relacionada con el material que estaba en la mesa de reuniones. Esos mismos documentos que en un primer momento pidió que lanzara por el patio.

Salvadó: Eso que tienes controlado… desaparecido. No es nada. Son, sí, sí… ¿vale?

Ali: Eso está bajo una caja de aguas ahora mismo. ¿Le pido a Raquel que se lo lleve a algún sitio?

Salvadó: Sí, sí.

Ali: Vale.

Salvadó: OK.

Ali: Perfecto.

Salvadó: Vale. Prudencia por teléfono. Prudencia.

Ali: Vale.

Salvadó: Vale, vale.

Estas conversaciones, al igual que las de otros altos argos de la Generalitat implicados en las creación de la estructuras de Estado y la celebración del referéndum del 1-O, ya están incorporadas a la investigación que dirige el Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona desde el pasado febrero.

España

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
19 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios