"A VECES HAY QUE LEVANTAR HASTA EL SUELO..."

Sangre, fluidos y olores: así trabajan las empresas que limpian las escenas del crimen

Homicidios, suicidios, muertes desatendidas, etc. El mercado de empresas especializadas en la limpieza de restos humanos está en auge y sin una ley que lo regule

Foto: Escena de un crimen en tareas de limpieza.
Escena de un crimen en tareas de limpieza.

Durante muchos años, Miguel Ángel M. trasladó cuerpos en furgones fúnebres siguiendo la profesión que habían desempeñado históricamente en su familia. Lo hizo hasta 2010, cuando detectó un nicho de mercado un tanto peculiar en el sector funerario español. Se trata de la limpieza especializada de restos orgánicos y fluidos corporales en espacios donde se ha cometido un crimen.

En España era un campo virgen para explotar, aunque en países como Estados Unidos ya existía una larga trayectoria que incluso se ha llevado a las pantallas con series como 'CSI' o películas como ‘Sunshine Cleaning’ y 'Tú asesina, que nosotras limpiamos la sangre', o el peculiar personaje de Señor Lobo en 'Pulp Fiction', cuando Harvey Keitel soluciona la papeleta a Travolta y Samuel L. Jackson.

“Hay veces que hay que levantar incluso el suelo, porque los fluidos se han filtrado por el parqué y no hay más remedio que limpiar por debajo”, explica Miguel Ángel a El Confidencial. Los limpiadores de la empresa en la que trabaja, DEP Limpiezas Especiales, se formaron en Orlando y más tarde compartieron con él los trucos de limpieza que a día de hoy son confidenciales para mantener su estatus dentro del sector.

Esta empresa, con sede en Madrid, es una de las primeras que ofrecieron estos servicios en España y desde entonces ya ha eliminado el rastro 'post mortem' de decenas de personas anónimas, aunque también públicas, cuya identidad no pueden revelar. El auge de este tipo de negocios ha llegado a las principales capitales del país y destacan empresas como EcoServeis en Barcelona o la pionera Limpiezas González en Albacete.

El auge del mercado llega a tal punto que Miguel Ángel se niega rotundamente a proporcionar información sobre los productos químicos o los métodos para limpiar que utilizan en su empresa. “La competencia es muy fuerte, el sector funerario es muy pequeño y hay muchos intereses de por medio”, confiesa el experto. La principal dificultad, que además se intensifica en los meses de verano, es el olor. Resistente y duradero.

De 500 a 6.000 euros

En cuanto al coste, acudir a la limpieza de estos profesionales tampoco está al alcance de todos los bolsillos. El precio del servicio varía en función de los tratamientos que requiera la óptima limpieza de la escena del crimen, los días de trabajo y el lugar de los hechos. El rango fluctúa entre los 500 euros y los 6.000, y tanto puede ser que en un día el espacio quede casi esterilizado como que tengan que esperar semanas a que los productos hagan efecto.

Homicidios, suicidios, muertes desatendidas o personas con síndrome de Diógenes. Los cuadros que encuentran son de todo tipo. Los limpiadores desconocen lo sucedido cuando acuden a higienizar los espacios, pero ya son muchos los guantes que se han puesto y los monos blancos que han quedado para tirar. “Cuando entramos, ya sabemos rápidamente qué puede haber pasado y, si no, solemos tratar de averiguarlo en función de cómo estén colocados los objetos o la cantidad de sangre que hay", admite Miguel Ángel.

Traslado de los cadáveres de un matrimonio hallado muerto en su domicilio. (EFE)
Traslado de los cadáveres de un matrimonio hallado muerto en su domicilio. (EFE)

Cuando trasladaba los cuerpos sin vida de hospitales o casas al Instituto Anatómico Forense, tanatorios o cementerios, tenía pesadillas por las noches. Así que, para él, este cambio laboral ha supuesto casi una liberación. “Lo que ves son restos, no les pones cara, y así parece que no recoges ningún tipo de sentimiento”, describe Miguel Ángel para hacerse entender. Se refiere a los restos de sangre, insectos o gusanos que quedan en sábanas, paredes o colchones, y a los que él se enfrenta como “algo familiar, como si limpiase restos de un alcantarillado y con el tiempo ya no resultase tan desagradable”.

Una jungla... de competencia

Pero los limpiadores funerarios temen por su supervivencia. No existen protocolos que regulen por ley el oficio y, en consecuencia, se enfrentan a una salvaje competencia de clientes y tarifas competitivas. A diferencia de países como Estados Unidos, donde el sector está regulado, en España los protocolos de actuación brillan por su ausencia. Los profesionales de DEP Limpiezas Especiales abrieron el negocio con la expectativa de que, tras el paso de los años, los organismos sanitarios regulasen su ejercicio. A día de hoy, nada ha cambiado.

Anteriormente a la aparición de estas empresas, cada familiar limpiaba el hedor de sus seres queridos o contrataba empresas no especializadas para ello. El caos es el común denominador en todas las escenas. Aunque ya están inmunizados ante la muerte, Miguel Ángel admite que “hay situaciones a las que uno nunca se termina de acostumbrar, como las muertes por violencia de género”, que lamentablemente siempre son demasiadas.

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