el de alcalá, un caso aislado pero no único

¿Quién vigila a nuestros cuidadores? Los protocolos contra los 'ángeles de la muerte'

La normativa nacional no exige que los profesionales sanitarios se sometan a controles periódicos para garantizar que dispongan de plenas facultades psicológicas

Foto: Beatriz L.D. y un pasillo de hospital. (Foto: Reuters)
Beatriz L.D. y un pasillo de hospital. (Foto: Reuters)

A la auxiliar de enfermería Beatriz López Doncel, detenida por el presunto asesinato de una paciente octogenaria del Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares ​e investigada por al menos otras dos muertes, se le atribuye un perfil psicopático. La ausencia de autocontrol, de remordimientos, la impulsividad o las conductas delictivas son algunos de los rasgos que definen la personalidad psicopática. ¿Cómo se vigila o qué filtros han de pasar los que deben velar por nuestra salud cuando más desvalidos estamos? ¿Existe un control suficiente de los profesionales de la salud en España? La legislación y los protocolos de control de personal en este sector parecen apuntar que no.

Tras la avalancha de comentarios y especulaciones desatadas a raíz del suceso, los miembros del sector han optado por el silencio y la prudencia. Solamente el Sindicato de Auxiliares de Enfermería (SAE) ha querido mostrar su “repulsa y conmoción ante el lamentable suceso” aunque, ante el resto de preguntas que se desprenden del episodio, ha preferido “esperar a que la investigación policial siga su curso”. Lo mismo han manifestado el resto de instituciones consultadas para este reportaje.

P. EstebanP. Esteban

Pese a las dudas que rodean todavía el escándalo, El Confidencial ha recopilado los protocolos que velan por el buen funcionamiento de nuestros cuidadores, en muy contadas ocasiones, como esta, reencarnados en presuntos 'ángeles de la muerte' capaces de disponer de la vida de los pacientes. Del análisis de normativas y legislación se desprende una conclusión tan clara como polémica: no existe ninguna ley estatal que examine el estado mental de los profesionales de la salud en instituciones públicas. Ni de forma periódica ni, tampoco, puntual.

Si bien es cierto que, como recordó en declaraciones a los medios la presidenta de la Comunidad de Madrid Cristina Cifuentes esta semana, la detención de Beatriz es un “caso aislado” que no debe generar “alarma social” ni “desconfianza”, el debate está abierto y además en carne viva. ¿Deberían pasar exámenes psicológicos los profesionales responsables de salud pública? ¿Cómo es posible que una auxiliar de enfermería, sobre la que existían sospechas desde hace dos años, volviera a trabajar sin ser sometida a un control?

Los protocolos con los profesionales sanitarios solo se estarían aplicando en los centros hospitalarios que lo exijan de forma voluntaria e individual

Desde la Consejería de Sanidad recuerdan que esta materia está sujeta a una regulación nacional que las autonomías se limitan a aplicar. Se trata de la ley 55/2003, de 16 de diciembre, del Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud y en ella no existe referencia alguna sobre la necesidad de supervisar el estado psicológico de los trabajadores de sanidad pública en España. Solamente se estarían aplicando este tipo de protocolos en los centros hospitalarios que lo exijan de forma voluntaria e individual.

Aunque aislado, el fatídico suceso acaecido en el Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá no es el único de estas características que ha tenido lugar en la historia reciente de nuestro país. En 2003, la residente Noelia de Mingo empuñó un enorme cuchillo con el que apuñaló continuamente por la espalda a una de sus compañeras y a varios pacientes con los que se cruzó por el hospital. En total, tres muertos. Sucedió en una de las salas de enfermeras de la clínica La Concepción en Madrid y como consecuencia de un brote psicótico paranoide. Hacía un tiempo que sufría depresión y de esta forma estalló. La fallecida había advertido a la dirección de su comportamiento –llegaba a escribir con el ordenador apagado– pero no le hicieron caso. Hace escasos días obtuvo su primer permiso en el psiquiátrico de Foncalent.

Libertad de movimiento para los auxiliares

El límite en las funciones de los enfermeros y los auxiliares se ha confundido largamente y desde el Ilustre Colegio Oficial de Enfermería de Madrid reclaman insistentemente sus diferencias. Fundamentalmente residen en el tipo de formación: mientras los enfermeros tienen carrera universitaria, los técnicos de cuidados auxiliares de enfermería solo disponen de un título de formación profesional.

En términos generales, los auxiliares proporcionan cuidados al paciente siempre “bajo la dependencia del diplomado de enfermería”. El Real Decreto 546/1995, de 7 de abril, por el que se establece el título de Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería, recoge sus funciones y enseñanzas mínimas.

Noelia de Mingo, en los juzgados de plaza de Castilla en Madrid. (EFE)
Noelia de Mingo, en los juzgados de plaza de Castilla en Madrid. (EFE)

Pero, a diferencia de lo que se cree, su margen de intervención traspasa las tareas de mantenimiento, administración o limpieza de enfermos y sus habitaciones. La normativa citada lo manifiesta por escrito claramente. Los auxiliares de enfermería –siempre con la supervisión de un superior– pueden llevar a cabo “la aplicación de cuidados auxiliares de enfermería, técnicas de primeros auxilios o administración de medicación por vía oral, rectal y tópica”.

¿Podría explicar esto cómo una auxiliar llegase a inyectar una burbuja de aire en las venas a una anciana de 86 años a punto de conseguir el alta sin que nadie lo impidiese?

Una de las tres personas asesinadas por Noelia de Mingo había advertido a la dirección de su comportamiento, pero no le hicieron caso

“Las enfermeras tenemos que hacer constar en un registro cualquier suministro de medicamentos o interacción que tengamos con los pacientes pero las auxiliares no”, explica de forma anónima una enfermera a El Confidencial. Según su testimonio, si bien los auxiliares no pueden interaccionar con los pacientes sin la supervisión de superiores, tienen posibilidad de entrar y salir de las habitaciones sin necesidad de permisos. Lo hacen normalmente después de que el enfermo haya recibido la medicación, es decir, cuando menos movimiento de personal hay y mientras los pacientes duermen.

Beatriz López, de 37 años de edad y con una hija de 9, fue detenida hace hoy una semana. Se había reincorporado al trabajo tres meses antes de la muerte de la paciente y después de una baja médica por lesión de muñeca y brazo con motivo de un accidente laboral. La policía había instalado, con orden judicial, una cámara de videovigilancia en la unidad de Medicina Interna en el verano de 2015. En este departamento trabajaba Beatriz y esta medida de control se aplicó tras la pérdida, en condiciones similares, de otra paciente en el mismo hospital dos años atrás. Sin embargo, no impidió una nueva muerte. ¿Fallaron los controles?

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