APROVECHANDO SU PRESENCIA EN GIRONA

El discurso del Rey desata una campaña antimonárquica entre los secesionistas

La iniciativa tiene especial significado debido a la vinculación del monarca con la ciudad gerundense, de la que es príncipe

Foto: Felipe VI, durante el discurso de este miércoles en el Congreso. (EFE)
Felipe VI, durante el discurso de este miércoles en el Congreso. (EFE)

El discurso de Felipe VI en el Congreso de los Diputados ha levantado ampollas entre los independentistas catalanes y ha atizado una campaña en su contra como 'opresor'. Tanto es así que la portavoz de ERC en el Ayuntamiento de Girona, Maria Mercè Roca, presentará en breve una moción en el consistorio de esta ciudad (en la que precisamente este jueves se encuentran los Reyes) para que Felipe VI sea declarado 'persona non grata'. La iniciativa tiene especial significado debido a la vinculación del monarca con la ciudad gerundense, de la que es príncipe.

Los republicanos consideran que la Monarquía no es una institución legitimada. “Nosotros somos republicanos, no queda duda alguna. Pero el rechazo no es un tema de Borbones o de austracistas: es un tema de concepción, de origen y de funcionamiento de una institución que funciona con una total opacidad, lo que la ha llevado a tener casos absolutamente escandalosos relacionados con la corrupción, el más visible de los cuales es el caso Urdangarin”, dicen a El Confidencial fuentes de Esquerra.

Estas fuentes subrayan que el diputado Joan Tardà “fue el primero en denunciar a la Monarquía española por dos razones fundamentales: primero, por la designación de Juan Carlos como rey por parte del dictador Francisco Franco. De ahí que Juan Carlos no jurase la Constitución: antes había jurado los principios del Movimiento y hubiese cometido perjurio. En otras palabras, al Rey nadie le ha votado, sino que fue elegido a dedo por Franco. En segundo lugar, por la gran opacidad de la institución, que ha sido cómplice de la corrupción”. Las preguntas de Tardà sobre la Monarquía, añaden las fuentes, “nunca fueron admitidas por la Mesa del Congreso. Esa es la democracia que hay en España”.

Muchos catalanes creyeron que era posible que España fuese una democracia respetuosa con las libertades y con la soberanía de nuestro pueblo

La Asamblea Nacional Catalana (ANC), por su parte, ya hace semanas que comenzó una campaña antimonárquica. En un artículo con el título ‘Los pecados originales de la Monarquía’ publicado en su web, el historiador Agustí Alcoverro, profesor de Historia Moderna en la Universidad de Barcelona, señalaba: “En 1975 y 1979, muchos catalanes creyeron todavía que era posible que el Reino de España se convirtiese en una democracia respetuosa con las libertades y con la soberanía de nuestro pueblo. Ahora ya no lo vemos así. Las cosas que comienzan mal suelen acabar mal”.

El portavoz parlamentario de ERC, Joan Tardá (i), y el portavoz adjunto, Gabriel Rufián.
El portavoz parlamentario de ERC, Joan Tardá (i), y el portavoz adjunto, Gabriel Rufián.

Escasez de monárquicos

Alcoverro señala a El Confidencial que “el decreto de Nueva Planta de 1707 ya utiliza el justo derecho de conquista”. El historiador subraya que “en Cataluña no hay monárquicos. En el siglo XIX, tras la Constitución de 1812, hay el proyecto de construir una nación española y se produce una respuesta desde Cataluña a través de la Renaixença, una respuesta cultural y económica, donde el proteccionismo se enfrentaba al liberalismo. En esos momentos, hubo posicionamientos a favor del carlismo, pero no hubo un elemento importante que acepte o esté a favor de la monarquía liberal centralista que domina en el siglo XIX”.

Alcoverro añade que los catalanes esperaban, en la Transición, “que la España democrática sería respetuosa con los derechos históricos, pero hemos llegado a una situación de desengaño y desencanto, lo que ha promovido que demos el salto del autonomismo al independentismo. En la República pasó lo mismo y hubo un movimiento de tal manera que el propio Lluís Companys, que no era independentista, acabó en ese posicionamiento. La decepción tuvo la culpa de la radicalización de sus planteamientos”.

En las últimas décadas, dice Alcoverro, los sectores ‘pujolistas’ creían que Juan Carlos I y su hijo podían tener “un cierto papel de arbitraje, en un modelo de Estado tipo Commonwealth, pero a día de hoy ya no quedan defensores de esa idea. De ahí que el único régimen posible que nos quede ahora es el de República catalana”.

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