Huelga estibadores portuarios: El Puerto de Valencia desvía una docena de barcos por la huelga oculta de estibadores. Noticias de España
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El Puerto de Valencia desvía una docena de barcos por la huelga oculta de estibadores

Los sindicatos imponen trabajar a ritmos lentos, lo cual está duplicando el tiempo que tardan los buques en descargar y reducen la productividad en torno a un 30%

Foto: Buque atracado en una terminal del puerto de Valencia. (EFE)
Buque atracado en una terminal del puerto de Valencia. (EFE)

Seis de cada diez contenedores de mercancía que entran en la península Ibérica lo hacen a través del Puerto de Valencia, el más importante desde el punto de vista del abastecimiento del país. Es el que suministra a Madrid, por ser el más cercano a la capital de España, y por lo tanto el más sensible. No es de extrañar, por lo tanto, que los estibadores hayan centrado sus esfuerzos en esta instalación. Estratégicamente, presionar en este punto es lo que provoca consecuencias más graves y lo que repercute en más población.

Empresas de transporte y fuentes portuarias, de hecho, han confirmado a El Confidencial que desde el pasado jueves los retrasos y la caída de la productividad en el Puerto de Valencia se han incrementado considerablemente. Las fuentes consultadas aseguran que los estibadores de la ciudad del Turia llevan desde entonces manteniendo marchas lentas en su labor diaria, una actitud que ha provocado una reducción de la productividad en torno al 30% en la descarga y en la carga de género y que ha sido iniciativa de Coordinadora de Trabajadores del Mar, el principal sindicato del sector.

La Asociación Nacional de Empresas Estibadoras y Consignatarias de Buques (Anesco), de hecho, ha denunciado que los trabajadores están llevando a cabo "huelgas encubiertas selectivas ilegales" a través de la implantación de "bajos ritmos coordinados", "especialmente en los puertos de Valencia, Alicante y Cádiz, que generan una reducción de la productividad del 23%".

En Valencia, en concreto, estas marchas lentas están teniendo ya consecuencias sobre la operatividad y la logística. Desde que Coordinadora las puso en marcha, una docena de barcos han tenido que desviar sus rutas y amarrar en dársenas como las de Sines, Giogatauro o Barcelona, lo que ha provocado unas pérdidas aún no cuantificadas para el Puerto de Valencia. Sí han calculado ya las fuentes consultadas que la instalación ha ingresado 12.000 contenedores menos por esta contrariedad.

Todavía no hay cifras oficiales de las pérdidas, pero las fuentes consultadas apuntan que se han ingresado 12.000 contenedores menos

Los ritmos lentos, además, también están provocando retrasos en la gestión de los buques que llegan a Valencia. En concreto, las mismas fuentes consultadas explican que actualmente se tarda el doble en gestionar la entrada de un barco, lo que tiene consecuencias directas también en el servicio de transporte, que es el que peor lo pasa siempre que hay una crisis de la estiba. Los camiones pasan más tiempo en el puerto, la carga no llega a su hora y esto provoca enormes tensiones.

La importancia del Puerto de Valencia como base de distribución para el resto de España es crucial. A pesar de que Algeciras es el que más contenedores recibe, la inmensa mayoría de ellos (el 90%) solo hacen escala en la instalación gaditana antes de partir para otros países, por lo que no terminan en la Península, lo que hace que este punto no sea un buen lugar para que los estibadores presionen. Al contrario que Valencia, que es el puerto más sensible desde el punto de vista del suministro.

Protestas de trabajadores de la estiba. (EFE)
Protestas de trabajadores de la estiba. (EFE)

Tres días de paros continuados en este último puerto, aseguran fuentes del sector, provocarían el desabastecimiento de las principales industrias del país que dependen del comercio internacional, como las fábricas de coches, las grandes superficies comerciales de alimentación o el sector textil.

Desde que comenzó el conflicto, explican las mismas fuentes, las empresas de estiba y desestiba han valorado la posibilidad de sancionar a los trabajadores por estas marchas lentas, pero en ningún momento lo han llevado a cabo. Los estibadores, por su parte, niegan cualquier huelga encubierta. En declaraciones a El Confidencial, el presidente del comité de empresa de la Sociedad de la Estiba del Puerto de Valencia, Óscar Martínez, miembro de Coordinadora, rechaza de plano la idea. "No sé en qué datos se basan para decir que estamos produciendo menos, pero nosotros no tenemos ningunos objetivos de productividad establecidos para calcular eso", asegura.

El sindicalista, sin embargo, sí admite un desánimo entre los estibadores a raíz de la iniciativa del Gobierno de liberalizar el sector. "Evidentemente no trabajamos con la misma motivación, pero nos estamos ajustando a los criterios de prevención y seguridad establecidos en nuestro convenio colectivo", explica Martínez, cuyas palabras van en la misma línea que las pronunciadas por el portavoz de la Coordinadora Antolín Goya, quien reconoció el "malestar importante" que existe en el sector y que los estibadores “no trabajan con las mismas ganas y alegría que en una situación normal”.

El Gobierno dio ayer luz verde al real decreto con el que pretende establecer la libertad de contratación en el sector de la estiba, tradicionalmente monopolístico, para cumplir con lo que exige la sentencia emitida por el Tribunal Europeo de Justicia en 2014. El Consejo de Ministros aprobó la norma sin haber alcanzado un acuerdo con los estibadores, que siguen adelante con la huelga de tres semanas en días alternos que dará comienzo a partir del 6 de marzo.

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