proponen "reinventar podemos"

'Anticapis' lanzan una apuesta de máximos para Vistalegre II: lucha de clases, auditoría...

La lucha de clases, la gestión colectiva de los bienes comunes o la moratoria en el pago de la deuda son algunas de las propuestas concretas con las que pretenden "reinventar Podemos"

Foto: El eurodiputado Miguel Urbán y la coordinadora andaluza Teresa Rodríguez, líderes del sector anticapitalista y promotores de Podemos en Movimiento. (EFE)
El eurodiputado Miguel Urbán y la coordinadora andaluza Teresa Rodríguez, líderes del sector anticapitalista y promotores de Podemos en Movimiento. (EFE)

El sector Anticapitalistas de Podemos ya tiene listos los documentos que defenderán de cara al congreso de Vistalegre II, unos "preborradores" que suponen una apuesta de máximos ante el "momento histórico" que según el eurodiputado Miguel Urbán marca el contexto internacional y nacional. La lucha de clases, la desobediencia desde lo institucional, la gestión colectiva de los bienes comunes, la moratoria en el pago de la deuda y la auditoría ciudadana, son algunas de las propuestas concretas con las que pretenden "reinventar Podemos". Acompañado de la coordinadora andaluza Teresa Rodríguez, la otra cara visible del sector radical", Urbán ha defendido el paso de la actual maquinaria de guerra electoral a una "maquinaria de conflicto social" de removilización ciudadana.

En el capítulo económico, los 'anticapis' han puesto sobre la mesa propuestas concretas de transformación del modelo productivo hacia la sustentabilidad ecológica, que a pesar de su radicalidad no cierran la puerta a llegar a acuerdos con otros equipos. "Al final, si no encontramos acuerdos con mucha gente, tendremos que presentar una candidatura de Podemos en Movimiento porque es la única forma de defender en Vistalegre estos textos", ha advertido el eurodiputado. Entre las "reformas económicas" que recoge el texto, destacan la administración "de forma democrática" de los "bienes público-comunes", siendo regulados y regidos tanto por mecanismos de participación ciudadana como por las comunidades expertas que se requieran para cada caso".

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Respecto a la deuda, la extinta Izquierda Anticapitalista propone una moratoria de su pago mientras se lleva a cabo una auditoría ciudadana para decidir sobre su posible "aplazamiento, impago o reducción de compromisos de deuda, protegiendo la seguridad social, los fondos de pensiones y a los pequeños ahorradores". Ideas que, a su entender, forman parte de la esencia fundacional del partido que llaman a recuperar manteniendo así la "coherencia" original. Es por ello que son optimistas en que "todo el mundo" en la organización vuelva a defender medidas como la renta básica, animando a abrazar también otras de las propuestas rupturistas del programa de las europeas con el que la formación irrumpió en el panorama político.

'Anticapis' lanzan una apuesta de máximos para Vistalegre II: lucha de clases, auditoría...

Los procesos constituyentes siguen en el horizonte del sector para superar el denominado "régimen del 78". En todo este proceso de "refundación", la lucha de clases debe "colocarse en el centro", trabajando paralelamente para construir contrapoderes e instituciones alternativas a la estatales. Decidir entre todos sobre todo, y no solo sobre la cuestión territorial, es la lógica que recoge el término de la apertura, en plural, de procesos constituyentes. En esta línea, se marcan el reto de construir de cara a las próximas elecciones generales "candidaturas que vayan más allá de una suma de siglas y de una unión por arriba", conformando un "bloque social y político contra-hegemónico, a varias escalas, desde los barrios hasta el conjunto del Estado".

Reclaman convertir a Podemos en una fuerza "antagónica" a PP y PSOE, que son la base "del régimen que queremos combatir"

No se trata de ganar las elecciones de 2020 solamente, "sino de ganar un país", han recalcado los líder de esta iniciativa. Para ello, rechazan convertirse en un partido más y, mucho menos, en una fuerza subalterna al PSOE. Un reto por el que llaman a combatir la "normalización de las instituciones" incrementando la presencia en las calles y en las plazas, siendo una forma antagónica a populares y socialistas, que son la base "del régimen que queremos combatir". Sin medias tintas, los anticapis impulsarán así una propuesta que transforme la vida cotidiana de la gente, ensanchando el terreno de juego con la sociedad civil y las luchas sociales, practicando una nueva cultura política.

"Los cambios se producen antes en la calle y luego, y a pesar de, en las instituciones", ha asegurado Rodríguez, quien recuperó la idea de transformar la organización en un movimiento-partido. La descentralización de la organización ha sido una de las cuestiones en las que más ha incidido la líder andaluza del partido, ya que considera que conllevaría una mayor participación de los círculos fomentando la democracia directa y "contryendo ámbitos de decisión privativos de los territorios, con espacios propios inapelables por la organización estatal". En este sentido, ha subrayado como una necesidad inmediata que las listas se configuren mediante primarias autonómicas, en lugar de la circunscripción única estatal actual, "menos representativa".

La pluralidad es para Rodríguez un valor que debe conservarse en el seno de la formación, e incluso promover, mediante una mayor polifonía, no solo en las bases, sino también en la dirección. Cambiar la figura de la secretaría general por la de un coordinador estatal, como ya hizo la propia Rodríguez en Andalucía, es una de las reinvidicaciones concretas para materializar esta pluralidad. Es decir, quitar poder a la figura del secretario general y nombrar una dirección más plural que represente las diferentes sensibilidades y distribuya el poder, territorial, sectorial e ideológicamente "porque tiene mejores resultados".

"Toca construir un nuevo ciclo de movilización que impida que este tripartito nos siga quitando derechos. Eso no se consigue en el Congreso"

Instaurar la norma de "una persona, un cargo" y la limitación de mandatos, tanto para cargos públicos como para asesores, se pretende darle la vuelta a la jerarquía organizativa convirtiéndola en un modelo más horizontal y articulando con los distintos territorios. La existencia de corrientes internas "se debe vivir con absoluta normalidad", según Rodríguez, que echa tierra así sobre el rechazo que tanto Pablo Iglesias como el secretario de organización, Pablo echenique han expresado sobre su existencia.

El secretario general Pablo Iglesias ultima durante estos días su propio documento, que bajo la denominación 'Plan 2020: ganar al PP y gobernar España', buscar servir de herramienta unitaria entre las tres principales corrientes. La polarización con el PP y la conformación de alianzas de país sin el PSOE, son algunas de sus líneas fundamentales que coincidirían con las tesis del sector anticapitalista. Más alejadas están las posturas del número dos del partido Íñigo Errejón, que rechaza convertirse en una "fuerza de resistencia", en alusión tanto al pablismo como al anticapitalismo. En cambio, para Urbán, "ahora lo que toca es resistir y protestar. Es lo que toca, construir un nuevo ciclo de movilización social que impida que este tripartito nos siga quitando derechos", ha zanjado, argumentando que eso "no se puede conseguir desde el Congreso de los diputados".

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, el número dos, Íñigo Errejón, y el secretario de Organización, Pablo Echenique. (Efe)
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, el número dos, Íñigo Errejón, y el secretario de Organización, Pablo Echenique. (Efe)

La voluntad de llegar a acuerdos es el mantra que repiten todos los sectores de Podemos, pero al mismo tiempo siguen adelante con sus hojas de ruta propias, sus documentos políticos propios y sus campañas propias. La apuesta más clara por la unidad es la que lanzará Iglesias los próximos días, buscando complementar su proyecto con el de Errerjón, aunque de momento reine el escepticismo tanto en el equipo de Iglesias como en el de Errejón. En caso de no alcanzar este propósito, a Iglesias siempre le quedará otro comodín, que sería buscar una alianza con el sector anticapitalista, como ya hizo en las asambleas autonómicas de Madrid y Andalucía.

El sector radical del partido pretende concurrir con su propia lista y proyecto, pero tanto la cercanía con las posiciones de Iglesias como los precedentes y las barreras que entraña para las minorías el sistema de votación elegido (que los relegaría a entre dos y cuatro asientos en el consejo de los 62 en juego, si se mantienen entre el 10 y el 15% de apoyos) los empuja hacia el acuerdo. No obstante, y a pesar de la voluntad de acuerdo, no ven el mayor inconveniente de presentar lista propia para el congreso de Vistalegre II con el objetivo de poder defender las líneas maestras de su documento.

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