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Las órdenes religiosas se encomiendan al turismo para salvar el patrimonio
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ANTE LA CAÍDA DE LAS VOCACIONES RELIGIOSAS EN ESPAÑA

Las órdenes religiosas se encomiendan al turismo para salvar el patrimonio

La Casa Madre del fundador de los dominicos busca convertirse en centro de congresos

Foto:  Monasterio de Santo Domingo de Caleruega (Burgos)
Monasterio de Santo Domingo de Caleruega (Burgos)

Es el signo de los tiempos ante la ausencia de vocaciones religiosas en España. La tierra de grandes fundadores de órdenes religiosas de hace siglos –San Ignacio de Loyola (jesuitas), Santo Domingo de Guzmán (dominicos, orden dePredicadores), Santa Teresa de Ávila- asiste desde hace años a una enorme sequía de aspirantes a frailes que hace que sus enormes conventos sean un desierto frente a su antiguo esplendor.

Las abadías siempre han sido lugar de acogida para peregrinos o residentes que han utilizado sus vastas bibliotecas para la investigación o la divulgación científica. Pero ello viene ocurriendo desde tiempo inmemorial en prácticamente todos los conventos de gran raigambre en España, algunos con antigüedad de diez siglos.

Toda España, de norte a sur y de este a oeste, está plagada de antiguos monasterios que han sido reconvertidos en hoteles (algunos de lujo) y en centros de estudio. Solo por citar algunos en Galicia: San Estevo do Sil, el monasterio de Oseira o Santa María de Meis. En Cataluña, el monasterio de Poblet, Santa María Bellpuig en Balaguer (Lleida).En Aragón, el histórico monasterio de Veruela, el de Piedra y un largo etcétera.

Imagen del monasterio de Caleruega.Pero es en la localidad burgalesa de Caleruega, a caballo entre Aranda de Duero y el histórico monasterio de Silos, donde la ausencia de novicios y postulantes ha llevado al prior de la Casa Madre con la aquiescencia de sus superiores de Roma a estudiar una fórmula que permita mantener el convento monasterio de Santo Domingo en su actual esplendor y conservar las muchas obras maestras que alberga, entre ellas, el imponente Torreón de los Guzmanes a cuya noble y aristocrática familia pertenecía el “gran Domingo”. Justamente cuando se cumplen 800 años de que el patrón de la provincia de Burgosfundó la Orden de los Predicadores (O.P), los popularmente conocidos como dominicosy dominicas. Una orden clave en la Historia de la Iglesia católica con toda su larga lista de pensadores y evangelizadores pasando por inquisidores, el más famoso de todos ellos fray Tomás de Torquemada.

Se trata de que la pequeña comunidad de frailes conviva con congresistas y turistas que sepan apreciar no solo los tesoros que el monumental conjunto dominico alberga, sino que también deseen visitar los míticos parajes que los circundan. Económicamente es inviable mantener en perfecto estado todo el inmenso patrimonio artístico acumulado a lo largo de tantos siglos.

Transformación del monasterio

La reconversión del convento comenzó ya hace años. El Torreón ha sido preparado para actos culturales y se han habilitado en la llamada Casa de Espiritualidadvarias zonas para exposiciones de escultura, pintura y otras manifestaciones artísticas. Destacan entre ellas las esculturas de Romero sobre sobresalientes dominicos, las acuarelas de Berceruelo sobre lugares dominicanos de Castilla y las ilustraciones de Carpentier sobre la vida del santo.

Se ha llevado a cabo también la restauración de la Bodega de la beata Juana de Aza,madre del fundador de los Predicadores.

La pila bautismal

Caleruega espera que, por fin, el monasterio de Santo Domingo pueda albergar la famosa pila bautismal donde se bautizan los hijos de los reyes que actualmente está en el monasterio de mismo nombre en Madrid en lacalle Claudio Coello. Fue la pila sagrada donde fue bautizado en el año 1170 el de Guzmán con “grandes prodigios”. Está reservada solo para bautizar a los príncipes e infantes. La última que alcanzó el honor fue la infanta Sofía y antes su hermana la princesa de Asturias, Leonor. Esta tradición empezó con Felipe III.

El papa Gregorio IX declaró la citada pila reliquia para ser venerada como tal. Tras el bautizo de Felipe IV la pila jamás regresó a su lugar de origen. Tras la desamortización de Mendizábal muchos de los tesoros depositados en el monasterio se fueron desperdigando por distintos lugares de Europa y América. Durante la Guerra Civil, las monjas dominicas encargadas de su custodia en Madrid tuvieron que enterrarla bajo tierra para protegerla de posibles agresiones.

Caleruega entiende que ya va siendo hora de que les devuelvan lo que en justicia corresponde a esta emblemática localidad castellana que tuvo su particular fuero y fue declarada señoríoen el siglo X.

Es el signo de los tiempos ante la ausencia de vocaciones religiosas en España. La tierra de grandes fundadores de órdenes religiosas de hace siglos –San Ignacio de Loyola (jesuitas), Santo Domingo de Guzmán (dominicos, orden dePredicadores), Santa Teresa de Ávila- asiste desde hace años a una enorme sequía de aspirantes a frailes que hace que sus enormes conventos sean un desierto frente a su antiguo esplendor.

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