La Policía libera a tres monjas indias retenidas en un convento de Santiago
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EL CASO SIGUE ABIERTO

La Policía libera a tres monjas indias retenidas en un convento de Santiago

El Arzobispado, mientras, niega que se haya retenido a nadie en contra de su voluntad. “Este es un proceso vocacional”, señala

Foto: Convento  donde fueron retenidas. (Efe)
Convento donde fueron retenidas. (Efe)

Nadie podía sospechar lo que ocurría detrás de los gruesos muros de piedra del convento de las Mercedarias de Santiago, en el corazón de la capital de Galicia. El pasado sábado, una comitiva judicial acompañada por la Policía Nacional liberó a tres monjas indias que permanecían retenidas en contra de su voluntad, según publicó 'eldiario.es'. Habían llegado a España hace más de 15 años. El juzgado de instrucción número 1 de Santiago, que investiga el caso, aprecia indicios de delito de detención ilegal, contra la integridad moral, amenazas y coacciones.

De un tiempo a esta parte, tres de las cinco indias supuestamente retenidas ilegalmente habían manifestado su voluntad de abandonar el centro, donde según una denuncia presentada en la policía, permanecían en condiciones de “casi esclavitud”. La misma denuncia sostiene que la madre superiora les impedía abandonar el convento con la falsa advertencia de que su situación en España era irregular. Hace años que las mujeres habían conseguido el permiso de residencia.

La juez Ana López Suevos recibió el pasado viernes el atestado de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras. Al día siguiente autorizó un dispositivo para comprobar que las mujeres que allí viven lo hacen por voluntad propia. Tras hablar con algunas de las extrajeras residentes, tres de ellas abandonar el centro esa misma mañana. Los relatos de la denuncia anónima y de las monjas liberadas han ampliado la investigación judicial, para conocer el motivo por el que otras dos monjas forzosas de nacionalidad India con permiso de residencia fueron deportadas en 2011.

Tres monjas retenidas

Por el momento no ha sido detenida ninguna persona ni ha sido citado nadie a declarar. El Arzobispado, mientras, niega que se haya retenido a nadie en contra de su voluntad. “Este es un proceso vocacional”, señala. Según sostiene, las tres monjas que han denunciado la retención “viajaron este verano como cada año a la India y regresaron al convento, cuando podían no haberlo hecho”. Según la versión de las autoridades eclesiásticas, estaba en marcha un proceso canónico para conseguir la dispensa papal de los votos eclesiásticos.

Las tres mujeres liberadas cuentan entre 34 y 39 años y llegaron al convento a finales de los años noventa. Según su relato, el trato de las madres fue correcto hasta el momento en el que manifestaron su deseo de abandonar el convento. A partir de ese día, su situación se complicó. Se les informó que solo podrían abandonarlo cuando consiguiesen la supuesta dispensa papal, y que en ese caso, serían metidas en un avión y devueltas a la India por carecer de permiso de residencia.

Según su relato, el trato de las madres fue correcto hasta el momento en el que manifestaron su deseo de abandonar el convento

El auto de la juez no entra a valorar “la cuestión religiosa” relativa al acatamiento voluntario de las normas del convento, pero establece que, de conformidad con la Ley Orgánica de Libertad Religiosa, “toda persona tiene derecho a cambiar o abandonar su confesión religiosa”. Y añade que la libertad religiosa y la de culto tiene como único límite “el derecho al ejercicio de las libertades públicas y los derechos fundamentales.

El vínculo de las Madres Mercedarias con Santiago data de finales del siglo XVII, cuando al arzobispo Andrés Girón le fue concedido el permiso para fundar una comunidad, que se inició con cinco hermanas. La falta de vocaciones ha ido vaciando el convento poco a poco, lo que llevó a las Mercedarias a nutrirse cada vez más de mujeres extranjeras. Las tres ahora liberadas convivían con otras siete, dos de ellas también indias que rechazaron la opción de abandonar el centro. Todas ellas permanecen en convento dedicadas a la vida contemplativa.

Según la denuncia que dio origen a la operación, las tres rescatadas eran amenazadas constantemente con convertirse en una vergüenza para sus familias si volvían y con retirarles las tarjetas de residencia. En lugar de asistir a comisaría para renovar su documentación, son los funcionarios quienes acuden periódicamente al convento, con lo que se evitaba cualquier tentación de que alertaran de su situación en comisaría. La madre superiora, María Teresa, nunca las dejaba a solas con la policía.

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