caso ático

Así grabó el comisario Villarejo a Ignacio González en una cafetería de la Puerta del Sol

El policía relata en un escrito remitido al Juzgado 5 de Estepona cómo ocultó su grabadora durante el encuentro que organizó el expresidente madrileño y luego volcó el contenido

Foto: Ignacio González, tras declarar en el Juzgado número 5 de Estepona el pasado 18 de abril. (EFE)
Ignacio González, tras declarar en el Juzgado número 5 de Estepona el pasado 18 de abril. (EFE)

El comisario José Villarejo grabó al expresidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González durante el encuentro que ambos mantuvieron, en la madrileña cafetería La Mallorquina el 29 de noviembre de 2011, en presencia de otro policía. El propio Villarejo admitió el pasado 1 de febrero ante el Juzgado número 5 de Estepona (Málaga) -que instruye el caso ático- que registró la conversación "por interés policial" y que, de hecho, se la entregó a su superior jerárquico, el director adjunto de la Policía, entonces Miguel Ángel Fernández-Chico, fallecido posteriormente.

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Según Villarejo, fue Fernández-Chicho quien le ordenó grabar la entrevista, que tuvo lugar cuando aún estaba en un momento incipiente la investigación relativa al ático adquirido por Ignacio González en Marbella. En una nota informativa remitida por Villarejo al actual director adjunto de la Policía, Eugenio Pino, el comisario le resumió que lo que pretendía el expresidente madrileño era "parar" las pesquisas que se habían iniciado en torno al mencionado inmueble.

Tras ser requerido por el Juzgado número 5 sobre cómo se produjo la grabación, el comisario relató el pasado 7 de abril los pormenores de su encuentro con González y las técnicas que utilizó para registrar la conversación en un dispositivo electrónico. En concreto, según explicó Villarejo en la nota remitida al Juzgado por la actual Dirección Adjunta Operativa de la Policía -coordinada por Pino-, el funcionario introdujo la grabadora en el bolsillo de su chaqueta después de darle al 'record' y se colocó a la distancia de una mesa pequeña de su interlocutor.

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Villarejo contó al Juzgado que mantuvo el aparato en posición de grabación durante toda la conversación, aunque no recordó cuál era la marca y el modelo del artilugio. "Habitualmente uso uno digital de Sony", explicó el comisario, que añadió que tiene varios dispositivos y que utiliza uno u otro en función de las "circunstancias de cada ocasión", que dejó entrever que dependen de la peligrosidad de sus tareas. "Los uso con cierta frecuencia en mis actividades policiales y, en ocasiones, ante el riesgo de ser descubierto, suelo desprenderme de ellos", relató el policía en referencia a su actuación en misiones en países árabes o sudamericanos.

El comisario relató cómo introdujo la grabadora en su chaqueta y se situó a pocos centímetros de Ignacio González; negó también cualquier manipulación

Sí se consideró en condiciones de confirmar que los aparatos que suele utilizar permiten transferir la grabación realizada a través de una conexión USB a cualquier ordenador y que, de hecho, esto es lo que hizo también en este caso. Volcó el contenido de la conversación registrada en el dispositivo en una computadora externa y posteriormente lo grabó en un 'pendrive' de un gigabyte de capacidad que entregó a su superior, Fernández-Chico. "Son los 'pendrive' que suelo utilizar cuando tengo que aportar una grabación de interés", explicó.

Villarejo aclaró que en ningún momento del encuentro paró la grabación de forma voluntaria o involuntaria. La hizo "de forma continua y sin interrupción", incidió. "No me consta que el dispositivo se parara por cuestiones técnico-mecánicas", insistió el comisario, que negó tajantemente haber manipulado el contenido mediante la edición del mismo, cortando o pegando palabras. "Ninguno", respondió sucintamente a la pregunta de si había realizado "algún tipo de corte, eliminación o inserción de tramos de voz" después de la grabación.

Villarejo coordinó la investigación

En la declaración que prestó Villarejo ante el Juzgado el pasado 1 de febrero, el comisario explicó que el encuentro de la cafetería La Mallorquina entre los tres interlocutores se produjo a iniciativa de González. La conversación, explicó entonces el policía -que asegura haber trabajado como agente encubierto-, versó sobre las irregularidades que existían en torno al ático.

González, relató entonces Villarejo, visitó el piso en Marbella y a los pocos días "apareció un testaferro que la compró", luego la mujer del expresidente madrileño, Lourdes Cavero, "se gastó un dineral" en muebles. "Existían muchas anomalías", resumió el comisario, que declaraba como testigo y quien admitió haber coordinado la investigación "indiciaria". Aunque la llevaban el comisario de Marbella, Agapito Hermes de Dios, y su grupo, Villarejo tenía información de lo que se iba averiguando "paso a paso".

Villarejo explicó que su función es asesorar en temas de inteligencia y terrorismo internacional, pero que la investigación sobre el ático fue "la más difícil" de su vida, porque hubo muchas "presiones". Al comisario de Marbella, ejemplificó, "le echaron, le imputaron y le suspendieron de empleo y sueldo". "A las dos horas de llegar a Madrid -recordó-, le trasladaron, porque la comisaría en la que había caído correspondía al distrito del señor González". Hermes de Dios, remarcó, "incluso fue investigado". Además, subrayó, el comisario de Asuntos Internos -en referencia a Marcelino Martín Blas- "le obligó a que cambiara informes".

Aunque, según el comisario, Hermes de Dios no ha sido el único "represaliado" por el asunto. El que fuera comisario general de Policía Judicial José Enrique Rodríguez Ulla, dijo el agente encubierto, también fue cesado por ordenar abrir la investigación.

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