lleva en prisión desde el 19-d del pasado año

El fiscal pide 6 años y 40.000€ para el PP al hombre que empotró su coche en Génova 13

La Fiscalía de Madrid tiene listo el escrito de calificaciones sobre el ataque a la sede del PP y considera que el acusado debe indemnizar al partido con 41.024 euros. Podría enfrentarse a seis años de cárcel

Foto: Fotografía cedida por el PP en el que se ve el coche empotrado en la sede de Génova (EC)
Fotografía cedida por el PP en el que se ve el coche empotrado en la sede de Génova (EC)

La Fiscalía de Madrid ha pedido seis años de prisión para el hombre que estrelló su coche contra la sede del PP hace justo ahora un año. En su escrito de calificaciones, el Ministerio Público considera que Daniel Pérez Berlanga (Bronchales, Teruel, 1977) es culpable de un delito de tenencia de explosivos y de otro de incendio en grado de tentativa.

El procesado, que será juzgado por la Sección 15 de la Audiencia Provincial de Madrid, circulaba la mañana del 19 de diciembre de 2014 -según resumió el auto de transformación en procedimiento ordinario dictado por el Juzgado de Instrucción 31- con su vehículo por la calle Génova procedente de la plaza de Colón “a gran velocidad”. Cuando se acercaba a la sede del PP, “aceleró y estrelló violentamente” su coche contra la entrada del inmueble.

El vehículo destrozó la puerta y provocó daños en el interior del edificio (muebles, recibidor, sistema eléctrico) que después fueron valorados por un perito. El informe de este especialista ha sido el que ha utilizado la Fiscalía para determinar que el acusado debe abonar al PP una indemnización de 41.024,36 euros por los daños provocados. En concreto, los desperfectos causados sobre la estructura del edificio fueron valorados en 33.154,36 euros y los ocasionados en los diferentes bienes muebles que en ese momento se encontraban en la parte baja de la sede en 7.870 euros.

El fiscal pide 6 años y 40.000€ para el PP al hombre que empotró su coche en Génova 13

El Ministerio Público considera que el hombre intentó provocar una explosión con un artefacto incendiario casero fabricado por él mismo que se activaba con un temporizador y tenía una iniciación eléctrica. El dispositivo estaba unido a dos bombonas de butano, que también transportaba el hombre en el interior del coche, metralla y gases tóxicos. Su activación, de hecho, podría haber provocado la explosión de las bombonas y haber propagado las llamas por todo el edificio.

Pérez Berlanga, que tenía 37 años cuando se produjeron los hechos, continúa en prisión provisional desde que fuera detenido aquella mañana, y que después fue ratificada por el Juzgado 32, que instruye la causa, en el mencionado auto de transformación en procedimiento abreviado dictado el pasado 1 de junio.

El episodio tuvo lugar a las 6.55 horas de aquel 19 de diciembre y provocó la activación inmediata del protocolo antiterrorista por parte del Ministerio del Interior. Agentes de los Tedax y de las Unidades de Intervención Policial (antidisturbios) se desplazaron a la zona y mantuvieron el tráfico cortado durante seis horas. Fuentes policiales aseguraron ese mismo día a la agencia Efe que el hombre declaró en comisaría que su intención era atentar contra todos los políticos, porque todos ellos “son iguales”, y que eligió la sede del PP, pero que podía haberse estrellado contra la de cualquier otro partido o el propio Congreso de los Diputados.

La noticia, que se hizo pública a través de las redes sociales, conmocionó a la sociedad al no conocerse antecedentes iguales. Todavía fue más sorprendente la identidad del autor. Aunque en un principio se identificó como un empresario arruinado de Teruel en una situación económica difícil, resultó ser hijo del antiguo alcalde socialista de su localidad originaria, Bronchales. Pérez Berlanga era un parado de larga duración que en el pasado padeció brotes esquizofrénicos y los propios vecinos aseguraron a este diario que nunca se le conoció un trabajo estable, vivía con sus padres y pudo haber pasado un tiempo consumiendo drogas. Ahora podría enfrentarse a una condena de hasta seis años de cárcel.

Mariano Rajoy tras sufrir la agresión en Pontevedra. (EFE)
Mariano Rajoy tras sufrir la agresión en Pontevedra. (EFE)

Del coche empotrado al puñetazo de Rajoy

La casualidad llevó un año después a que el PP sufriera otro ataque. Este fue directo al jefe del partido y se ha convertido en el desagradable colofón de una campaña electoral enrarecida. Fue el pasado 17 de diciembre y sucedió en Pontevedra, cuando Mariano Rajoy se daba un baño de masas a cuatro días de las elecciones generales y un joven menor de edad atizó un puñetazo al presidente del Gobierno. Andrés de V.F, ultra del potevedra y aficionado a difundir contenidos políticos en internet de tinte anarquista y galleguista, fue detenido inmediatamente y aseguró estar muy contento con su actuación.

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La agresión a Rajoy fue protagonista de un final de campaña que quedó emborronada por lo sucedido. Todas las fuerzas políticas condenaron la agresión sin fisuras aunque la polémica ya estaba sembrada. Unos días antes se produjo un tenso cara a cara entre el líder popular y Pedro Sánchez en el que el socialista llamó “indecente” a su adversario y éste contestó “ruiz y deleznable” al jefe de Ferraz. El ministro Montoro, en un mitin en Sevilla tras el ataque, reclamaba "evitar la crispación y bajar el nivel de ese tipo de debates y acusaciones públicas, que llevan a lo que llevan".

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