el eurodiputado de c's cuenta el ataque del EI

El día que Javier Nart se libró de un morterazo en Irak y vio la muerte "a dos palmos"

Curtido en más de una decena de conflictos, el político viajó por su cuenta hasta Irak para conocer de primera mano cómo combaten la coalición internacional y las milicias al yihadismo

Foto: El eurodiputado de Ciudadanos, Javier Nart. (EFE)
El eurodiputado de Ciudadanos, Javier Nart. (EFE)

"Yo no creo en Dios, pero parece que a veces existe". El diputado del Parlamento Europeo por Ciudadanos, Javier Nart, está vivo de milagro y lo cuenta como algo anecdótico a toro pasado y después de romper el silencio este domingo en una entrevista con la Cadena Cope. A sus espaldas suma decenas de coberturas de guerra, durante la década de los ochenta, cuando fue corresponsal, y otras tantas desgajadas de su labor política y diplomática, pero pocas veces ha estado tan cerca de la muerte. "Como miembro del Comité de Asuntos Exteriores de Seguridad y Defensa del PE para conocer cómo son las cosas y si se hacen bien. No se puede conocer una realidad en despachos y pasillos, y menos en Medio Oriente, que es un lugar donde la realidad subjetiva es muy importante", argumenta acerca del motivo de su viaje a Irak en una entrevista telefónica con El Confidencial.

El pasado sábado 7 de noviembre -en una misión personal que no había trascendido-, Nart recorría los alrededores de la ciudad iraquí de Baiji, un importante enclave industrial y petrolero en el norte del país. Sus guías y compañeros de viaje eran varios integrantes de una milicia chií iraquí, que "es muy brava pero no tiene capacidad de maniobra", y con ellos visitó una refinería de petróleo en una zona tomada por el Estado Islámico. El eurodiputado no se metió entre el fuego cruzado, dice, sino que se trató de un hecho "absolutamente fortuito, malditamente fortuito" por rebasar en cerca de un kilómetro la frontera y adentrarse en el montañoso territorio del EI.

Combatientes chiíes disparan un misil contra milicias del Estado Islámico en Baiji. (Reuters)
Combatientes chiíes disparan un misil contra milicias del Estado Islámico en Baiji. (Reuters)

"Pasamos la línea de frente, a unos 400 metros de una montaña controlada por el Daesh, cuando escuché el silbido del impacto". Nart habla de municiones a un nivel tan de detalle que parece haber combatido por décadas. "Yo creo que fue un morterazo de 81 milímetros y nos cayó muy cerca", relata el eurodiputado. Tan cerca como dos palmos, pues el artefacto "afectó al vehículo, lo amortiguó la carrocería entre el conductor y yo". En ese momento, la confusión tomó las riendas de la situación. Los coches de los milicianos, con Nart incluido, vacilaron y trataron de pasar entre unas construcciones pero tuvieron que retomar el camino por el que habían venido. Consciente de lo que estaba pasando, Nart reconoce que se puso en lo peor. "Tenía la certeza de que nos iban a freír, pero la providencia a veces funciona", agradece, porque puede contarlo.

Y de vuelta a Europa, "océanos de retórica"

Nart le quita hierro al asunto. "Que yo estuviera bajo el fuego es una anécdota, lo importante es lo que está pasando en Irak", dice y explica que en el combate al Estado Islámico por parte de la coalición internacional "no hay gato encerrado, hay una gatera". Y saca de su experiencia varias conclusiones. 

Refinería de petróleo de Baiji. (Reuters)
Refinería de petróleo de Baiji. (Reuters)

"Moraleja: es mentira que la coalición internacional quiera combatir al Estado Islámico. Eso es en mis palabras, en las de los militantes y en las de cualquier militar que te pueda decir la verdad mirándote a los ojos", remata Nart. Y es que si con Saddam Hussein acabaron en cinco días, "¿cómo les está llevando tanto tiempo derrotar a un grupo militar que realmente no tiene ni estructura? ¿Qué es, el Ejército chino?", se pregunta. La clave, para el político de Ciudadanos, está en el cierre de fronteras y en las barreras a los suministros.

Nart volvió a nacer hace dos semanas pero la respuesta política en Bruselas y Estrasburgo ha quedado ahogada en "océanos de retórica". Pese a ello, no se desanima y tampoco se mueve un centímetro de su convicción: "Nunca puedes conocer lo que ocurre en un lugar si no estás allí, y más en el tercer mundo". Ganar la confianza de los milicianos, para quienes fue "importante" que viviera con ellos "las vicisitudes de una guerra", vale para el eurodiputado de Ciudadanos más que mil reuniones en el 'lobby' de un hotel.

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