BUSCAN "REFUNDAR" el partido en 2016

Errejón se queda solo en Podemos: Iglesias y Monedero se plantan ante la deriva centrista

Tanto Iglesias como Monedero se han alineado con las demandas de las bases, que piden volver a la esencia fundacional del proyecto y no caer en posturas cercanas al centro ideológico

Foto: El director del comité electoral y secretario político de Podemos, Íñigo Errejón, momentos antes de la reunión de trabajo de los comités de campaña estatal y valenciano de la formación política. EFE/Kai Försterling
El director del comité electoral y secretario político de Podemos, Íñigo Errejón, momentos antes de la reunión de trabajo de los comités de campaña estatal y valenciano de la formación política. EFE/Kai Försterling

Podemos no contaba con ‘plan B’. Con una estrategia alternativa, “realista” para un creciente número de voces en la organización, al “asaltar los cielos” por la vía rápida, sin pasar antes por la oposición. La apuesta al todo o nada de la asamblea constituyente de Vistalegre se reducía a una estrategia a corto plazo, “mediante un modelo organizativo centralizado y basado en una ‘máquina de guerra electoral’, con el liderazgo carismático de Pablo Iglesias a la cabeza”, enfocada solamente a ganar las elecciones, según la lectura de la corriente Anticapitalistas, plasmada en las tesis políticas salientes de su último congreso. No se contemplaba ningún otro escenario, por lo que tampoco se diseñó una estrategia a seguir en caso de no obtener mayorías en las urnas, como ahora parecen indicar todas las encuestas.

Presentarse a las elecciones y ganarlas, un leitmotiv que podría parecer meramente propagandístico para atraer a más votantes, pero que según un militante cercano al equipo Sumando Podemos, el alternativo al de Iglesias durante la asamblea constituyente, era la única estrategia diseñada por la dirección: “Recuerdo que entonces se decía que la única vía para no desaprovechar la ventana de oportunidad era llegar a las instituciones ya y formar un gobierno ya. Que el peor escenario para Podemos era quedarnos empantanados cuatro años en las instituciones. Por desgracia, se han visto los límites de esa política, puesto que irremediablemente parece que es lo que sucederá y no hay un ‘plan B’”.

La dosis de humildad que han supuesto los sondeos electorales durante las últimas semanas han abierto, no sin dificultades, el debate interno en la dirección del partido: hay que repensar la estrategia. Íñigo Errejón, número dos del partido y responsable del comité central de campaña junto a Carolina Bescansa, defiende una moderación programática y discursiva. La irrupción de Ciudadanos, que amenaza con arrastrar a la mayoría del electorado de centro, sin anclaje ideológico y que antes se identificaba con Podemos, es una de las principales causas de esta deriva.

“La legítima aspiración a no desaprovechar la ventana de oportunidad que ofrecen la actual crisis de régimen y, sobre todo, el declive de los dos grandes partidos está conduciendo a una evolución del equipo dirigente que tiende hacia la moderación del programa con el que se presentó Podemos a las elecciones europeas en cuestiones clave. Se busca así aparecer como una alternativa de gobierno ‘realista’, con ‘responsabilidad de Estado’ y de la que formarían parte ’los mejores’”, añade el documento interno de Anticapitalistas antes citado. Errejón y Bescansa, cerebros del éxito electoral de Podemos en las europeas, fueron capaces de imponer estas tesis, aceptadas por el núcleo duro del partido.

Miguel Urbán, europarlamentario de Podemos y miembro de Anticapitalistas. (EFE)
Miguel Urbán, europarlamentario de Podemos y miembro de Anticapitalistas. (EFE)

Si cuando las encuestas eran favorables el fin justificaba los medios, motivo por el que el resto de la dirección dio luz verde a esta estrategia, ahora que son menos triunfalistas tratan de frenarse estos impulsos. Tanto Pablo Iglesias como Juan Carlos Monedero se han alineado con las demandas de las bases, que piden recuperar la esencia fundacional del proyecto y no caer en posturas cercanas al centro ideológico. Para el secretario general, “la centralidad no es el centro”, mientras que para el secretario de Proceso Constituyente y fundador del partido “Podemos tiene que recuperar el frescor del 15-M”. El retraso en la presentación del programa ha sido una de sus primeras consecuencias, puesto que Pablo Iglesias puso coto a la extrema moderación programática reflejada en los primeros borradores elaborados por Íñigo Errejón.

Una cúpula autónoma

El debate está abierto desde hace semanas, pero las diferentes posturas ya no sólo representan una dualidad base-cúpula, sino que en el seno de la propia dirección Íñigo Errejón y Carolina Bescansa se han quedado solos. El paso hacia delante del secretario general, y principalmente del número tres, que ha sido mucho más contundente en sus afirmaciones, haciendo guiños constantes al papel protagonista de los círculos en el seno de la organización (exponiendo que la formación tiene que apoyarse en los círculos y que toda la militancia debe sentirse útil), fue recibido positivamente entre las bases. De este modo, logran también reconciliarse con las bases desencantadas y apearse de cualquier responsabilidad sobre el nuevo rumbo de la agrupación.

Para Carolina Huelmo, fundadora del Círculo de Enfermeras que defendió una de las ponencias políticas en la asamblea de Vistalegre, “hay que mantener la coherencia interna para mantener vivo el proyecto de Podemos. No es que aplaudamos o no aplaudamos las manifestaciones de determinados líderes del partido a favor de la democracia interna, porque esa democracia interna no tenía que haberse perdido nunca, pero obviamente es de agradecer que lo reconsideren”. Una postura similar a la que manifiesta Alejandro Arias, que incluso ha abandonado Anticapitalistas por “renunciar a transformar las cosas y actuar al dictado de la dirección del partido”. En su opinión, “Pablo Iglesias ha visto los límites de la política puramente electoralista de Errejón, enfocada sólo al electorado de centro”, por lo que, aun con recelos y desconfianza, espera que se vuelva a girar a una visión más transformadora.

La desmovilización de los círculos, tanto a nivel cuantitativo como cualitativo, ha sido una constante en los últimos meses. También de la participación de los afiliados en los procesos internos de votación. Si bien esta realidad puede deberse a una reacción típica, pues es habitual que la movilización vaya descendiendo a medida que pasa el tiempo después de proceso fundacional, no es menos evidente que el papel de los círculos sea testimonial y se dediquen a la “resistencia”, en palabras de Arias. Por ejemplo, desde el círculo de renta básica su trabajo se ha focalizado en luchar por que esta medida no se caiga del programa mediante medidas de presión interna y recogida de firmas, algo similar a lo que ocurre en el seno de otro de los círculos más activos, el de economía (denominado 3E).

Las críticas a esta deriva tampoco han faltado desde ciertos sectores de los movimientos sociales, en un principio menos escépticos con el proyecto. Así, en la obra colectiva Hasta luego Pablo, once ensayos críticos sobre Podemos (Catarata), en la que se desmonta la línea política seguida por esta formación, el politólogo Carlos Taibo, el primero que se subió al estrado para leer el discurso tras la manifestación que dio origen al 15-M, explica que “Podemos ha experimentado a lo largo del año 2014 un proceso de franca uniformización, de tal suerte que hoy no presenta la disparidad y la pluralidad que, probablemente, se hicieron valer en los primeros momentos”.

De esta evolución, continúa el análisis de Taibo, se deriva una consecuencia principal: “Describir Podemos como una instancia abierta de la que pueden salir realidades distintas es equivocarse. Lo anterior es el producto de un nada singular patrón en virtud del cual la retórica asamblearia ha encontrado un duro contrapeso en una cúpula dirigente que, hipercontroladora, omnisciente, castigadora y claramente formalizada, molesta ante la eventual existencia de facciones internas, funciona de manera manifiestamente autónoma”.

'Refundación'... después de las elecciones

La redefinición del proyecto es una demanda cada vez más mayoritaria, y aunque la cercanía de las elecciones impide una reflexión más pausada, su resultado marcará el devenir inmediato de la organización. Desde ciertos sectores críticos con la línea oficialista apuestan incluso por reformular los estatutos para dar más cabida a la participación interna y recuperar el ‘mandar obedeciendo’. En este sentido, Huelmo admite que choca hablar de “refundación” en un partido con apenas un año de vida, pero sí apela, en consonancia a una amplia parte de las bases más activas a “la regeneración democrática”.

Asistentes a la asamblea constituyente de Podemos en Vistalegre. (Daniel Muñoz)
Asistentes a la asamblea constituyente de Podemos en Vistalegre. (Daniel Muñoz)

“La horizontalidad y la democracia tienen que cumplirse para poder seguir llamándonos Podemos. Es una condición sine qua non. Hablemos de refundación o de lavado interno del partido, pero está claro que cuando algo se desvirtúa hay que corregirlo. Nosotros siempre estaremos ahí, debe quedar claro que las bases no abandonamos el proyecto, pero sí somos la parte crítica para vigilar posibles desviaciones de los objetivos y esencia fundacional”, añade. Sin embargo, para otros no tiene sentido abrir este tipo de debates en plena campaña electoral, que la cercanía de las elecciones obliga a “trabajar, centrarnos más en comunicarnos con la gente, sobre todo con la bolsa de indecisos y llegar al máximo número de personas”, apunta Pablo Olmos, impulsor de la propuesta Profundización Democrática durante la asamblea de Vistalegre.

Desde anticapitalistas, defienden también esta batalla interna, que cada vez se inclina más a su favor y en la que Errejón y Bescansa comienzan a estar solos: “Pese a nuestras importantes diferencias con la evolución actual de la dirección de Podemos, estamos convencidos de que debemos participar lealmente en la construcción y el desarrollo de esta organización, buscando al mismo tiempo la confluencia en su seno con otros sectores y sensibilidades con los que podamos llegar a coincidir en función de las cuestiones que vayan surgiendo en el futuro, como la democracia interna, la participación política desde abajo, la apuesta por un programa de ruptura y la inserción en los movimientos sociales”.

Sólo la premura del ciclo electoral de 2015 hará que, por inercia, no se corrija esta tendencia en la estrategia. Sin embargo, será difícil contener la “refundación” una vez superada la vorágine electoral. La mayor parte de Podemos, incluidos pesos pesados de la cúpula, ya piensan en el largo plazo.

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