"le rellené el cheque", confiesa un imputado

Vendedores telefónicos colocan a una anciana ciega 100.000 euros en libros

'Pueblos y paraísos', 'Tierra viva', 'Museos del mundo', dos 'Quijotes', 'El hombre y la mar', una Wii, una televisión de plasma, un ordenador o una bañera hidromasaje fueron algunos de los artículos

Foto: Ilustración: Ajubel
Ilustración: Ajubel

Museos del mundo, El hombre y la mar, dos Quijotes, una enciclopedia infantil, una sauna, una bañera hidromasaje, una columna de masaje vertical o una consola de videojuegos Wii fueron algunos de los productos que la empresa de venta telefónica Códice le colocó a Flavia, una anciana de 87 años que vivía sola y apenas veía a causa de un glaucoma. En total, más de 86.000 euros en productos, según cálculos de la Fiscalía; casi 200.000, según la acusación particular.

Los familiares de la anciana, que iban a verla cada dos semanas, no se percataron de las supuestas compras al principio, porque muchos de los productos nunca fueron entregados, según dijo el propio sobrino de Flavia, Luis Manuel F. R., durante el juicio celebrado el pasado 8 de abril en la Audiencia Provincial de Madrid. “Nos dimos cuenta cuando el banco nos devolvió un cheque de 75.000 euros porque no había fondos suficientes”, aseguró Luis Manuel, quien admitió que fue entonces cuando los familiares repasaron los gastos previos repercutidos en la cuenta corriente para averiguar qué estaba pasando.

“Durante los días anteriores habían cobrado ya 115.000 euros”, añadió el sobrino de Flavia, una anciana que hoy vive en una residencia y que no recuerda nada de lo que pasó. Luis Manuel fue a casa de su tía y relacionó algunos de los libros que había en las estanterías con los misteriosos cargos. Según le dijo Flavia, se los habían traído unos amigos suyos médicos.

Uno de los acusados admitió que él mismo redactó uno de los cheques y se lo dio a firmar a la anciana en una de las visitas que le hacía

La anciana había sido años atrás jefa del departamento de enfermería del hospital Ramón y Cajal y estaba acostumbrada a que de vez en cuando le hicieran algún regalo desde el personal médico, por lo que no le resultó extraño que, como explicó Luis Manuel durante la vista oral, los vendedores “se presentaran como médicos”. “Ella nunca supo lo que era Códice”, sentencia el sobrino, quien relata con enfado la retahíla de libros que la mujer “no necesitaba para nada”: Castillos de España, seis o siete enciclopedias, volúmenes repetidos…

El jefe de ventas de Códice, Pablo O. Ñ., uno de los tres procesados junto a los dos dueños de la empresa, los hermanos Jorge y Luis C. D., admitió durante el juicio que él mismo redactó uno de los cheques y se lo dio a firmar a la anciana en una de las visitas que hacía para cerrar las ventas previamente acordadas de palabra por teléfono.

“Rellené el cheque porque la señora tenía mal la muñeca, luego ella lo firmó”, explicó Pablo O. Ñ., quien negó ser jefe de ventas –a pesar de los testimonios de otros trabajadores que sí le denominaban así– y aseguró estar actuando en todo momento por indicación de sus jefes. “Ser jefe de ventas, además, era ser un mindundi, porque los dos dueños llamaban continuamente a los clientes y nos ordenaban ir a verles”, aseguró.

Le vendieron más de 86.000 euros en productos, según cálculos de la Fiscalía; casi 200.000, según la acusación particular

Pueblos y paraísos, Tierra Viva, un sillón relax, una televisión de 40 pulgadas, la biblioteca Cocina al vapor, un ordenador portátil, la enciclopedia Grandes compositores, dos relojes, una placa de inducción, el volumen Maravillas del Mundo, Ciudades de Europa, Historia del arte fueron otros de los artículos que Códice vendió a Flavia, que a sus 87 años no declaró durante el juicio porque el perito judicial decretó que estaba incapacitada para hacerlo.

La sucursal del BBVA donde se alojaba la cuenta sólo advirtió a la familia de la anciana, una clienta habitual desde hacía años, cuando llegó el último cheque y ya no quedaban fondos para cubrirlo. No llamó la atención de su fiel usuaria, sin embargo, por ninguno de los inusuales cobros que durante meses fueron pasándole a su cuenta. La Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Madrid deberá determinar si castiga con prisión a los dos hermanos y al jefe de ventas de Códice, para los que la Fiscalía pide seis años de cárcel y la acusación particular nueve.

El abogado que ejerce esa acusación particular, César López, explica a El Confidencial que sería perfectamente posible que lo que los dueños de Códice hicieron con Flavia lo hubieran hecho también con otros ancianos. De hecho, explica, una de las líneas de negocio de la empresa de venta telefónica eran los aparatos sanitarios, que teóricamente sirven para mejorar dolencias que habitualmente sufren las personas mayores.

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