Las dos hermanas que traían nigerianas para prostituirlas pasarán 11 años en prisión
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las víctimas eran sometidas a ritos de vudú

Las dos hermanas que traían nigerianas para prostituirlas pasarán 11 años en prisión

Happy y Joy vivían en Europa, pero viajaban de vez en cuando a Nigeria para traerse mujeres y explotarlas sexualmente en el polígono industrial Marconi. Su madre les conseguía a las chicas

placeholder Foto: La delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, da cuenta de la operación policial que permitió desmantelar la red de explotación de mujeres nigerianas. (EFE)
La delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, da cuenta de la operación policial que permitió desmantelar la red de explotación de mujeres nigerianas. (EFE)

Happy y Joy vivían en Europa, pero viajaban de vez en cuando a Benin City (Nigeria) para traerse mujeres y explotarlas sexualmente en el polígono industrial Marconi. La madre de ambas acordaba el viaje con las familias de las chicas. Algunas sabían que iban a ejercer la prostitución. Otras accedían engañadas, creyendo que en España se ganarían la vida como peluqueras.

Las hermanas les hacían vudú antes del viaje, con el fin de atarlas a la trama. En concreto, les quitaban pelo de la cabeza, les cortaban vello del pubis y les arrancaban uñas para someterlas a un rito en el que las víctimas estaban obligadas a jurar que nunca denunciarían a la Policía, que liquidarían la deuda que en ese momento contraían (y que no sabían que superaría los 50.000 euros) y que nunca intentarían escapar. De lo contrario, las chicas sabían que sus hijos, sus hermanos y sus padres morirían en su tierra a manos de los familiares de sus nuevos dueños.

Sin embargo, hace año y medio, una de estas últimas salió rana. Tras ser traída a España a principios de 2013 y sufrir explotación sexual durante varios meses –trabajaba todos los días desde la tarde hasta primera hora de la mañana y sólo podía salir los domingos para “ir a misa”–, logró huir en noviembre de ese año. Había accedido a embarcarse en el peligroso viaje porque pensaba que trabajaría en una peluquería, con lo que podría enviar dinero a su familia. Su padre estaba en paro, sus hermanos aún estudiaban y habían perdido su casa.

Al ver que sus explotadores no remitían dinero a su familia, decidió saltarse el pacto vudú por el arco del triunfo. Sabía lo que arriesgaba, porque Happy y Joy la habían amenazado repetidas veces con matar a los suyos –sacarles la sangre y pintar las paredes con ella–, pero no se amilanó y, en un arrebato de valentía, decidió abandonar su vida nocturna. Y le salió bien.

La Audiencia Provincial de Madrid acaba de condenar a Happy y a Joy a 11 años de prisión cada una por dos delitos de trata de seres humanos con fines de explotación sexual y por inmigración ilegal gracias a la denuncia interpuesta por la chica que se atrevió a huir. Junto a ella, también denunció otra de las víctimas, lo que ha permitido al tribunal acusar a ambas hermanas de dos delitos, y no sólo del correspondiente a la joven rana. Cada una de las dos denunciantes recibirá 20.000 euros en concepto de indemnización.

Las hermanas les hacían vudú antes del viaje con el fin de atarlas a la trama. Les cortaban vello del pubis y les arrancaban las uñas para someterlas

Ni la madre, que permanece en Nigeria, ni “otras personas que no han sido identificadas” que participaban en la trama de trata de seres humanos han sido localizadas por la Policía, con lo que el tribunal ni siquiera ha podido juzgarlas. La Sección Sexta de la Audiencia Provincial considera probado, sin embargo, que las dos condenadas eran pieza fundamental de la organización.

Entiende que las declaraciones de las dos testigos autoras de sendas denuncias “constituyen la prueba fundamental” y son suficientes “para enervar la presunción de inocencia” de las acusadas, ya que –según el tribunal– son “creíbles, verosímiles y persistentes”.

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