LA dirección supervisará todo el proceso

Podemos unifica la estrategia de campaña con sus candidatos para vigilar los pactos

La dirección del partido ha diseñado una estrategia para mantener la polifonía entre todos sus candidatos y evitar que haya mensajes contradictorios con la nueva línea impuesta por Madrid

Foto: El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, durante la reunión del pasado jueves con los 13 candidatos de su partido a las elecciones autonómicas. (Efe)
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, durante la reunión del pasado jueves con los 13 candidatos de su partido a las elecciones autonómicas. (Efe)

Propiciar la “coralidad interna” entre los candidatos de Podemos es uno de los principales objetivos que el secretario general del partido, Pablo Iglesias, se ha marcado de cara a las próximas elecciones autonómicas. Los máximos responsables de mantener la polifonía en los discursos y armonizar las posiciones, principalmente en lo que a política de pactos de refiere, serán el secretario de Política, Íñigo Errejón, y la secretaria de Análisis Político y Social, Carolina Bescansa.

Entre las pocas voces discordantes con la línea oficialista durante el proceso de conformación de las ejecutivas autonómicas, y que se han proclamado como candidatos durante las primarias, se encuentran el exeurodiputado Pablo Echenique, candidato en Aragón, Raúl Ausejo, en La Rioja y Laura Lucía Pérez, en Navarra. Precisamente, esta última abrió la puerta a un pacto de Gobierno con Bildu el pasado miércoles, durante la presentación de su lista en Pamplona.

El día previo a la primera reunión en Madrid del “comando central de campaña”, con la presencia de los trece candidatos y el secretario general, Pérez mandó un nítido mensaje: “el reglamento dice claramente que son las asambleas territoriales las que deciden”, reiterando que “las decisiones pre o postelectorales sobre pactos las toma la Asamblea Ciudadana de Navarra”. Un arrebato de autonomía y reivindicación del papel de las bases que no gustó nada en Princesa 2, la sede central del partido.

El propio Pablo Iglesias corrió un tupido velo sobre las intenciones anunciadas por la candidata navarra aseverando que “hasta que los ciudadanos no voten no vamos a hablar de pactos”. De hecho, la delicada cuestión de los pactos se quiere controlar desde las más altas instancias del partido. No en vano, el secretario general reveló en su programa Fort Apache parte de las conversaciones que habría mantenido en el encuentro con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y José Bono, en el ático de este último, sobre la posibilidad de pactos poselectorales entre ambas formaciones.

Al igual que la dirección colocó un cortafuegos tras las discrepancias entre Madrid y Sevilla en torno a la posición de los diputados andaluces en la toma de investidura de Susana Díaz, ahora se intenta evitar que cada barón territorial (la gran mayoría de los candidatos son también secretarios generales en sus comunidades) negocie por su cuenta. Para que no vuelvan a repetirse este tipo de situaciones la estrategia es la misma: que sean miembros del consejo de coordinación, el máximo órgano de poder en la formación compuesto por diez personas nombradas directamente por el secretario general, quienes definan las líneas generales de actuación y velen por su cumplimiento.

Pablo Iglesias, con los trece candidatos autonómicos. (Efe)
Pablo Iglesias, con los trece candidatos autonómicos. (Efe)

Moderación de discurso y programa

Los esfuerzos por mantener la unidad interna no se centran tanto en el plano orgánico, donde apenas hay fisuras ni dudas sobre el liderazgo del secretario general, sino en el plano discursivo. Y es que no todos los candidatos coinciden en apoyar la moderación del mensaje que se tratará de imprimir a los discursos e, incluso, al programa.

Los resultados obtenidos en Andalucía, por debajo de las expectativas, se achacaron a la realización de una campaña con un perfil demasiado izquierdista, por lo que se tratará de moderar de cara a mayo. Asimismo, se ha decidido combatir a Ciudadanos, que amenaza con disputar a Podemos el voto sin anclaje ideológico y desencantado con el bipartidismo, desde una postura más cercana al centro (o a la “transversalidad”). Decisiones que no han entusiasmado a varios de los candidatos, y no solo críticos, por lo que se intensificará el marcaje. El giro es demasiado brusco como para asumirlo con naturalidad, pero no quieren que se vuelvan a repetirse escenas con mensajes “incendiarios”, como las del mitin de Málaga en las andaluzas.  

La elaboración del programa marco que se presentará en todas las comunidades, y al que se añadirán medidas específicas, es otro de los puntos de fricción. Si bien existen unanimidad sobre las medidas fiscales o la defensa de los servicios públicos, con desprivatizaciones, aumento de las inversiones y aumento del número de funcionarios en la sanidad o educación, uno de los puntos en los que más división hay es en cuanto a los términos y criterios a seguir sobre la renta básica.

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