El Rey se suma ante las Fuerzas Armadas a la llamada al optimismo nacional de Rajoy
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El Rey se suma ante las Fuerzas Armadas a la llamada al optimismo nacional de Rajoy

La primera Pascua Militar de Felipe VI es también la primera del fin de la crisis económica después de seis años de recortes presupuestarios en Defensa

Foto: Felipe VI, durante la celebración de la Pascua Militar. (EFE)
Felipe VI, durante la celebración de la Pascua Militar. (EFE)

La primera Pascua Militar de Felipe VI es también la primera del fin de la crisis económica después de seis años de recortes presupuestarios en Defensa. Junto con el relevo en la jefatura del Estado, el homenaje a Don Juan Carlos y la recuperación de todo el ceremonial del acto castrense, el Rey ha querido sumarse a un empeño compartido con el Gobierno: el llamamiento al optimismo y a la fe en el futuro de “nuestra gran nación”, un mensaje dirigido en este caso a las Fuerzas Armadas.

El cambio entre las pasadas ediciones de la Pascua Militar y la de este año ha sido palpable. De los problemas de movilidad y hasta de expresión de Don Juan Carlos que obligaban a reducir el acto se ha pasado a la soltura y la dicción de Don Felipe en todo el desarrollo del mismo: desde la revista a las tropas, al discurso, la imposición de condecoraciones y las charlas en los corrillos con los militares, el presidente del Gobierno y los ministros durante la copa de vino posterior, que se prolongaron hasta las 14:15 de la tarde.

El Rey ha asumidotodas las tradiciones de la Pascua instaurada por su padre nada más llegar a la jefatura del Estado y convertirse con la Constitución de 1978 en mando supremo de las Fuerzas Armadas. También ha respetado una decisión que Don Juan Carlos tomó en 2009: que la copa de vino celebrada como colofón fuera a puerta cerrada, vedada a los periodistas que seguían el acto.

Vídeo:La primera Pascua Militar de Felipe VI

La tradición era la contraria, pero José Luis Rodríguez Zapatero aprovechaba el momento para dar auténticas ruedas de prensa sobre el arranque del año político. La Pascua Militar de 2007 la dedicó a vender la negociación con ETA y la de 2008 a criticar a la Iglesia. La Casa de Su Majestad el Rey estimó que el carácter castrense y el mensaje de Don Juan Carlos a los militares quedada demasiado diluido con el protagonismo del presidente del Gobierno y suprimió el acceso a la Prensa. Don Felipe no se ha replanteado volver al modelo anterior.

De la recepción posterior en el Palacio Real no se dio más datos que la duración del mismo, algo más de una hora, que Mariano Rajoy levantó su copa por el Rey y que Don Felipe lo hizo por España. Tal y como señala el protocolo.

En los mensajes de la Pascua hubo otro cambio de fondo sobre los actos de los últimos años. A Don Juan Carlos le tocaba apoyar ante los generales, almirantes, oficiales, suboficiales y soldados (algunos llegados de la guerra de Afganistán) la política de recortes presupuestarios y de personal aplicados por los sucesivos gobiernos desde 2009. En los años de la crisis económica las Fuerzas Armadas han visto mermadas en un tercio las partidas dedicadas a la Defensa.

El reinado de Don Felipe arranca en una etapa nueva, la del fin de esos ajustes que ponen en peligro la operatividad de los Ejércitos, para recuperar la senda de la modernización. Al menos esa es la promesa del ministro de Defensa, Pedro Morenés, para el año que arranca con unos presupuestos de mínimo repunte al alza y fin de la reducción de personal.

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Don Felipe recogió en su discurso ante los militares ese mensaje de optimismo ante el futuro de España que Rajoy reclama por su lado al conjunto de la sociedad española una vez concluida la recesión económica. Es una constante de las celebraciones militares, al igual que la apelación al patriotismo, que el Rey repitió antes del "¡Viva España!": “Os animo a todos a seguir trabajando con la misma abnegación, disciplina y lealtad por nuestra gran nación, comprometidos con el presente y optimistas sobre nuestro futuro”.

El monarca se había referido a la preocupación y empeño de los militares por alcanzar “el equilibrio necesario entre necesidades y posibilidades” de forma que las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil estén dotadas de los medios necesarios. Era la respuesta al compromiso expresado por Morenés en su discurso de recuperar el tiempo perdido, mantener los programas de renovación de material de Defensa y acometer otros nuevos.

El ministro se mostró convencido de que las inversiones y el desarrollo tecnológico que conllevan la modernización del armamento y los medios asignados de los ejércitos sirven para el desarrollo económico y la creación de empleo, además de para garantizar la seguridad nacional y el cumplimiento de las misiones asignadas en el exterior por la OTAN, la ONU o la UE.

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