TÉCNICOS DE LA COMPLUTENSE LO SACRIFICARON

Así fueron las últimas horas de Excalibur

Excalibur fue sacrificado dentro de la vivienda por técnicos del VIVASET (dependiente de la Complutense) tras negarse el rector a que el perro pisara el campus

Foto: Uno de los técnicos del VIVASET a la entrada de la casa donde estaba Excalibur (Reuters)
Uno de los técnicos del VIVASET a la entrada de la casa donde estaba Excalibur (Reuters)

Excalibur, el perro de Teresa Romero, la auxiliar de enfermería infectada por el virus del Ébola y su marido Javier Limón, fue sacrificado dentro de la vivienda de ambos por veterinarios del Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET) dependiente de la Universidad Complutense de Madrid.

Según confirmaron fuentes de la UCM, los técnicos con experiencia en bioseguridad se desplazaron hasta Alcorcón en una furgoneta blanca junto a una ambulancia con varios miembros del SUMMA y un equipo del cuerpo de bomberos. Coches de la Policía acudieron también a la Avenida del Pinar para controlar las protestas de los manifestantes que intentaban defender la vida de la mascota. Después de haber sacrificado a Excalibur, el cadáver del animal fue trasladado en una urna de metacrilato (un dispositivo de contención) hasta el crematorio de Paracuellos del Jarama, donde fue incinerado.

En un comunicado oficial, el propio VISAVET asegura que no se realizó ninguna muestra del animal para su posterior investigación con el objeto de eliminar posibles riesgos de contagio. Desde el Ministerio de Sanidad insisten en que "al existir posibilidades de transmisión" del perro al hombre, no se podía contemplar "otra opción".

En un primer momento se planteó la posibilidad de trasladarlo a las instalaciones del VISAVET situadas en la Avenida Puerta de Hierro (dentro de la Universidad) para proceder con la eutanasia y cumplir con la orden del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de Madrid. Pero, tras una reunión que mantuvo el rector de la Complutense junto a otras autoridades universitarias a primera hora de la tarde del miércoles, José Carillo anunció que no permitiría el ingreso del perro en el campus de la Complutense bajo ningún concepto. El perro no accedería ni a las instalaciones del VISAVET, ni tampoco al Hospital Clínico Veterinario, la otra opción que se barajó.

Excalibur, el perro de Teresa Romero y Javier Limón, en una foto de archivo (AP)
Excalibur, el perro de Teresa Romero y Javier Limón, en una foto de archivo (AP)

Fue entonces cuando los técnicos se desplazaron hasta la casa de la auxiliar contagiada. Allí esperaba Excalibur, al que su dueño Javier Limón dejó con 15 kilos de pienso y gran cantidad de agua antes de ingresar en el hospital. Después de haberlo sacrificado, los veterinarios especialistas volvieron al VISAVET. Según confirmaron fuentes universitarias, responsables del Centro habrían pedido a los técnicos que participaron en la operación que abandonaran el VISAVET por "prudencia" y que no volvieran a sus puestos de trabajo hasta nueva orden, a pesar de haber seguido las pautas de todos los protocolos de actuación en todo momento.

La polémica desatada en las redes sociales

El caso del perro Excalibur ha dado la vuelta al mundo. La polémica se desató cuando el marido de la auxiliar de enfermería infectada de ébola denunciaba el mismo martes que la Comunidad de Madrid le había pedido una autorización para sacrificar al perro de la familia como medida preventiva y que, en caso de que se negaran, solicitarían una orden judicial para entrar en la casa y acabar con su vida. Tras la noticia, Limón emitió un comunicado que publicó en las redes sociales: "Me han dicho que tienen que sacrificar a mi perro, así, sin mas. Me piden mi consentimiento, a lo cual me he negado rotundamente. Dicen que entonces pedirán una orden judicial para entrar por la fuerza en mi casa y sacrificarle", criticó Javier en el vídeo difundido.

Entonces, la comunidad internauta se volcó con la causa apoyando la vida del perro a través de mensajes, videos e incluso hastags en Twitter como #TodosSomosExcalibur. Los medios internacionales hicieron un exhaustivo seguimiento de la noticia. Y, más allá de los medios de comunicación y las redes sociales, un centenar de personas acudieron al domicilio donde se encontraba la mascota. Representantes de varias sociedades protectoras de animales se concentraron en la Urbanización 'Los Castillos' de Alcorcón para tratar de impedir la retirada del perro y su sacrificio.

Varias personas aparecían tiradas en el suelo a modo de protesta bloqueando la calle por donde debían salir la furgoneta blanca y la ambulancia del SUMMA. Muchos otros lloraron, gritaron "asesinos" e incluso, cinco furgonetas de la Unidad de Intervención Policial (UIP) acudieron hasta el lugar para disolver la concentración. A las 18:27 horas de la tarde del miércoles la furgoneta blanca con los miembros del VISAVET se hacían paso y trasladaban el cadáver de Excalibur hasta el crematorio. El viernes por la mañana un pequeño altar improvisado en la puerta del portal rendía homenaje al perro sacrificado.

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