PIDE QUE SE CONSIDERE A LA ENTIDAD RESPONSABLE

Blesa y Rato consintieron el mismo abuso de las tarjetas VIP, según el FROB

El informe del FROB sobre al uso de tarjetas por parte de directivos de Bankia considera que no se puede diferenciar entre las etapas de Blesa y de Rato

Foto: El expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa. (Efe)
El expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa. (Efe)

El informe del FROB sobre al supuesto uso de tarjetas de crédito para fines personales por parte de directivos de Caja Madrid y Bankia considera que no se puede diferenciar entre las etapas de Miguel Blesa y de Rodrigo Rato al frente de la entidad, puesto que el modus operandi siempre fue el mismo. El fondo de rescate bancario considera, de hecho, que ambos gestores son responsables no sólo como beneficiarios de estas tarjetas, sino como responsables de esta práctica, que deberían haber controlado. Además, descarta que la Fundación Caja Madrid tenga derecho a reclamar los 15 millones que se gastaron en la etapa de la caja anterior a la fusión que dio origen a Bankia.

"Nuestra opinión preliminar y sin perjuicio de de lo que resulte de investigaciones ulteriores y de que su concreta apreciación y la posible relevancia civil o penal del mismo debe determinarse en un momento posterior, es que no debe diferenciarse uno y otro período", afirma el informe que firma Alfonso Cárcamo, director de asesoría jurídica del FROB.

Esta opinión responde a dos informes elaborados por un asesor externo de Bankia, Herbert Smith Freehills, que diferencia la época de Caja Madrid de la de Bankia (la caja madrileña se fusionó con Bancaja y otras cinco cajas más pequeñas en 2010). A juicio de esta firma legal, en la época de Rato las ayudas públicas "hacían claramente visible lo inapropiado de la medida de existencia de estas tarjetas", por lo que Bankia está legitimada para reclamar las cantidades cobradas. Sin embargo, considera que en la de Blesa este uso no fue tan inapropiado y que Bankia no está acreditada para reclamar, sino tan sólo la Fundación Caja Madrid.

El expresidente de Bankia, Rodrigo Rato (Efe)
El expresidente de Bankia, Rodrigo Rato (Efe)

En cambio, según la argumentación del FROB, existen una serie de factores comunes en las dos etapas: ni estas tarjetas ni su uso personal aparecen en ningún contrato ni estatuto de la entidad, fueron entregadas por la dirección financiera, se suministraron por un filtro opaco o no habitual o la duplicidad de tarjetas en algunos directivos (la oficial y la 'extraoficial').

Responsabilidad de Rato y Blesa como administradores

Esta falta de control y estas operaciones al margen de los procedimientos establecidos llevan al fondo público a concluir que "tampoco desde los administradores de la entidad puede descartarse el elemento subjetivo y su posible trascendencia penal, al haber presuntamente conocido y consentido las disposiciones no amparadas en soporte contractual, estatutario o decisión de órganos de gobierno, con perjuicio en todo caso para la entidad". Es decir, sugiere que puede haber delito no sólo en el uso que los propios Blesa y Rato hicieron de estas tarjetas a título personal, sino también como administradores de la entidad al consentir esta situación.

Respecto a la responsabilidad penal de los 86 beneficiarios de estas tarjetas, Cárcamo se opone radicalmente a la petición del asesor de Bankia de no dar traslado de los hechos a la fiscalía; en primer lugar, porque el FROB está obligado legalmente a ello, y en segundo lugar, porque hay indicios claros de delito. Aquí el informe es especialmente duro: "Se aprecia el hecho de que varios consejeros o directivos receptores de estas tarjetas no hicieron uso de las mismas (...) lo que justifica que era posible advertir lo indebido de un uso personal o impropio"; "en todo momento debió asociarse la disposición a su cargo o condición, especialmente cuando no existió cargo alguno en sus cuentas propias".

Incluso a veces resulta divertido: "No se precisa una especial cualificación para separar el patrimonio particular del patrimonio de la entidad y para advertir el carácter indebido de un uso de la tarjeta ajeno a la actividad del cargo", pero es que además "estamos hablando de personas que conformaban equipos de dirección o de gobierno de Cajas o Bancos, con responsabilidades y experiencia en puestos de diferente índole".

O no debieron usarla, o debieron tributar por ella

De todo ello concluye que "caben a priori dos posibilidades en la percepción mental de los receptores del medio de pago: que consideren que es una tarjeta de empresa, lo cual no legitima un uso particular de la misma; que consideren que es un concepto derivado de su relación laboral o mercantil, en cuyo caso debieron declarar y tributar por tal concepto sin que conste que lo hayan hecho".

Finalmente, el FROB también considera que Bankia y no la Fundación Caja Madrid es la legitimada para reclamar la devolución de los 15 millones derrochados, en contra de lo que ha sucedido hasta ahora (Bankia sólo ha reclamado menos de 200.000 euros posteriores a la fusión). Su argumento es que la antigua Caja Madrid perdió todas sus acciones en Bankia con el rescate de la entidad, ya que ésta tenía un valor negativo de -13.635 millones de euros. "Este valor negativo, con las necesarias inyecciones del FROB en BFA justifica que las Cajas iniciales pierdan todo derecho a reclamar por los impactos de valoren su negocio financiero aportado", ya que el rescate implica que "el perjuicio se haya materializado en los accionistas de Bankia y BFA actuales y en concreto en el FROB y a través del mismo en el contribuyente".

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