Podemos se fractura por la estrategia municipal y los círculos castigan a la cúpula
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LA INICIATIVA DE PABLO IGLESIAS, LA MENOS VOTADA

Podemos se fractura por la estrategia municipal y los círculos castigan a la cúpula

La propuesta de organización abanderada por Pablo Iglesias ha generado un fuerte rechazo en las bases, que ya preparan alternativas "más horizontales"

Foto: El líder de Podemos, Pablo Iglesias, llegará a la asamblea fundacional con unas bases cada vez más críticas. (Reuters)
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, llegará a la asamblea fundacional con unas bases cada vez más críticas. (Reuters)

La formalización de la propuesta de Pablo Iglesias para que Podemos acuda a los próximos comicios municipales bajo la marca paraguas Ganemos, como ya había adelantado este diario, ha dividido a los simpatizantes y militantes de la formación política, que se debaten entre la conveniencia o no de esta estrategia. Entre los defensores de diluir la marca en candidaturas municipalistas ciudadanas, que ya planean en más de una treintena de ciudades, se encuentran también los primeras espadas de Podemos Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón, Carolina Bescansa y Luis Alegre, y ha sido aplaudida, a grandes rasgos, por los círculos de Madrid y Barcelona, que desde un primer momento trabajaron paralelamente en la configuración de Ganemos Madrid (y otros ganemos en las ciudades del sur de la comunidad) y Guanyem Barcelona, respectivamente.

Los críticos con la decisión son, grosso modo, los círculos de las ciudades que ya estaban trabajando en la conformación de una candidatura propia en sus respectivos territorios (Huesca, Cádiz o Santander fueron algunos de los primeros círculos en defender su presencia en las municipales, a los que luego se fueron sumando otros), así como los que decidieron apearse de los ‘Ganemos’ surgidos en sus ciudades argumentando que eran iniciativas oportunista promovidas por IU, cuyos líderes territoriales tendrían supuestamente bajo su control. Diferentes círculos de Sevilla o Córdoba, por ejemplo, ya habían descartado la presencia en Ganemos por estos motivos.

Las particularidades territoriales comienzan a acechar, vislumbrando un cierto distanciamiento entre centro y periferia. “En mi ciudad, Ganemos es IU con otras siglas, la política de siempre y los métodos de siempre, tenemos un círculo importante e implantación en la ciudad y ahora tenemos que replantearnos nuestra estrategia y pactar con la vieja política y con una panda de perdedores. Me parece miopía política”, lamentaba un afiliado en la ‘asamblea digital’ Plaza Podemos, el espacio de Podemos que centraliza el debate sobre esta cuestión.

Entre una buena parte de los simpatizantes cunde la idea de que debe aprovecharse la intención de voto que las encuestas otorgan a Podemos, y que quizá se diluiría o “generaría confusión” si no se presentan bajo su propia marca. Unas posiciones encontradas que, a juzgar por las opiniones y votaciones de las distintas propuestas en la denominada plaza pública, representan un fifty-fifty. La decisión de presentarse o no a las próximas elecciones parece que se convertirá en el gran tema de debate en la asamblea fundacional.

Las verdaderas causas del apoyo a Ganemos

Para los promotores de Podemos, su marca “tiene un prestigio que no puede arriesgarse a contiendas y contextos evaluables caso a caso” e insisten en que la prioridad de la organización son las elecciones generales. En definitiva, entienden el peligro de que personas arribistas o con malas intenciones se “cuelen” en alguna candidatura, desconfiando así de la capacidad de autogestión y soberanía de los círculos. “Con que dos o tres” concejales mantuviesen “actuaciones impropias, rompiesen con las líneas políticas de Podemos y faltasen a su compromiso ciudadano”, podrían convertirse en un icono mediático contra su partido, sembrando dudas y lastrando el crecimiento de la formación.

Otras de las razones que argumentan los círculos adheridos a esta propuesta, y que se eluden el texto de la promotora, tienen que ver con la falta de estructura territorial de un partido que apenas cuenta con nueve meses de vida, así como con las dudas respecto a la formación político-institucional de sus posibles candidatos. El escaso tiempo que restaría desde la finalización de su asamblea fundacional (15 de noviembre) hasta la celebración de los comicios el 24 de mayo, es otro de los factores negativos que señalan las bases afines a la decisión de no presentarse.

En este contexto, han sido suficientes menos de 24 horas para que los defensores de preservar las siglas en las elecciones municipales lanzasen sus propias contrapropuestas para debatir en la asamblea fundacional. Uno de los primeros ha sido el círculo Podemos del madrileño círculo de San Blas Canillejas, que encabeza una de las propuestas alternativas mejor acogidas por el resto de afiliados (81% de los votos positivos). Bajo el nombre Podemos al Ayuntamiento, el texto plantea que las instituciones locales “son el núcleo base de la democracia institucional en nuestro país e históricamente han sido la punta de lanza de los grandes cambios políticos en nuestra sociedad”, por lo que propone presentar candidaturas con sus propias siglas en todos aquellos locales donde esté presente la formación.

Para los cinco representantes del círculo que defenderán esta propuesta (Pedro Barragán, Marta Gómez, Beatriz de Lara, Borja Pérez y Máximo Arcediano) es “un error” confluir con Ganemos, pues “sólo con Podemos tenemos la posibilidad de ganar las elecciones municipales”. Asimismo, advierten de que “la percepción ciudadana de Ganemos –al margen de las buenas intenciones con que se geste- va a ser la de un frente de izquierdas de IU y Podemos que nos va a hacer perder la capacidad de transversalidad que necesitamos para atraer a las bases populares que los partidos de la casta siguen manteniendo con sus aparatos mediáticos”.

Por otra parte, y conscientes del riesgo de “infiltración de personas indeseadas que preocupa a algunos compañeros”, el principal motivo por el que la cúpula ha justificado este movimiento, los autores proponen un protocolo con medidas concretas. Entre ellas, que “la candidatura será elegida en unas primarias en las que participen al menos el 50% de las personas registradas en el municipio y con un mínimo de 100 personas inscritas” o que “el programa deberá contar con el acuerdo del Consejo Ciudadano (o como lo denominemos) Autonómico, en el sentido de que cumple con los principios y objetivos de Podemos”.

La propuesta de cúpula, la menos votada

En lo que sí comienza a visualizarse un mayor consenso interno es sobre el rechazo al borrador Claro que Podemos, presentado por la cúpula del partido. Se trata de la única propuesta con un porcentaje de adhesión del cero por ciento, después de haber recibido tantos positivos como negativos. Unos datos que reflejan la desafección de las bases con la promotora, principalmente de las más activas en los círculos e inmersas en el proceso fundacional. De los cerca de 130.000 afiliados a Podemos, el tope de militantes que participan en estas discusiones sobre los principios organizativos, éticos y políticos de los que se dotará la formación está en los 15.000, alrededor del 11,5%.

Un distanciamiento entre las bases (activas) y la cúpula que se enmarca en la disyuntiva de generar una estructura cupular, con un único líder y portavoz (al modo de secretario general), que nombraría a un núcleo duro de un máximo de 15 personas, y otra más dinámica y asamblearia. Las intenciones de la promotora de imponer una estructura jerárquica ya había puesto en marcha la maquinaria de los círculos para plantear alternativas más horizontales, pero se ha acelerado con su oficialización. El elevado número de contrapopuestas elaboradas desde las bases dan buena cuenta de ello, y hasta el europarlamentario Pablo Echenique apadrinó un borrador para que, en lugar de un único líder y portavoz, sean siete los portavoces –aumentando así la pluralidad– y sin labores de organización interna –suavizando las jerarquías–.

La inteligencia colectiva gana fuerza frente a las propuestas de arriba, pero los militantes más activos no esconden su temor porque la propuesta abanderada por los notables de Podemos tenga más aceptación entre los simpatizantes menos activos, que podrían dejarse llevar por los nombres y votar sin ni siquiera conocer las distintas alternativas. Como ya apuntaba Carolina Huelmo a este diario, fundadora del Círculo de Enfermeras y que en julio encabezó la única candidatura alternativa a la lista de Pablo Iglesias para elegir el equipo técnico encargado de organizar la asamblea constituyente, “el hecho de que los documentos sean avalados por ciertas personalidades genera desigualdad”. A lo que añadía el riesgo de que “algunos voten más por el apellido”.

En este sentido, otra militante de base remarcaba que “una propuesta hecha por los pesos pasados tendrá más aceptación que el resto por su influencia mediática, como ya está sucediendo. Tal vez una organización más vertical facilite el trabajo y la coordinación, pero eso no es lo que nos ‘vendieron’”. Al final serán los afiliados quienes decidan con su voto, aunque es innegable que los documentos acompañados de la firma de los promotores de Podemos tienen cierta ventaja de partida. Y no sólo por la firma, sino también por los recursos, pues la propuesta de Iglesias es la única que se ha dotado de cuentas específicas en redes sociales para promover su propuesta, así como de una elaborada página web promocional.

Las bases apelan a la inteligencia colectiva frente a la delegación de la confianza en un momento crucial para el futuro de la organización, que se debate entre construir una nueva herramienta política para la ciudadanía o seguir el modelo de los partidos clásicos con un espíritu similar al del PSOE en 1982. Todo está por ver.

Juan Carlos Monedero Sevilla Santander
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