lA ONG sjm ANALIZA LA SITUACIÓN EN MELILLA Y NADOR

Dos minutos y medio para saltar la valla

2' 30". Es el tiempo que calculan los inmigrantes para saltar antes de que lleguen las patrullas. La ONG SJM analiza su situación en uno y otro lado de la valla

Foto: Vista de la valla de Melilla. (SJM-España)
Vista de la valla de Melilla. (SJM-España)

"El Gobierno español tiene 'externalizada' la protección de la frontera a las autoridades marroquíes. Al igual que una multinacional que subcontrata la elaboración de zapatos en el sureste asiático tiene responsabilidad sobre lo que ocurre en esos talleres, el Gobierno tiene responsabilidad sobre cómo Marruecos desempeña esa labor delegada". La frase es de Miguel González, coordinador del Servicio Jesuita a Migrantes-España, que acaba de poner sobre la mesa de la Defensora del Pueblo un informe sobre la situación de los inmigrantes a uno y otro lado de esa frontera "subcontratada".

El texto parte de dos visitas realizadas por González y otros miembros de SJM-España y la también jesuita JRS-Europe a Nador y Melilla (la primera, después de la tragedia del Tarajal), de donde volvieron "impactados". Josep Buades, que participó también en estos viajes, habla sin dramatismos de cosas que "llegan al alma": los preparativos de retorno a su país de un nigeriano, no más de 18 años, que "cayó mal" en su salto a la valla y se mueve con andador, los bastones rígidos de las fuerzas marroquíes, los testimonios que hablan de las heridas que estos producen. Habla también de una frontera que se ha ensanchado hasta llegar a "tierra de nadie, donde no rige el derecho", y de una política de control en el que la contención se cuida de un lado -el español-, "mientras se encarga el trabajo sucio a Marruecos. Para ser más eficaz, España dice que necesita la colaboración de los países de tránsito. No es ilícito, pero si usted subcontrata debe exigir las mismas garantías del cumplimiento de los derechos humanos que aquí existen, y eso no se da en Marruecos". Estas son algunas de las claves de ese informe:

- 2'30'' para el salto, 10.000 euros por la travesía en zodiac en grupo o 1.000 por un pasaporte marroquí. Las embarcaciones que llevan a los inmigrantes a las costas españolas se llenan con entre 35 y 70 personas, que pagan unos 10.000 euros por grupo. Existe otra vía de entrada, por tierra, usada principalmente por los ciudadanos sirios que viajan a Argelia en avión y llegan clandestinamente a Marruecos. Ya en Nador, pagan unos mil euros por un pasaporte marroquí. El documento habla de "empresas de transporte" de estos inmigrantes, que los acompañan también por los pasos fronterizos con Melilla. Unos 700 ciudadanos sirios permanecen en el CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) de Melilla.

El informe habla de 'empresas de transporte' de los inmigrantes sirios, que les proporcionan pasaportes marroquíes por unos mil euros y los acompañan por los pasos fronterizos con MelillaEn lo que va de año, Melilla ha registrado 23 intentos de entrada masiva de inmigrantes a través de la valla, en los que han participado unas 10.000 personas, según la Delegación de Gobierno de la ciudad autónoma. El último, esta misma semana, con mil implicados. "Una persona conocedora del tema nos habló del ingenio y las tácticas casi militares con los que los inmigrantes intentan responder a las concertinas y el resto de medidas que intentan frenarlos: Han calculado en 2'30" el tiempo con el que cuentan para el salto antes de que lleguen las patrullas marroquíes o españolas; algunos se colocan tornillos en las suelas de los zapatos para que se cuelen en los huecos en los que no caben los dedos con los sistemas antitrepa; y forman, como es sabido, grupos numerosos para aumentar sus probabilidades de éxito", relata Buades. Añade el informe que aprovechan también la lluvia, cuando las fuerzas de seguridad, guarecidas, bajan algo la guardia. 

- Rostros desencajados. Los inmigrantes "son conscientes de los graves peligros que entraña el salto: fracturas, cortes profundos de las concertinas, el ensañamiento de las fuerzas auxiliares marroquíes cuando golpean con bastones, la falta de humanidad cuando se les aleja de la frontera (en los últimos meses con destino a Rabat)", constata el informe, que relata el "fortísimo impacto" que produce ver "rostros desencajados por la violencia de los golpes recibidos, heridas de cierta profundidad en el cráneo por las mismas causas, lesiones en la columna, huesos fracturados.... Y, hasta los trágicos sucesos de la playa del Tarajal (Ceuta), ojos desencajados o perdidos por el impacto de las pelotas de goma disparadas por las fuerzas de seguridad españolas".

- En caliente. Varias organizaciones, incluidas las autoras de este informe, han solicitado a la Comisión Europea la investigación de las expulsiones "colectivas, sumarias y crecientemente violentas que está realizando España" hacia Marruecos, una práctica con la que "se está violando la normativa española, europea e internacional" y que "pone en peligro la vida y la integridad física" de estas personas. "El ministro del Interior ha querido utilizar un concepto operativo de frontera, pero tenemos que ser escrupulosos con la exigencia del cumplimiento de la ley. No se puede exceptuar un territorio del ordenamiento jurídico", dice Buades, que cuenta el testimonio de un hombre que fue devuelto 'en caliente' a las fuerzas auxiliares marroquíes, que "lo apalearon".

Uno de los intentos masivos de salto de la valla.
Uno de los intentos masivos de salto de la valla.

- "Servicios sexuales" en el CETI. Con una capacidad de 480 personas, el CETI de Melilla alberga hoy a unas 1.600, con una delicada convivencia entre la población siria y la subsahariana. "Es evidente la situación de saturación y hacinamiento", reza el documento, que habla también de cómo "la facilidad que parece haber para obtener 'servicios sexuales' en su interior revela la especial vulnerabilidad de las mujeres". "Hay prejuicios, racismo, situaciones de violencia de tipo sexual", dice González. Y escasean los traslados a la Península incluso entre los solicitantes de asilo, cuyo procedimiento, según la ley, no debería exceder los seis meses, y se extiende hasta el año, según los casos.

- Al otro lado. "Para comprender la frontera, hay que verla desde los dos lados", expica Buades. En Marruecos, los inmigrantes interceptados en Ceuta o Melilla ya no son abandonados en el desierto. Se les deja en Rabat, a menudo en la estación de autobuses. A los heridos, sin cura, según denuncia SJM. De allí, suelen emprender de nuevo el viaje a la frontera, a los asentamientos de Nador, Gurugú y Selouane, donde la estancia se prolonga años. Allí, mujeres y niños viven bajo el acoso de las redes de trata, muchos malviven en chanclas, chándal y sin abrigo y alimentándose de los desperdicios del zoco o de lo que cazan, y todos sufren el "hostigamiento" de las fuerzas marroquíes.

- 'Atascados' en Marruecos. "El control migratorio no puede ejercitarse a cualquier coste, es evidente que tiene que haber unas líneas rojas", señala el informe, que refiere que Marruecos ha dejado de ser un país "de tránsito" para convertirse en un lugar de larga estancia, en el que, en la zona de las vallas, "se utiliza de forma generalizada la violencia". Un lugar de personas "atascadas" que, a pesar de todo, "afirman que la migración les compensa".

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