TERESA GÓMEZ-LIMÓN, VÍCTIMA Y DIPUTADA DEL PP

"Salvador Victoria y Rafael Catalá me llamaron tras el accidente para presionarme"

María Teresa Gómez-Limón es diputada por el PP. También víctima del accidente del Alvia. Pide una Comisión de Investigación en el Congreso

Foto: Teresa Gómez-Limón, a las puertas de Fomento, en una imagen de archivo. (Efe)
Teresa Gómez-Limón, a las puertas de Fomento, en una imagen de archivo. (Efe)

María Teresa Gómez-Limón es diputada por el PP en la Asamblea de Madrid desde 2007. El 24 de julio de 2013, después de acudir a uno de los plenos, cogió un tren para volver a Ferrol, donde pasaba las vacaciones con su familia. Un Alvia. No llegó nunca a su destino. En la curva de Angrois, a punto de llegar a Santiago, el tren descarriló llevándose por delante 80 vidas. María Teresa se considera afortunada, primero por estar viva y segundo porque no quedó tetrapléjica, como los doctores temían, pero quizá algunos de sus compañeros de partido en la Asamblea de Madrid ni lo sepan. Porque desde que regresó de la pesadilla, unos seis meses después de la tragedia, no le han dirigido la palabra. De Ignacio González, el presidente, ni siquiera ha escuchado un buenas tardes.

La razón está clara. Gómez-Limón dice lo que piensa. Y lo dice alto y sin tapujos: lo hizo por otros motivos en enero de 2013, cuando exigió a Mariano Rajoy, por burofax, que publicara el listado de dirigentes del partido que pudieran haber cobrado sobresueldos. También cuando no se había cumplido ni un mes de la tragedia de Santiago, al hacer público que se personaría como acusación particular en la causa. Aún más: poco después declaraba a El Confidencial: "Allí hubo muertos y heridos, pero los responsables siguen cobrando. [...] Los presidentes de Adif y Renfe ganan sueldazos con la excusa de que tienen grandes responsabilidades. La ministra habría tenido que cesarlos de inmediato". 

'Me llamaron para presionarme cuando estaba con collarín, con un yeso, con el esternón roto y ataques de pánico constante. Era un trapo; una piltrafa. Fue por lo que dije de los presidentes de Adif y Renfe' A pocos días del primer aniversario del accidente, Gómez-Limón recuerda el drama vivido: "Me hundí y me empezaron a caer cosas encima, y después se hizo un silencio horrible; creía que estaba todo el mundo muerto menos yo. Quise salir y no pude, hasta que llegó un hombre de Angrois". También lo que vino poco después: "A mí me llamaron para presionarme cuando estaba en mi casa, con collarín, con un yeso, con el esternón roto y ataques de pánico constante. Era un trapo; una piltrafa. Fue por lo de los presidentes de Adif y Renfe. 'Cómo una diputada del PP puede decir eso', me soltaron. No querían que hablase más. Pero cuando se trata de la vida y de la muerte, el partido me importa poco". 

Fueron dos personas, ambos de su partido, del PP. ¿Nombres? "Me llamaron Salvador Victoria [consejero de Presidencia, Justicia y portavoz de la Comunidad de Madrid] y Rafael Catalá [número dos de Ana Pastor en el Ministerio y recién nombrado presidente de Enaire, la nueva denominación de Aena]. Me parece una falta de humanidad terrible. Esto sólo lo he visto en algunos políticos. Y eso es lo que tenemos, esos son los que nos gobiernan". Llamó también la ministra, pero, según asegura, para preguntarle cómo estaba y si necesitaba algo.

Hoy, Teresa Gómez-Limón convive con "muchos miedos y muchos fantasmas en el cuerpo. Es que yo vi trozos de personas. Y hay padres que han perdido un hijo, padres a los que nunca se les cerrarán las heridas. Es durísimo". Las víctimas, dice, encaran este primer aniversario de la tragedia "más repuestas física y psicológicamente, aunque tenemos daño, pero con mucho más enfado. Se nos ha negado la Comisión de Investigación y a través de la causa sabemos todas las anomalías que se dieron. Hoy sabemos que no se cumplían las más mínimas normas de seguridad. No queremos medallas. Queremos justicia", sentencia.

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