ERC REPARTE UN manual A LOS SOBERANISTAS

Nuevo decálogo independentista: sonreír mucho y olvidar el “España nos roba”

Ser independentista tiene su intríngulis. Hay que tratar de ser amable, sonreír, razonar siempre y no insultar, para no dar argumentos a los “unionistas”

Foto: Miles de personas participan en la cadena humana por la independencia. (EFE)
Miles de personas participan en la cadena humana por la independencia. (EFE)

Ser independentista tiene su intríngulis. El secreto está en las formas. Se ha de ser amable, sonreír abiertamente mostrando diente, razonar siempre y nunca insultar, para no dar argumentos a los “unionistas”. Incluso olvidarse de que “Espanya ens roba” (España nos roba): las nuevas directrices para ser un independentista perfecto recomiendan olvidarse del expolio fiscal, porque eso “no vende”.

Por el contrario, se ha de exportar al mundo singularidad, tipismo, historia, lengua y cultura. Y, sobre todo, insistir en que Cataluña es el alter ego de Escocia, no se confunda alguien y la quiera equiparar a la Padania de los “regionalistas egoístas y xenófobos”.

Eso es lo que se desprende de un “Manual de buenas prácticas del independentista” que se ha comenzado a repartir entre los círculos catalanistas que defienden el referéndum del 9 de noviembre. Este manual fue elaborado por una asociación denominada La Fábrica, que se autodefine como una “entidad que trabaja con el objetivo de conseguir la independencia de Cataluña”. Las recomendaciones para ser un buen independentista han comenzado a ser también repartidas entre sus bases por Esquerra Republicana de Catalunya (ERC).

Se trata, en definitiva, de un decálogo que se enmarca dentro de una campaña de agitprop que pretende ganar adeptos y ensanchar la base de defensores de la secesión. “En todas las causas, por justas que sean, puede haber comportamientos inadecuados y actitudes excesivas que acaban generando lo contrario de aquello que se proponen”, advierte el manual. Y detalla que su ambición es sólo “ser una base de reflexión práctica” para ayudar a los soberanistas.

1. Rechazar las descalificaciones. Pero no las descalificaciones hacia los españolistas, sino entre los propios independentistas. “Independentistas de toda la vida y convencidos recientes han de convivir con la máxima armonía, sin que los desacuerdos tácticos desvíen la atención del objetivo común, que ha de ser prioritario”, dice el texto. Y subraya que “lo importante es no perjudicar el proceso con descalificaciones entre unos y otros partidarios del sí”, aunque reconoce que “pronto aparecerán personas movidas únicamente por su interés personal. Esto es inevitable y no ha de preocuparnos excesivamente: todas las causas ganadoras conocen este fenómeno”.

2. “No propaguemos rumores ni falsas noticias”. Nuevamente, se trata de un blindaje del movimiento independentista. “Las personalidades, las instituciones y las entidades más destacadas de este proceso serán –y ya son– las primeras víctimas de estas operaciones de intoxicación. Es muy aconsejable, pues, no creer a priori ninguna de estas pretendidas informaciones mientras no sean formalmente probadas. Y todavía es más importante no hacerlas circular para no convertirnos en agentes de los adversarios de la independencia”.

No dar argumentos al ‘enemigo’

3. “Rehuyamos los insultos”, es la tercera máxima. “Herir a nuestro adversario con insultos no lo debilita, sino al contrario, le permite  sacar fuerzas del resentimiento”, añade. Y asegura que “insultos o acusaciones indignas (como equiparar a los independentistas con los nazis) por parte de ciertos unionistas muestra su falta de argumentos y su bajo nivel intelectual y moral, pero no es en ningún caso un motivo para replicar de la misma manera”.

4. Evitar la “trampa del triunfalismo”. Señala en este apartado que todas las encuestas vaticinan que la independencia es la opción mayoritaria en Cataluña, pero advierte: “Sentir cómo tenemos esta victoria al alcance de la mano no nos ha de hacer bajar la guardia y, sobre todo, no nos ha de empujar a actitudes de menosprecio o burla hacia los que no comparten este ideario. No hemos de caer en la trampa de una supuesta superioridad, intelectual o moral, del independentismo, superioridad que nos podría hacer detestables a ojos de los indecisos. Además, hacer patente un triunfo antes de hora puede inducir a los unionistas a un reflejo de orgullo que les dé más fuerzas”.

5. Respeto hacia “todas las otras lenguas”. En Cataluña se hablan unos 250 idiomas. Pero, evidentemente, el castellano ocupa un lugar de honor. De ahí que el manual detalle: “Bienvenidos sean los castellanoparlantes que entiendan que la Cataluña independiente será buena también para ellos y celebramos que algunos lo expresen públicamente en castellano. Evidentemente, un Estado catalán tendrá la misión histórica de priorizar la consolidación del catalán en todo el país, pero, ahora y siempre, todos han de ser acogidos en pie de igualdad, y cada lengua ha de ser respetada”.

Cadena humana por la independencia
Cadena humana por la independencia

El poder de una sonrisa

6. “Utilicemos el poder de la sonrisa”. El texto matiza que “una causa gana partidarios también por la simpatía personal que generan aquéllos que la defienden. En la calle, en el trabajo, en el mercado o en reuniones familiares, es importante que el independentismo sea entendido como una causa justa y necesaria, pero también pacífica, democrática, inclusiva y profundamente amable. Una sonrisa puede hacer tanto como muchos argumentos, unos ojos que brillan pueden convencer más que una retahíla de cifras. Emocionar, ilusionar y seducir también son tareas importantes, que no han de ser difíciles de cumplir para aquéllos que ya se sienten emocionados, ilusionados y seducidos por la idea de la libertad de Cataluña”.

7. “Escuchar los argumentos contrarios”. Y señala el manual: “¿Los unionistas no nos convencerán? Claro que no, pero es preciso saber escucharlos, por respeto democrático y porque cuando se vean escuchados se sentirán respetados y algunos tendrán más ganas de escucharnos”.

8. Replicar  “con respeto y determinación” porque, argumenta, “con el respeto y la paciencia, desarmaremos la agresividad de algunos (o al menos la haremos bajar de tono) y con la determinación sin fallas mostraremos aquello que es evidente: que el independentismo es, hoy, la opción más sólida de todas”.

9. Convencer a los indecisos, ya que “los estudios demuestran que una franja del electorado vota, al final, por la opción que piensa que ganará, simplemente para poder sumarse al campo vencedor. Y, más allá de esta franja, una gran cantidad de ciudadanos aún tiene dudas. Son una población decisiva, porque las elecciones y los referéndums se ganan atrayendo a los más indecisos. Por eso debemos considerarlos una prioridad”.

10.  Y la última apuesta por “atraer la simpatía internacional”. En este apartado, realiza una comparación entre las realidades de Escocia y de la Padania. Y muestra a la primera como “una nación con derechos específicos. En cambio, la Padania continúa pareciendo un invento de laboratorio de unos regionalistas egoístas y xenófobos. Por eso es importante que Cataluña sea equiparada a Escocia y aquí todos podemos tener un papel. Al contrario de lo que se dice a menudo en España, los catalanes no somos avaros ni egoístas. Tenemos una cultura rica, una lengua y una historia que nos hace singulares, pero también tenemos una visión de un futuro común que nos hace originales y nos ha de hacer atractivos. A los ojos del mundo, esta particularidad tiene mucho más valor que los expolios fiscales, por reales y cruentos que sean. Por eso nos hemos de explicar mostrando lo bueno y mejor del país y de su proyecto”.

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