EL SENADO lo APRUEBA POR 'MOTIVOS JUSTIFICADOS'

Sus señorías estrenan el voto telemático

Baón acudió al pleno con gotero. Pineda, con bebé. Son escenas que no se repetirán: los senadores, como antes los diputados, podrán votar a distancia

Foto: Iolanda Pineda acude al pleno con su hijo, en 2012. (Efe)
Iolanda Pineda acude al pleno con su hijo, en 2012. (Efe)

El Senado entra en la modernidad tecnológica. Y hasta en la social. Después de que durante años se escucharan las voces de varios de sus miembros -e incluso los llantos de un bebé- reclamándolo, sus señorías podrán votar a distancia, en casos de enfermedad grave, maternidad, paternidad o embarazo. Se suma así al Congreso, que lo regularizó en 2012. Antes, sin embargo, algunos representantes públicos en una y otra cámara tuvieron que acudir a votar en circunstancias en las que buena parte de los trabajadores hubieran podido optar por quedarse en casa. Por teletrabajar. O por no hacerlo en absoluto. Estos son algunos ejemplos.

Otoño de 2007. Se debaten los presupuestos de José Luis Rodríguez Zapatero. En el hemiciclo, no faltaba ni un solo parlamentario, porque la votación se suponía reñida. El Partido Popular “llamó a rebato a todos y cada uno de sus 148 diputados. Allí estaban todos, y entre todos ellos un diputado por Madrid, Rogelio Baón, que con toda discreción entró al salón de plenos por una puerta trasera arrastrando el gotero, se sentó en su escaño y esperó el momento de la votación”.

El resultado, que poco cuenta para esta historia, fue que aquellos presupuestos salieron adelante, pero el diputado del PP estuvo aquel día “sosteniendo la posición de su partido para perder […], pero con dignidad”. Unos meses después, en febrero de 2008, Baón falleció. Lo cuenta en su libro Contra viento y marea otra diputada presente en aquel pleno, Uxue Barkos (entonces, en Nafarroa Bai, ahora en Geroa Bai), y también en el del 30 de agosto de 2011, igualmente decisivo, porque aquel día se dirimía en la Carrera de San Jerónimo admitir o no a trámite la reforma constitucional pactada por el PP y el PSOE sobre el techo de gasto.

En aquel debate, ella no iba con gotero, pero estaba soportando sesiones diarias de radioterapia. En el escaño, recibió una ovación de toda la cámara. Era su primer pleno tras una ausencia de meses. Tenía problemas de equilibrio, la cara redondeada por los corticoides y un pañuelo en la cabeza.

Uxue Barkos, tras su vuelta al pleno el 30 de agosto de 2012. (EFE)
Uxue Barkos, tras su vuelta al pleno el 30 de agosto de 2012. (EFE)
Un mes antes, en julio, el Congreso había modificado su reglamento para permitir el voto telemático, pero hasta mayo del pasado año la Mesa del Congreso no desarrolló el procedimiento. Desde entonces, los diputados que por los motivos citados -embarazo, maternidad, paternidad o enfermedad grave- hayan justificado su ausencia y recibido autorización para ello, pueden votar a través de la intranet del Congreso y con su firma digital. Seis, de hecho, lo hicieron el pasado jueves. Ahora el Senado, con un año de retraso, estrenará un sistema semejante, después de haber modificado su reglamento la pasada semana. El sistema ha estado en ‘prácticas’ estos últimos días, y se prevé que se estrene (si alguna de sus señorías lo pide, cosa que aún nadie ha hecho) para el pleno del 9 de diciembre, en el debate de presupuestos.

“Tenemos una responsabilidad esencial, pero hay unos mínimos que no se pueden olvidar. Somos políticos, pero también debemos poder ser madres, padres o enfermar”, sostiene Iolanda Pineda, hoy concejala en Salt y hasta enero senadora por el PSC, quien en mayo de 2012 puso la imagen a la reclamación por parte de los políticos del voto telemático. La fotografía que saltó a todos los medios del país fue la de Narcís, un niño de dos meses (y de teta) en brazos de la senadora Pineda, que lo había llevado al pleno ante la imposibilidad de compatibilizar su responsabilidad política con su condición de madre. Algo similar había hecho en la misma Salt, siendo su alcaldesa, cuando paró un pleno para darle el pecho a su hija mayor, Arán.

Pineda espera para enero otro niño, Miguel, que, si su madre repitiese como senadora, no tendría que acompañarla al pleno. El voto telemático recién aprobado le sabe a “batalla ganada”, no sólo por ella: era también la reclamación de la que fuera su compañera en el Senado (se sentaba a su espalda) y en sus comisiones, la socialista Inmaculada Cruz. Cruz murió el pasado agosto, siendo senadora, y antes acudía a votar en plena quimio. “Inmaculada me preguntaba siempre: ‘¿Y cómo está el tema’ [la aprobación del voto]? Es que no sé si voy a poder estar este mes…”. A partir de este diciembre todas sus señorías, diputados y senadores, podrán ejercer -como en su día hicieron ella y Baón desde sus escaños- su responsabilidad con dignidad, pero desde casa, si las circunstancias así lo exigen.

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