había "colaboración leal" con la nsa y la cia

El PP negó en 2003 que fuera necesario proteger a España del espionaje de EEUU

El Gobierno de José María Aznar rechazó en 2003 poner en marcha mecanismos para evitar que EEUU interceptara comunicaciones telefónicas en España

Foto: Mariano Rajoy, en la rueda de prensa posterior al Consejo Europeo (EFE)
Mariano Rajoy, en la rueda de prensa posterior al Consejo Europeo (EFE)

El Gobierno de José María Aznar (del que formaba parte Mariano Rajoy) rechazó en 2003 poner en marcha mecanismos para evitar que los servicios de inteligencia de Estados Unidos pudieran interceptar comunicaciones en España, alegando que no existía ningún riesgo de que se produjera un espionaje masivo y descontrolado como el que ha destapado ahora el exagente de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, en inglés) estadounidense Edward Snowden. Sus revelaciones han puesto al descubierto la vigilancia indiscriminada y sistemática de EEUU a líderes de 35 países, entre ellos España. En sólo un mes, la NSA habría accedido a más de 60 millones de llamadas con origen o destino en territorio español.

El Ejecutivo de Rajoy ha expresado estos días su sorpresa y malestar por estas informaciones e incluso ha convocado a una entrevista al embajador de Washington en Madrid, James Costos, para transmitirle su enfado. Pero el Boletín Oficial del Congreso de los Diputados demuestra que los populares tenían conocimiento de esta amenaza desde hace más de una década y que no consideraron necesario hacer nada para tratar de neutralizarla, añadiendo así más dudas al modo en que el Gobierno de Rajoy está gestionando este episodio.

La posición del Ejecutivo de Aznar sobre esta cuestión quedó recogida en las actas de la Cámara Baja del 13 de febrero de 2003 en su respuesta a una pregunta del entonces diputado socialista Manuel Ceferino Díaz. En concreto, el representante del PSOE pidió al Gobierno que aclarara si había “adoptado alguna fórmula que restrinja expresamente el uso de escuchas al terrorismo” mediante la red “Echelon, que es explotada por la National Security Intelligence [NSA] y la Central Intelligence Agency [CIA]”. El diputado socialista centró su inquietud en la posibilidad de que esos instrumentos se emplearan con fines económicos. “¿Qué fórmulas se han utilizado [para impedirlo]?”, planteó Díaz.  

Respuesta firmada por Fernández Díaz

El Gobierno no sólo reconoció en su contestación que no había tomado ninguna medida, sino que alegó que era completamente innecesario porque las relaciones del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) con el resto de servicios de inteligencia, incluidos los de Estados Unidos, estaban basados en “el recíproco respeto y observancia de las normas de los respectivos ordenamientos jurídicos y se lleva a cabo de manera leal en pos del interés mutuo”. “Esta regla no ha sido objeto de excepción ni quiebra alguna”, afirmó entonces el gabinete de Aznar.

La respuesta llevó la firma del secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, un cargo que en aquel momento ocupaba el actual ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. “La premisa de la que se parte (…) no responde a la realidad, razón por la cual no es posible establecer más detalles sobre la cuestión planteada”, zanjó el Gobierno popular para dar por terminada su contestación al diputado del PSOE. Sin embargo, el exagente de la NSA ha probado ahora que el Ejecutivo de Aznar se equivocaba.

Debate de convalidación del decreto ley de medidas urgentes en materia presupuestaria
Debate de convalidación del decreto ley de medidas urgentes en materia presupuestaria

Está por ver si de forma intencionada. El Wall Street Journal citó este martes fuentes oficiales de la Administración estadounidense que aseguraron que el espionaje en España no fue obra de la NSA, sino de los servicios de inteligencia locales, es decir, el CNI. De confirmarse esta nueva revelación, se aclararía por qué el Gobierno de Rajoy ha reaccionado ante las filtraciones de Snowden con la máxima tibieza posible.  

La contestación recogida por el Boletín del Congreso en 2003 refleja un cambio significativo de posición en el Gobierno de Aznar. Como informó ayer este diario, tres años antes había reconocido por el mismo cauce parlamentario que manejaba “indicios” que probaban la “existencia real” de una red de vigilancia de EEUU que se dedicaba a la interceptación, “cada hora, de millones de comunicaciones oficiales, comerciales y personales” en España. Por ello, consideró necesario trabajar en el ámbito internacional para intentar combatir de forma coordinada ese riesgo. Sin embargo, tres años después, con los atentados del 11-S por en medio, el Gobierno de Aznar dejó de considerar que esa red de Washington fuese una amenaza.  

Detalles de la red

El Ejecutivo no sólo admitió en 2000 que manejaba datos que probaban el espionaje a España, sino que ofreció numerosos detalles sobre el modo en que funcionaba la vigilancia. “La característica principal de Echelon es que se trata de un sistema de satélites unidos por una serie de bases terrestres (…) que tras recibir las informaciones, las almacenan en un grupo ordenadores en red”, explicó entonces el Ejecutivo. “Dicho sistema permite interceptar indiscriminadamente todas las comunicaciones que se transmitan por cualquier sistema”, admitió. “Según parece, el sistema de trabajo estaría formado por una intrincada red de antenas, estaciones de escucha, radares y satélites, distribuidas por todo el mundo y disponiendo de sofisticados ordenadores con sistemas de traducción de idiomas, reconocimiento de voz y búsquedas por diferentes métodos, destacando el sistema que detecta palabras clave, que son introducidas previamente en el ordenador, de forma que una vez detectada una de estas palabras se graba toda la conversación, que es posteriormente analizada”.

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