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El modelo de 'superliga' prolifera en el mundo del deporte con diferente grado de éxito y aceptación
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UN AÑO DESPUÉS DE LA POLÉMICA

El modelo de 'superliga' prolifera en el mundo del deporte con diferente grado de éxito y aceptación

Tras el terremoto que vivió el fútbol hace un año, el deporte internacional mira de reojo a las grandes ligas norteamericanas para valorar la posibilidad de implantar su rentable modelo

Foto: La Euroliga de baloncesto se puso en marcha hace dos décadas. (Fuente: Turkish Airlines Euroleague)
La Euroliga de baloncesto se puso en marcha hace dos décadas. (Fuente: Turkish Airlines Euroleague)

De la influencia de las grandes ligas del deporte estadounidense, tales como NBA, NFL, MLB y NHL, han surgido diferentes propuestas similares en otras áreas del mundo. La última gran iniciativa fue el proyecto de ‘superliga’ de fútbol en Europa que tanto dio que hablar hace un año y que encabezó el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. Las competiciones norteamericanas, gestionadas como ligas cerradas, son una fórmula que permite obtener el máximo rendimiento al producto y aporta estabilidad para las inversiones que muchos empresarios asumen al comprar un equipo. Sin ir más lejos, la NBA acaba de superar por primera vez los 10.000 millones de dólares (9.786 millones de euros) de facturación, mientras que la cifra es cercana a los 11.000 millones de dólares (10.765 millones de euros) para la MLB. Ambos casos se encuentran lejos de la liga de fútbol americano que logró facturar 18.000 millones de dólares (17.615 millones de euros) en 2021.

Un buen ejemplo europeo de este tipo de ‘superligas’ es la de baloncesto. La Euroliga de ‘basket’, presidida por Jordi Bertomeu, se creó a principios de siglo como vía de escape de la gestión de FIBA y su idea original pretendía lograr la viabilidad gracias a un formato internacional que blindara a las grandes potencias. Con el paso de las temporadas ha ido alterando su formato hasta que en 2016 anunció que todos los clubes pasaban a competir con el resto. Su negocio se ha triplicado desde 2014-2015 y podría alcanzar los 100 millones en facturación en el próximo curso. Además, tras perder un 30% de las ventas el primer año de la pandemia, en el que se canceló la competición, logró rebotar en 2020-2021 y superar la facturación de 2018-2019. A ello se suma la transformación que ha permitido un formato de licencias semicerrado mediante la sociedad Euroleague Commercial Assets (ECA).

La Euroliga de ‘basket’ se creó a principios de siglo como vía de escape de la gestión de FIBA y pretendía blindar a las grandes potencias

Por su parte, la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) quiso replicar este modelo en el continente africano aliándose con la NBA. Así surgió la Basketball Africa League (BAL), que iba a disputar su primera edición en 2020, pero se retrasó un año a causa de la pandemia. Para arrancar, la liga norteamericana de baloncesto creó una sociedad valorada en 1.000 millones de dólares (978 millones de euros) para dirigir la competición. Esta no solo cuenta con capital propio, sino que se apoya en empresarios privados para desarrollar y explotar su negocio. La FIBA ha reproducido el modelo en el continente asiático con la nueva East Asia Super League, que arrancará el próximo octubre con ocho equipos del continente que se clasifican a través de sus ligas domésticas. En este caso, el proyecto no cuenta con el apoyo de la NBA, pero sí con exjugadores y otras personalidades de la liga.

En el mundo del fútbol, quien lleva la delantera es la Superliga de África. La Confederación Africana de Fútbol (CAF) anunció a principios de julio la creación de esta competición en un formato semicerrado y con una dotación de 100 millones de dólares (98,3 millones de euros). El torneo supone una amenaza frontal contra la ya existente CAF Champions League, que agrupa a 40 equipos de todo el continente. La competición, que cuenta con el apoyo de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, prevé dar plaza fija a 20 clubes, los que considere más potentes de la región, a los que se añadirían cuatro más cada año, clasificados vía torneos regionales. De hecho, el presidente del organismo rector del fútbol mundial ha prometido una inversión de 1.000 millones de euros para la construcción de un estadio de primer nivel en cada una de las 54 federaciones de la CAF. Para dar luz verde a la competición, cada una de las federaciones nacionales del continente percibirá un millón de dólares (983.000 euros).

En Brasil, principal mercado futbolístico del continente americano, a finales de año se comenzó a fraguar la creación de una nueva competición que aspire a ser más lucrativa y competitiva que el Brasileirao actual. La iniciativa cogió peso de la mano de un fondo de inversión compuesto por empresarios estadounidenses y brasileños, que estaría dispuesto a invertir hasta 1.000 millones de dólares (983 millones de euros) en el proyecto. El objetivo es lanzar la competición en 2023, para ello cuenta con el apoyo directo de Rick Parry, el primer director general de la Premier League y actual presidente de la English Football League (EFL), además de antiguos ejecutivos de ESPN o el cofundador de Relevent Sport, Charles Stillitano.

placeholder El rugby cuenta con varias 'superligas' y nuevas propuestas de competición. (Fuente: Heineken Super Cup)
El rugby cuenta con varias 'superligas' y nuevas propuestas de competición. (Fuente: Heineken Super Cup)

Las 'superligas' más allá de fútbol y baloncesto

En el mundo del golf, la creación del LIV Golf ha dividido a la disciplina en su primera edición. Este nuevo circuito ha puesto en jaque el dominio del PGA Tour con 255 millones de euros en premios y con financiación de capital saudí. Una inversión que ha provocado un cisma en el PGA Tour y que ha dividido a los golfistas profesionales. Para 2023 ya han anunciado que repartirán hasta 400 millones en premios, ahondando en la disyuntiva entre los golfistas que quieren el máximo de dinero posible mientras jueguen y aquellos que ven un ‘one-off’ en la jugada del país del Golfo que puede amenazar la estructura que ha promovido históricamente el profesionalismo más allá de las estrellas.

El pádel ha vivido una situación similar con la creación de Premier Padel. Este nuevo circuito internacional, impulsado por la Federación Internacional (FIP), el sindicato de jugadores y el fondo de inversión del dueño y presidente del PSG, Nasser Al-Khelaifi, amenaza con ocupar el espacio de World Padel Tour. Sin embargo, el contrato de exclusividad de WPT con los jugadores hasta 2023 y el derecho de tanteo por parte de la gestora española que dirige Mario Hernando son algunas de las bazas con las que cuenta para no perder el pulso por la explotación del principal circuito de pádel. Especialmente, tras la inversión de más de 40 millones de euros que ha realizado Damm desde que rescató el torneo en 2014 para acelerar su profesionalización cuando aún no era un deporte al alza.

En el rugby hay experiencia en ‘superligas’ creadas por los clubes más potentes, como es el caso de Superugby o la Heineken Champions Cup

Por su parte, en el rugby hay una larga experiencia en ‘superligas’ creadas por los clubes de las principales potencias. Es el caso de Superugby, competición que incorpora a los mejores conjuntos de Nueva Zelanda, Fiyi y Australia (y hasta 2020, también Sudáfrica, Argentina y Japón). Otro ejemplo es la Heineken Champions Cup europea que en 2014 experimentó un cambio de manos en la organización tras las negociaciones con los clubes. A ellas hay que sumarle la Super Cup creada en 2021 por Rugby Europe y que cuenta con los Castilla y Leon Iberians como uno de los ocho fundadores, una franquicia conformada por integrantes del VRAC, El Salvador y Universidad de Burgoscon el objetivo de recortar paulatinamente la brecha entre las grandes potencias y el resto del rugby europeo.

Finalmente, el año 2022 ha supuesto un punto de inflexión en hockey sobre patines, en lo que a organización de competiciones europeas se refiere. Un grupo de clubes conformado por el FC Barcelona, el Reus Deportiu, el CE Noia y el HC Liceo de A Coruña, además de otros clubes portugueses, amenazaron con crear su propia competición. Descontentos con el formato de la Champions y por la falta de profesionalización decidieron no inscribirse para la edición de este año. La federación europea de hockey decidió cancelar la competición después de no lograr ningún punto en común con estos equipos.

De la influencia de las grandes ligas del deporte estadounidense, tales como NBA, NFL, MLB y NHL, han surgido diferentes propuestas similares en otras áreas del mundo. La última gran iniciativa fue el proyecto de ‘superliga’ de fútbol en Europa que tanto dio que hablar hace un año y que encabezó el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. Las competiciones norteamericanas, gestionadas como ligas cerradas, son una fórmula que permite obtener el máximo rendimiento al producto y aporta estabilidad para las inversiones que muchos empresarios asumen al comprar un equipo. Sin ir más lejos, la NBA acaba de superar por primera vez los 10.000 millones de dólares (9.786 millones de euros) de facturación, mientras que la cifra es cercana a los 11.000 millones de dólares (10.765 millones de euros) para la MLB. Ambos casos se encuentran lejos de la liga de fútbol americano que logró facturar 18.000 millones de dólares (17.615 millones de euros) en 2021.

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