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Joan Laporta cierra filas con Piqué en sus días tranquilos del Open Conde de Godó
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Joan Laporta cierra filas con Piqué en sus días tranquilos del Open Conde de Godó

El presidente blaugrana es consciente de que el silencio de sus interlocutores no puede interpretarse como respaldo en un tema tan espinoso como la postura del defensa central

Foto: El presidente del Barcelona, Joan Laporta. (EFE/Quique García)
El presidente del Barcelona, Joan Laporta. (EFE/Quique García)
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El presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, buscó refugio en el Open Godó a las tormentas que le acechan. Un rato tranquilo en un lugar que genera un curioso efecto burbuja y donde parece que el mundo exterior nunca podrá afectar a esa combinación de tenis, negocios y red de contactos, y en cuya cima se coloca Javier Godó, quien ahora, caídos en desgracia los Polanco, se ha convertido en el editor más exitoso de España. Laporta pasó por el Open Godó y dejó claro que apoyaba a Gerard Piqué en el escándalo desvelado por El Confidencial de sus audios con la Federación Española de Fútbol. Por pasiva, pero el presidente blaugrana respalda al defensa central.

"Esto es un tema personal del jugador. El club no va a entrar", zanjó Laporta en la mesa del restaurante Aspis, en donde recibía Javier Godó. Por el tono dejó claro que no quería tocar más el tema y los educados comensales respetaron su deseo en ese Open Godó, que funciona como un verano en Baden-Baden. O el particular "Días tranquilos en Clichy" de una determinada manera de ser rico en Barcelona.

Los presentes eran Pau Relat (Fira de Barcelona), Àngel Simón (Agbar), Pere Navarro (Consorcio de la Zona Franca), Josep Maria Xercavins (Metropolis), Enrique Lacalle (consejero del grupo Godó) y Juli Guiu (responsable de Marketing del Barça). Y todos decidieron que Laporta precisaba de un respiro tras unos días aciagos: sin el crédito de Goldman Sachs para el Espai Barça —1.500 millones que se han quedado en el aire— y la masa social indignada por el modo en que una hinchada alemana había tomado el asalto del Camp Nou para que su equipo se sintiese como en casa.

Foto: Laporta da explicaciones sobre la 'invasión' del Eintracht de Frankfurt en el Camp Nou. (EFE/Alejandro García)

Si Laporta quiere dirigir el FC Barcelona "como una empresa familiar", no es cuestión ahora de leerle la cartilla a Geri Piqué, hijo pródigo en comisiones y laxo en su interpretación de lo que significa tener un conflicto de interés. Laporta, que tanto se llenó la boca en el pasado hablando de los "valores del Barça", ahora calla. Porque sabe que para apoyar a Piqué tiene que hacerlo por pasiva, ya que por activa se quemaría él mismo. La de los audios, él lo sabe, es una crisis ingestionable.

Laporta no es tonto. Es consciente de que el silencio de sus interlocutores no puede interpretarse como cierre de filas en una cuestión tan espinosa. El que menos, el del propio Javier Godó, que ese mismo día, miércoles, le había dado un "semáforo rojo" a Gerard Piqué en la página dos de su diario. Desde hace décadas, el semáforo rojo de 'La Vanguardia' es la máxima expresión de la censura social de la sociedad catalana cuando detectan comportamientos de inaceptables de alguno de sus miembros. "Además de inoportuno después de perder su equipo, Piqué (35) no convenció con sus explicaciones anteponiendo el 'negocio' al conflicto de intereses, haciendo de mediador para la RFEF", era el texto que acompañaba la luz roja. Javier Godó no dijo nada, pero en su caso era más que evidente que ya lo había dicho todo.

En otras mesas, menos nobles, del Open Godó, también se hablaba de la comisión de Gerard Piqué, que iba de boca en boca, igual que la Zarzamora de la copla. Había otros temas, cierto. La inflación, la inminente subida de tipos, la guerra en Ucrania. Pero es lo que tiene el Godó, esa mezcla irresistible de tenis, negocios y frivolidad. En una de las mesas se definió el semáforo rojo de 'La Vanguardia' a Piqué como "historia viva de Cataluña".

Foto: Los jugadores del Barça se lamentan tras caer eliminados. (Reuters/Albert Gea)

El tenis como excusa

En el Open Godó, el tenis es una excusa para verse, relacionarse, hacer negocios. Un espacio cápsula, un paraíso artificial. Fuera de ahí, las amenazas no dejan de crecer: la inflación, la subida de tipos, la recesión, la guerra. Pero hay una Barcelona que parece resistirse o que directamente resiste. No solo porque el impacto de lo que está a punto de pasar no ha llegado a las cuentas de resultados, que este año pintan más que bien, sino porque esa guerra subrogada en la que Europa se ha embarcado parece todavía demasiado lejana. Como cuando leías sobre los tártaros en Miguel Strogoff. Son cosas exóticas que nunca van a pasarte a ti.

Barcelona, donde la historia se escribe a golpe de semáforos de 'La Vanguardia'

En esa Barcelona entre cuyas mesas se pasea Javier Godó a la hora del café, distinguiendo a alguno de los comensales con un saludo particular, se intenta pensar que nada irreparable va a pasarnos. Mientras, se cotillea sobre jugadores millonarios que cobran comisiones de Arabia Saudí sin saber que la familia real del país son los Saud.

No será mañana

Pero la guerra llega. Y Barcelona se está llenando de Mercedes y otros coches de alta gama con matrícula ucraniana. Ya hay más de 20.000 ucranianos en Cataluña, según las cifras que facilita la Generalitat. Con un poco de suerte, esa Barcelona solo tendrá que ser algo más pobre que durante los días de vino y rosas que acabaron en 2019. Más allá de la lista de clientes vips del Banco Sabadell o el lujo de Rabat —qué suerte no haber dependido mucho de los rusos, reconoce ahora Jordi Rabat, nuevo consejero delegado de la marca de joyería—. Esa Barcelona se encomienda a su burbuja de club de tenis y piensan que sí, tal vez la guerra acabará llegando, pero que al menos eso no ocurrirá mañana.

El presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, buscó refugio en el Open Godó a las tormentas que le acechan. Un rato tranquilo en un lugar que genera un curioso efecto burbuja y donde parece que el mundo exterior nunca podrá afectar a esa combinación de tenis, negocios y red de contactos, y en cuya cima se coloca Javier Godó, quien ahora, caídos en desgracia los Polanco, se ha convertido en el editor más exitoso de España. Laporta pasó por el Open Godó y dejó claro que apoyaba a Gerard Piqué en el escándalo desvelado por El Confidencial de sus audios con la Federación Española de Fútbol. Por pasiva, pero el presidente blaugrana respalda al defensa central.

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