Qué es una auditoría voluntaria y qué ventajas tiene para una empresa
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Qué es una auditoría voluntaria y qué ventajas tiene para una empresa

Hay empresas de reciente creación que quieren una opinión experta sobre su situación financiera; otras contratan una auditoría voluntaria porque no se fían de su equipo gestor

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La auditoría voluntaria es aquella que no tiene su origen en una obligación legal, y por tanto surge por la voluntad propia de los órganos de gobierno de la entidad, sin que tengan obligación legal.

Muchas empresas deciden acudir a la auditoría voluntaria para obtener un informe independiente sobre su situación financiera. Los motivos pueden ser de diversa índole: en muchos casos son empresas de reciente creación, que llevan solo dos o tres años en funcionamiento y cuyos socios quieren una opinión experta sobre la situación financiera; también hay empresas que contratan una auditoría voluntaria porque no se fían de su equipo gestor; en cualquier caso, un informe de auditoría voluntaria aporta a los socios y órganos de gobierno garantía y transparencia sobre la información financiera de su empresa. Con la ayuda de Legalnet, explicamos las principales cuestiones a tener en cuenta sobre la auditoría voluntaria.

PREGUNTA. ¿Qué diferencia existe con una auditoría obligatoria?

RESPUESTA. Los supuestos que determinan si las cuentas anuales deben ser auditadas de forma obligatoria se establecen en la disposición adicional primera de la Ley 22/2015, de 20 de julio, de Auditoría de Cuentas, y hacen referencia a determinadas circunstancias: volumen de cifra de negocios, importe total de activos, número de empleados, sector de actividad, haber recibido subvenciones o ayudas con cargo a los presupuestos de las administraciones públicas o a fondos de la Unión Europea.

Por tanto, la principal diferencia radica en el origen de la auditoría, si cumple los requisitos para ser obligatoria o bien, sin cumplir los supuestos que establece la ley, se trata de una decisión voluntaria de los órganos de gobierno de la entidad. En cualquier caso, el alcance del trabajo de auditoría es igual en ambos casos, el auditor debe realizar los mismos procedimientos y elaborar su informe de auditoría basado en su juicio profesional. En este aspecto, la auditoría voluntaria no implica una revisión menor por parte del auditor.

P. ¿Cuáles son los beneficios de una auditoría voluntaria?

R. Los beneficios que aporta una auditoría son múltiples, principalmente porque garantizan que la información financiera sea de calidad, y, en consecuencia:

  • Facilita la obtención de financiación, ayudas y subvenciones.
  • Detección de debilidades de control interno y riesgo de fraude.
  • Detección de posibles contingencias de carácter fiscal.
  • Fortalece la empresa ante el riesgo de insolvencia.
  • Ayuda en la toma de decisiones estratégicas.
  • Ayuda a eliminar disputas o controversias entre accionistas, propietarios, administradores y gestores de la empresa.
  • Anticiparse a la obligatoriedad de auditoría es un rasgo diferencial para la empresa, y le garantiza una información financiera clara y de calidad, que aporta transparencia a sus socios y administradores.

P. ¿Quién puede solicitarla?

R. Por regla general, la junta general de accionistas o socios es el órgano competente para nombrar auditor. En cualquier caso, al tratarse de una auditoría voluntaria, se deberá tener presente lo establecido al respecto en los correspondientes estatutos sociales, o bien, en los casos en que exista, a la normativa específica que sobre este tema sea aplicable.

Respecto a los socios minoritarios, el artículo 265.2 de la Ley de Sociedades de Capital establece lo siguiente: “En las sociedades que no estén obligadas a someter las cuentas anuales a verificación por un auditor, los socios que representen, al menos, el 5% del capital social podrán solicitar del registrador mercantil del domicilio social que, con cargo a la sociedad, nombre un auditor de cuentas para que efectúe la revisión de las cuentas anuales de un determinado ejercicio siempre que no hubieran transcurrido tres meses a contar desde la fecha de cierre de dicho ejercicio”.

P. ¿Existen plazos para poder solicitar una auditoría voluntaria?

R. En cuanto a la auditoría obligatoria, tiene que realizarse antes de que finalice el ejercicio a auditar. En las sociedades en las que la auditoría no es obligatoria, pueden proceder al nombramiento de auditor una vez finalizado el ejercicio a auditar.

Cuando una sociedad no está obligada a auditoría, tiene libertad de fijar el plazo o ejercicios para los que realiza el nombramiento de auditor de cuentas.

El Confidencial, en colaboración con LABE Abogados, ofrece a sus lectores un consultorio jurídico en el que pueden solucionar todas sus dudas del ámbito legal. Para más información, puede consultar su web o enviar una consulta.

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