"La asignatura pendiente era preguntar al paciente qué espera de la Sanidad"
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ENTREVISTA AL PRESIDENTE DE BIDAFARMA

"La asignatura pendiente era preguntar al paciente qué espera de la Sanidad"

Antonio Mingorance es presidente de Grupo Bidafarma, una cooperativa de distribución de medicamentos con capital 100% farmacéutico que trabajó en lo más duro de la pandemia

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Antonio Mingorance. (Carmen Castellón)

Llevamos 16 meses hablando de covid y de Sanidad. Casi año y medio en que hemos analizado hasta la saciedad la situación de los hospitales y la investigación llevada a cabo por las compañías biomédicas, así como el esfuerzo constante de médicos, enfermeros y demás profesionales sanitarios. Pero hay otra pata del sistema de salud, la de la farmacia, cuyo papel en la pandemia ha pasado de puntillas, aun habiendo sido crucial. No se le ha dado protagonismo, y tampoco lo ha pedido, pero es de justicia repasar el servicio que ha prestado a la sociedad. “Lo que se tiene no se valora”, nos dice Antonio Mingorance, presidente de Grupo Bidafarma, cooperativa de distribución de medicamentos con capital 100% farmacéutico, y explica que “es imposible imaginar lo que habría sucedido en España si durante la pandemia no hubiéramos tenido el actual sistema de prestación farmacéutica”.

PREGUNTA. ¿Realmente ha sido un año tan complicado para su sector?

RESPUESTA. Ha sido un año complicado para toda la sociedad. En nuestro caso, la situación era que teníamos que prestar servicio a las farmacias, que eran los únicos establecimientos sanitarios, junto con los hospitales, que quedaron abiertos tras el confinamiento. La prestación farmacéutica es una necesidad básica y, a partir de ahí, hemos tenido que ir adaptándonos a todo lo que ha ido surgiendo. Pero no nos quejamos: la calamidad por la que toda la sociedad ha pasado no nos da derecho a quejarnos por haber tenido que hacer un sobreesfuerzo para atender a los ciudadanos.

P. Para quien no lo conozca, ¿cuál es el trabajo de una distribuidora farmacéutica como Bidafarma?

R. Nuestro trabajo es garantizar que los medicamentos lleguen puntualmente a todas las farmacias que hay en nuestro país. En España, la distribución farmacéutica es cooperativa y, además, solidaria; así podemos lograr que dos veces al día lleguen los medicamentos a todas las farmacias en función de su demanda. Y nuestro orgullo es poder decir que, durante la pandemia, no le ha faltado ningún medicamento a ningún paciente. Todos los días, a la hora prevista, estábamos haciendo nuestras entregas.

"Nuestro orgullo es que, durante la pandemia, no le ha faltado ningún fármaco a ningún paciente"

P. ¿También han ayudado en la gestión de la farmacia hospitalaria?

R. Así es. Hay que tener en cuenta que había muchos enfermos con una medicación de diagnóstico hospitalario; en circunstancias normales, estos pacientes acuden al hospital a recoger su tratamiento, pero en esta situación pandémica no era aconsejable que se desplazaran, sobre todo porque tienen patologías delicadas. Pensando en ellos, y para darles servicio, la Junta de Andalucía y el Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Farmacéuticos hicieron un programa marco para poderles suministrar esos medicamentos. Bidafarma ofreció el apoyo logístico preciso para recoger el fármaco en el hospital y llevarlo a la farmacia en la que lo recogería el paciente. Y hemos hecho unas 70.000 entregas de este tipo.

P. Pero nadie pensaba que podía suceder algo así. ¿Estaban preparados para ello?

R. Tuvimos que montarlo y gestionarlo en tiempo récord, con la colaboración de todos los sectores. La satisfacción es aún mayor porque se ha visto que, gracias a esta gestión, la adherencia a los tratamientos ha mejorado un 15%.

P. ¿A pesar de la pandemia?

R. Sí, porque los pacientes ya no tenían que estar pendientes de ir al hospital, era más asequible para ellos y se han beneficiado de poder recoger su medicación al lado de casa.

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Antonio Mingorance. (C. Castellón)

P. Estas actuaciones, que han surgido de una situación de crisis, ¿cree que han llegado para quedarse?

R. Después de todo lo que ha pasado en este tiempo, tendremos que reflexionar y ver lo que hemos aprendido y con qué nos quedamos. Había cosas que antes no se hacían y que ahora, cuando las hemos hecho forzados por la necesidad, hemos visto que funcionan. Así que, por sentido común, deberíamos preservarlas y seguir con ellas en el futuro.

P. Vaya, parece que ha sido necesario que nos den un empujón para salir de la inercia.

R. La farmacia, la Administración y las instituciones sanitarias hacemos muchas cosas y trabajamos por los ciudadanos, pero muy pocas veces hemos preguntado a los pacientes qué es lo que ellos quieren. Y una situación como esta ha hecho que se abra el abanico y que hayamos preguntado "usted ¿qué quiere de nosotros?". Era una asignatura pendiente.

P. ¿Y qué es lo que quiere el ciudadano?

R. Que todos rememos en la misma dirección. Los pacientes no quieren controversia ni discusiones; solo aspiran a resolver su mayor problema y patrimonio, que es su salud. Quieren calidad de vida.

P. ¿Qué papel juega la farmacia?

R. No hay que olvidar que las farmacias son establecimientos privados de interés público, por lo que están hiperreguladas por la Administración. No pueden hacer libres movimientos. Debemos entender que son un eslabón más del sistema sanitario, y que tienen en sus manos un patrimonio muy importante, que es el medicamento. Es decir, aquello que cura a las personas. De ellos velamos las farmacias y las distribuidoras.

El paciente no quiere controversias: solo aspira a resolver su mayor problema, que es su salud

P. No ha sido solo la medicación. Mascarillas, geles hidroalcohólicos… Y, ahora, también las vacunas.

R. Han sido muchas cosas. Muchas. Por ejemplo, ocuparnos de entregar la hidroxicloroquina a los enfermos de lupus que la necesitaban y que podían correr el riesgo de quedarse desabastecidos cuando se pensaba que esta medicación podía ser eficaz contra el covid. Pero lo último, y de lo que nos sentimos especialmente orgullosos, es haber podido colaborar en la recepción, conservación, distribución y suministro de las vacunas.

P. ¿Ha sido fácil seguir el rastro a tantas vacunas, y con tanto ruido político de por medio?

R. Nosotros nos pusimos a disposición de todas las administraciones. Desde Bidafarma, hemos distribuido seis millones de dosis, de forma ininterrumpida. Y hemos hecho toda la trazabilidad, hasta el punto de que sabemos a qué persona se ha puesto cada dosis. Pues bien, de esos seis millones, tan solo se han perdido dos frasquitos de cinco dosis, y porque vinieron rotos de la fábrica. Nos tenemos que felicitar todos.

P. La pandemia ha dado el empujón, pero parece que no habría sido posible sin un modelo de bases sólidas.

R. Sí, toda esta crisis ha demostrado que tenemos una distribución y un sistema de prestación farmacéutica que debemos cuidar y hacer viable. De verdad, ¿qué habría sucedido si no lo hubiéramos tenido? Este sistema, bajo el auspicio de la receta XXI, ha permitido que los pacientes hayan podido tener a su disposición las medicaciones prescritas aun cuando estuviera cerrado su ambulatorio o centro de salud.

P. ¿Cree que hacía falta algo así para que se les valorase?

R. Lo que se tiene no se valora; solo se valora lo que se pierde. Ha sido uno de los aprendizajes de este año.

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Antonio Mingorance. (C. Castellón)

P. Mirando ya hacia futuro, ¿cómo van los planes de expansión de Bidafarma? ¿Es cierto que tienen Madrid en su punto de mira?

R. Ya tenemos un almacén en la zona sur de Madrid, en concreto, en Leganés. Pero sí, es cierto que vamos a abrir un nuevo centro logístico ahora en la zona noreste. Va a ser un almacén de última tecnología, unos 10.000 metros cuadrados, paneles solares… Una instalación sostenible. De ese modo, en los próximos meses podremos llegar a todas las farmacias de Madrid.

P. ¿Qué más planes de futuro?

R. Estamos consolidando nuestra fusión. Al fin y al cabo, somos muy jóvenes, el próximo enero cumplimos cinco años. Somos el resultado de la unión de 12 cooperativas que se fusionaron a la vez en un solo acto. Es el fruto del diálogo, de sentarse a hablar, de la generosidad de todos los consejos de esas empresas, que se autoliquidaron para crear una buena sociedad en aras del beneficio para la farmacia.

P. Y hablando de beneficios, ¿cómo van los números?

R. No van mal. Estamos siguiendo el plan estratégico y, en uno o dos años, veremos que llevábamos razón y que acertamos todos los que participamos en una fusión nacida para garantizar y consolidar el modelo de distribución cooperativa que hay en España.

P. ¿Se sienten distribuidores o farmacéuticos?

R. Nosotros somos cooperativa, somos farmacia, y la distribución es solo un instrumento. Las cooperativas se crearon en 1929 para ayudar a la farmacia a cumplir con su importante labor, con la tarea social de entregar medicamentos y servir a la sociedad.

P. ¿Cree que han salido reforzados de esta crisis?

R. Estamos satisfechos. Hemos seguido haciendo lo de siempre y se ha demostrado que los farmacéuticos, a pesar de los riesgos, han continuado con sus puertas abiertas atendiendo a los ciudadanos. Y nos lo están valorando.

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