El grupo está en pérdidas

WeWork pone en venta su negocio en España en plena debacle financiera

Al cierre de 2019, copaba más de 24.000 m2 alquilados en nuestro país. El principal problema es que este 2020 los nuevos contratos se han desplomado a causa de la pandemia

Foto: Entrada a unas oficinas de WeWork. (EFE)
Entrada a unas oficinas de WeWork. (EFE)
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La empresa líder mundial en el mundo del 'coworking', la polémica WeWork, ha puesto en venta su negocio en España. Según han adelantado fuentes del mercado inmobiliario, la multinacional estadounidense ha sacado al mercado su filial española y ha encargado su venta a la firma de intermediación inmobiliaria CB Richard Ellis. WeWork se encuentra sumida en una grave crisis financiera internacional. Su accionista de referencia, el banco japonés Softbank, ha tenido que inyectar otros 1.000 millones de euros durante el pasado mes de agosto a través de una emisión de deuda preferente, según informó Bloomberg. WeWork ya había consumido con anterioridad más de 8.500 millones de Softbank.

La principal sociedad de WeWork en España es Wework Community Workspace SL, controlada desde una sociedad holandesa. En 2018, según los datos registrales, facturó 8,4 millones de euros, pero había perdido 7,2 millones al cierre de ese ejercicio. Portavoces de WeWork han negado que el grupo esté vendiendo su negocio en España y aseguran que WeWork no está en venta en nuestro país. Sin embargo, otras fuentes del sector inmobiliario han asegurado que CB Richard Ellis ha ofrecido el negocio español de esta multinacional a varios grupos competidores.

Otras fuentes cercanas a la compañía han enmarcado estos movimientos en una coyuntura en la que, como parte de su estrategia, WeWork está considerando diferentes opciones de financiación para acelerar su crecimiento en el país, donde actualmente mantiene una posición fuerte y una demanda en crecimiento de empresas multinacionales.

Aunque WeWork opera como una inmobiliaria, carece de activos inmobiliarios en propiedad. Su negocio consiste en cerrar contratos para luego comercializar espacios de terceros. Y la misma política ha desplegado en España. En el mercado español, según datos de Jones Lang Lasalle, tiene una cuota de mercado dentro del sector de los espacios de trabajo compartidos del 16% en Madrid y del 18% en Barcelona. Solo está presente en estas dos ciudades.

La operación se plantea en el peor momento. A causa de la crisis del coronavirus, la contratación de espacios de 'coworking' en España ha caído más de un 90%, a niveles de 2012, de nuevo según los datos de Jones Lang Lasalle. No hay referencias para poder apuntar una indicación en el posible precio.

WeWork llegó a España hace tres años. Para desembarcar, escogió Barcelona, un edificio del Grupo Castellví en el 22@, el distrito tecnológico del Poblenou. Era un edificio de 7.000 m2. Desde entonces, no dejó de crecer, tanto en la capital catalana como en Madrid. Al cierre de 2019, copaba más de 24.000 m2 alquilados en nuestro país. El principal problema es que este 2020 los nuevos contratos se han desplomado a causa de la pandemia, pero se trata de un problema generalizado en todo el sector, no solo de WeWork.

Historia de una burbuja

WeWork nació en 2010 intermediando espacios de 'coworking' en Brooklyn, Nueva York. Pero pronto se convirtió en un fenómeno planetario: presencia en más de 50 ciudades, clientes vinculados al sector de la alta tecnología y la pretensión de que ellos mismos eran una tecnológica, aunque en realidad estaban dedicados pura y simplemente a la intermediación inmobiliaria.

El dinero del capital riesgo, siempre sediento de oportunidades, hizo el resto. Softbank llevó a cabo su mayor apuesta e iba a sacar la compañía a bolsa en 2019. WeWork llegó a estar valorada en 40.000 millones, pero después de diversos ajustes contables y de que la compañía se convirtiera en una máquina de quemar caja, esa valoración se redujo a 3.000 millones y la operación provocó pérdidas a Softbank de más de 6.300 millones.

WeWork es la historia de una burbuja, una firma de intermediación inmobiliaria que apostó por reinventar el 'coworking' con excusas tecnológicas

Para reorientar la compañía, Softbank, con el 80% del capital de WeWork, forzó la salida del fundador, Adam Neumann, y aplicó un plan de ajuste de coste que supuso el despido de 2.000 personas. Así, se intentó dar un giro a la gestión y situar la compañía en una órbita más realista.

Impacto en España

En España, la caída de Neumman hizo que llegara un nuevo director para España e Italia, Muhannad Al Salhi, quien ha tenido que lidiar con la caída de la actividad de 'coworking' a causa del coronavirus. En el mercado español, este gigante de trabajo compartido controla un total de ocho centros y estaba preparando la apertura de dos nuevos espacios: en paseo de Gracia 17, Barcelona, y en Francisco Silvela 106, Madrid. La venta incluiría el negocio y no la marca, cuyo futuro en el mercado español quedaría en suspenso.

Por otro lado, otros planes de expansión se paralizaron, como la contratación de 1.800 m2 en el 22@ en el edificio Hexagon, donde a finales de 2019 WeWork prefirió echarse atrás después de meses de negociaciones.

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