despidos colectivos

Airbus, ITP, Indra… Los ajustes de personal acechan a los líderes de la industria española

Poco a poco, los gigantes industriales están llevando a la mesa de negociación con los sindicatos la necesidad de ajustar los costes de personal. No son solo ERE, también sueldos, prejubilaciones...

Foto: Los trabajadores del sector aeroespacial de la bahía de Cádiz, durante una protesta. (EFE)
Los trabajadores del sector aeroespacial de la bahía de Cádiz, durante una protesta. (EFE)
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Los nubarrones que se ciernen sobre la economía española empiezan a oscurecer también el horizonte de auténticos campeones nacionales, que están llevando a sus mesas de negociación con los sindicatos la necesidad de realizar ajustes de todo tipo, también de costes de personal, ante la tormenta que se avecina.

Aunque turismo, comercio y restauración hayan copado titulares desde que estalló la crisis del covid-19, por el especial daño que la pandemia ha hecho a estas actividades y la elevada exposición de la economía nacional a ellas, tanto en términos de PIB —producto interior bruto—, como de creación de empleo, el sector industrial también está sufriendo con fuerza los envites de la crisis.

En algunos casos, como Duro Felguera o Abengoa, la pandemia ha sido el golpe de gracia a dos historias empresariales que llevan tiempo haciendo equilibrios sobre el alambre; pero en otros, como toda la industria aeronáutica o de automoción, el golpe ha venido por sorpresa, lo que complica, para todas las partes, aceptar el bofetón de realidad, un revés que ya está llamando a la puerta de auténticos campeones nacionales.

El último en llevar a la mesa de negociación con los sindicatos la necesidad de realizar ajustes ha sido Indra, que el viernes pasado convocó a los representantes de los trabajadores a la mesa de diálogo en Indra Soluciones TI, filial que cuenta con una plantilla de 13.000 personas en España, de las 30.000 que tiene todo el grupo.

La industria aeronáutica es una de las más golpeadas.
La industria aeronáutica es una de las más golpeadas.

“Se ha convocado a los representantes de los trabajadores para hablar, no específicamente para un ERE, se van a estudiar todas las medidas que se nos propongan por parte de los sindicatos”, señalan desde la compañía. “El correo que envió la empresa dice, textualmente, que su intención es llevar a cabo un despido colectivo”, replican desde la plantilla.

En medio está el deseo de la compañía de ajustar los costes de personal, dentro del plan de acción que anunció en julio para afrontar esta crisis, objetivo último, y, para alcanzarlo, la empresa está abierta a todas las fórmulas, ya sean prejubilaciones, bajadas de sueldo o recortes de empleo, opciones que, internamente, se sospecha que también se van a plantear en Indra Sistemas.

Como un efecto dominó, la compañía se ha visto afectada por la caída de ingresos de sus clientes, que piden a su vez rebajar condiciones en los contratos, y por su exposición al sector aeronáutico, industria que ha puesto en pie de guerra a los sindicatos, que critican que se está aprovechando, o intentando aprovechar, de un problema coyuntural para introducir cambios estructurales en las plantillas.

Según los datos que manejan los representantes de los trabajadores, el sector aeroespacial genera más de 600.000 puestos de trabajo directo en Europa, de los cuales 108.000 están en España, país donde mueve unos 9.000 millones de euros al año.

Oficinas centrales de Indra en Alcobendas, Madrid. (Foto: Indra)
Oficinas centrales de Indra en Alcobendas, Madrid. (Foto: Indra)

El desplome del tráfico aéreo mundial, y la falta de visibilidad sobre cuándo se volverá a viajar con normalidad, ha puesto en el centro de la diana a Airbus, que desde verano tiene la espada de Damocles sobre la cabeza de la plantilla, con la propuesta de un ERE que afectaría a 889 trabajadores en nuestro país, y que se sumaría al ajuste sobre otros 722 puestos de trabajo amenazados por el plan de reestructuración previo al estallido de la pandemia.

El efecto arrastre se está llevando consigo a todos los grandes representantes de la industria auxiliar: ITP ha puesto ya sobre la mesa de negociaciones un recorte de plantilla que en España afectará a 319 trabajadores, Aciturri ha iniciado un procedimiento de despido colectivo que afecta a 214 trabajadores por causas productivas, mientras que su filial Alestis amenaza con recortar la plantilla a la mitad, y Aernnova estudia otros 650 despidos.

Detrás de estos campeones nacionales, hay todo un ecosistema de pymes, que son el eslabón más débil de la cadena. La gravedad de la situación ha llevado al Gobierno a anunciar la puesta en marcha de una mesa sectorial para la industria aeronáutica, mientras que los sindicatos piden un plan estratégico nacional para una industria en la que el propio Estado, a través de la SEPI, está detrás de muchos de estos gigantes nacionales, como Indra (18,7% del capital), Airbus (4,16%) o Alestis (24%).

Y son varias las voces que empiezan a advertir ya el Ejecutivo de que se enfrenta a crear un nuevo INI —Instituto Nacional de Industria— por el aluvión de empresas que van a pedir ser rescatadas ante la dura realidad que se avecina. Un horizonte que hasta el alumno más aventajado de la clase, Iberdrola, ha llevado a la mesa de negociación con los sindicatos.

Entrada a la sede de la SEPI.
Entrada a la sede de la SEPI.

A pesar de la revalorización del 25% que acumula en bolsa desde el pasado 14 de marzo, cuando se decretó el estado de alarma, y de haberse comprometido a contratar este año a 5.000 nuevos trabajadores, la eléctrica también ha hecho saber a los sindicatos que vienen tiempos duros, un discurso lógico cuando toca negociar el nuevo convenio, pero detrás del que muchos ven que la compañía quiere aprovechar para ajustar 3.500 puestos de trabajo vía prejubilaciones y bajas incentivadas.

Aunque la eléctrica sea un oasis en medio del desierto, su caso es, probablemente, el mejor ejemplo de que nadie es inmune a esta pandemia, tampoco los campeones nacionales, ni siquiera el mejor valor de la bolsa. De hecho, si la industria sufre con fuerza, su consumo energético se resentirá.

Además de todo el tejido ligado a la aeronáutica, está la crisis de la automoción, que con el cierre de la planta de Nissan en Barcelona apenas ha asomado la patita, o el cese de grandes plantas industriales, como la de Alcoa en Lugo. Sus casos, por desgracia, amenazan con ser solo la punta del iceberg.

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