DEBIDO A LOS EFECTOS DEL COVID-19

Galán asegura que la crisis durará años para justificar un duro ajuste en Iberdrola

El presidente de la eléctrica, que hace dos semanas sacó pecho del gran comportamiento en bolsa, avisa a los sindicatos de la necesidad de reducir costes por el covid-19

Foto: El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. (EFE)
El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. (EFE)
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Ignacio Sánchez Galán ha pasado en apenas dos semanas de sacar pecho ante los empleados por ser la compañía más valiosa del Ibex 35 a avisarles de que tendrá que poner en marcha un duro plan de ajuste debido a la profundidad de la crisis económica mundial. El presidente de Iberdrola ha transmitido a los sindicatos justo antes de la apertura de las negociaciones del nuevo convenio colectivo que, dada la fuerte caída de la demanda eléctrica, se verán obligados a rebajar gastos en los próximos tres años.

El primer ejecutivo de la compañía energética convocó a mediados de noviembre a la plantilla mediante una reunión telemática para repasar los hitos del primer semestre de 2020, periodo en el que Iberdrola, pese a todas las dificultades derivadas del covid-19, ganó un 12,2% más. Galán explicó a los trabajadores que estos excelentes resultados se habían reflejado en la cotización bursátil, que se ha había revalorizado cerca de un 16%, la cuarta mayor subida del Ibex 35 hasta ese momento, batiendo con claridad el índice selectivo de la bolsa española.

Es más, el primer ejecutivo de la eléctrica vasca expresó con orgullo que los casi 70.000 millones de euros que valía ya Iberdrola eran más que la suma de las capitalizaciones de Santander, BBVA y Telefónica y, por supuesto, que la de sus tres grandes competidores en España, Endesa, Naturgy y ahora también Repsol. Datos que avalan, según Galán, la gran gestión de la sociedad en un contexto económico complejo y pese a los problemas reputacionales por las relaciones con el comisario jubilado José Manuel Villarejo.

Pero la semana pasada, con motivo de las primeras reuniones para negociar el VIII Convenio Colectivo, Iberdrola trasladó a los sindicatos un mensaje más preocupante. Según un comunicado interno, la eléctrica está muy preocupada por “una crisis mundial que va a durar años” y que en ningún caso va a ser corta. Por ello, considera que tiene que hacer una serie de ajustes para compensar la caída prevista de ingresos y ahorrar costes.

Torre de Iberdrola en Bilbao. (EFE)
Torre de Iberdrola en Bilbao. (EFE)

La compañía advirtió de que "se están produciendo cierres masivos de empresas", que los gobiernos se están endeudando y que se espera "una caída brutal del PIB mundial", con la repercusión que todo ello tiene en una multinacional presente en casi todo el mundo. Iberdrola les anunció que los tres grandes negocios, liberalizado, regulado-redes y renovables, ya están sufriendo estos impactos por los costes asociados al covid, la bajada del precio de la energía y la subida del coste del gas, el aumento de la morosidad por los impagos, la dificultad de la fidelización de clientes, el descenso del 7% de la demanda eléctrica desde marzo hasta hoy y el retraso en la puesta en marcha de proyectos de energías verdes.

De hecho, Iberdrola ya registró entre enero y junio un descenso del 1,4% del beneficio bruto de explotación o ebitda. Un retroceso que fue compensado por las plusvalías obtenidas por la venta de Gamesa, que le permitió ganar en conjunto un 12,2%, hasta los 1.845 millones. La compañía invitó a los sindicatos la semana pasada a que sean flexibles a la hora de implantar criterios modernos en la negociación, como la revisión salarial en función de la productividad.

En la presentación de los resultados del primer semestre, Iberdrola mantuvo sus estimaciones de crecimiento del beneficio para 2020 en niveles de 'dígito simple medio/alto', así como su política de remuneración a sus accionistas. Una estimación pese al entorno aún incierto de la pandemia, que tuvo unos impactos negativos en su beneficio neto de 153 millones de euros y en el ámbito de beneficio operativo neto (EBIT) de 228 millones de euros, por el efecto sobre la demanda y las provisiones por insolvencias.

A principios de noviembre, Galán se reunirá con los principales accionistas de Iberdrola para desvelarles el nuevo plan estratégico 2020-2023, momento para el que quiere tener paz sindical. En la compañía, se da por hecho que habrá un plan de bajas incentivadas y prejubilaciones que puede afectar a unas 3.500 personas en el mundo.

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