ACTIVOS TÓXICOS

Alarma en Wall Street: sus bancos se juegan 11.000 M en ladrillo 'subprime' español

La gran banca de inversión ha financiado la mayor parte de las compras de ladrillo de los fondos en los últimos años, con sociedades apalancadas que ahora sufren la crisis del covid

Foto: Estatua de George Washington ante la Bolsa de Nueva York. (Reuters)
Estatua de George Washington ante la Bolsa de Nueva York. (Reuters)
Adelantado en

Los despachos de los grandes bancos de inversión de Wall Street vuelven a poner España en el mapa. Tras siete años de recuperación, la crisis del covid-19 está llevando al límite grandes inversiones. En el caso de estas entidades, uno de los segmentos donde más se juegan es el ladrillo 'subprime' —de baja calidad— español, las grandes carteras de activos tóxicos que los bancos españoles han ido vendiendo durante los últimos años.

Las tres mayores operaciones que se han cerrado en los últimos años acumulan una deuda de 11.254 millones, según los últimos registros disponibles, la mayor parte de entidades de Wall Street, según fuentes financieras consultadas por este medio. Son la compra del ladrillo de Popular, por parte de Blackstone; el de BBVA, a manos de Cerberus, y el de CaixaBank, protagonizado por Lone Star.

Vista de la City londinense. (Reuters)
Vista de la City londinense. (Reuters)

Estos tres acuerdos representan un 30% de todo lo que ha vendido el sector financiero español desde 2013, por lo que la deuda total podría acercarse a los 38.000 millones. Son cifras complicadas de calcular, ya que los créditos de los primeros años se han devuelto y hay muchas operaciones a cuyos detalles es imposible acceder, ya que parte de la financiación se concede a las sociedades matrices en países como Holanda y Luxemburgo, por su fiscalidad.

Las mismas fuentes señalan que la mayor parte de los créditos para comprar estos activos de los bancos se ha concedido desde la City londinense, donde todos los grandes bancos de inversión internacionales tienen base. Junto a los gigantes de Wall Street —JP Morgan, Morgan Stanley, Bank of America y Goldman Sachs— también ha habido otras entidades como Deutsche Bank especialmente activas en este terrero.

Negocio redondo

Este ha sido uno de los grandes negocios de los últimos años. Los grandes bancos españoles tenían que vender sí o sí el ladrillo heredado de la última crisis, por imposición de los inversores y el supervisor (BCE). Los fondos oportunistas se han quedado, fruto de ello, casi 200.000 millones de euros en créditos e inmuebles que estaban en los balances de las entidades. Y los grandes bancos de inversión no han querido perderse la fiesta, financiando la mayor parte de estas operaciones.

Este negocio comenzó en 2013 y 2014 tímidamente, y en los últimos años se ha desatado. Las operaciones han sido cada vez más apalancadas, lo que ha permitido disparar los precios de las carteras. Ganaban todos. Los bancos españoles podían vender sus activos más caros. Los fondos, obtener más rentabilidad, al tener que poner menos capital en sus compras. Y los bancos de Wall Street y la City londinense han vuelto a hacer dinero con el ladrillo español. Hasta el estallido de la crisis del coronavirus, que ha hecho saltar las alarmas de todos los protagonistas, en especial de las entidades norteamericanas.

Desde que la pandemia paralizó el país hace tres meses, se teme que haya algunos fondos muy endeudados que no sean capaces de devolver el dinero que recibieron. Se juntan los tres meses de parón con las perspectivas de crisis que vienen por delante. Estos inversores tienen exigentes planes estratégicos que cumplir o tendrán que sentarse cara a cara con sus acreedores para renegociar la deuda o entregarles las llaves de su proyecto.

Los tres mayores inversores —Blackstone, Cerberus y Lone Star— no quisieron hacer comentarios a preguntas de este medio. Aun así, fuentes próximas a estos fondos señalan que no hay grandes vencimientos de deuda esperados este año y el próximo y se descartan refinanciaciones de deuda. Desde el sector se espera, sin embargo, que muchos fondos aceleren las ventas de inmuebles a menor precio para cumplir sus planes de negocio y responder, en los próximos meses, a sus calendarios de pago. Otros de los nombres más activos en los últimos años son Bain Capital y CPPIB (Canadian Pension Plan Invesment Board).

Promoción inmobiliaria en Pamplona. (EFE)
Promoción inmobiliaria en Pamplona. (EFE)

La mayor operación y, por tanto, la más endeuda es la que hizo Blackstone en 2017, quedándose los 30.000 millones de ladrillo de Popular tras su venta en resolución a Santander. Pagó 10.000 millones, con un préstamo sindicado de 7.300 millones liderado por Morgan Stanley y Deutsche Bank. Según las últimas cuentas, de 2018, quedaban todavía por devolver 7.254 millones y la sociedad Quasar —participada en un 51% por el fondo y en un 49% por Santander— adelantaba un calendario estimado de amortización de 1.212 millones para 2019, 1.514 millones para este año, 1.792 millones para 2021 y 2.726 millones para 2022. Es probable que la empresa modifique estos planes ante el covid. Tiene que devolver todo el capital el 15 de marzo de 2023.

Coral Homes, de Lone Star —80%— y CaixaBank —20%—, es otra de las sociedades más endeudadas, con 2.354 millones por devolver a finales del año pasado. La entidad catalana traspasó la mayor parte de su ladrillo a este fondo en 2018: 12.800 millones valorados en el momento de la venta en 6.700 millones. Desde este fondo, tampoco hicieron comentarios.

Los fondos van a verse forzados a vender a menores precios para cumplir sus planes de negocio

En el caso de Cerberus, la deuda es menor. Este fondo compró en 2017 el ladrillo de BBVA, casi 14.000 millones por unos 5.000 millones. Morgan Stanley fue de nuevo el mayor financiador. Según las últimas cuentas públicas, de 2018, la sociedad matriz de esta operación, Promontoria Marina, debía 1.646 millones.

Este fondo es uno de los más activos en el sector, con sociedades como Haya Real Estate, apalancada con un bono de 469 millones que vence en noviembre de 2022, en el que hay grandes tenedores de Wall Street. Esta emisión cotiza con un descuento del 20% en el mercado secundario y llegó a hacerlo al 35% en los momentos de mayor tensión del confinamiento. Cerberus también tiene apalancadas otras filiales como Inmoglaciar, en la que debe 100 millones a los bancos y a subfondos propios.

Esta presión hace que el sector no tenga claro si saldrán bien las ventas de carteras que ya se han puesto en mercado —Sabadell y Chenavari—, ya que el precio dependerá en gran medida del acceso a la financiación de los compradores. Cuanto más esté abierto el grifo, más podrán pagar. El problema es que al otro lado —Wall Street— temen que haya fugas en las tuberías.

Empresas

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios