TRAS DIVERGENCIAS EN LA GESTIÓN

El rey de la bolsa y China se quedan con el 'milagro' murciano del grafeno por 200 M

Grabat Energy, la empresa murciana que iba a revolucionar el mundo de las baterías a través del grafeno, cambia de dueño tras varios conflictos entre fundadores e inversores

Foto: Los hermanos Martínez Rovira, propietarios de Graphenano. (EFE)
Los hermanos Martínez Rovira, propietarios de Graphenano. (EFE)

Grabat Energy, la empresa murciana que iba a revolucionar el mundo de las baterías, tanto en el sector de la automoción como en el de la aviación, a través del grafeno, cambia de manos tras desencuentros entre los fundadores y los accionistas inversores. Íñigo Resusta, dueño del bróker de bolsa más rentable, y Chint, la multinacional china que entró en el capital en 2016, han decidido quedarse con esta filial del Grupo Graphenano, 'holding' creado por los hermanos Martín y José Antonio Martínez Rovira, que crearon unas expectativas industriales y laborales que no se han cumplido.

Según han confirmado fuentes, Auriga, la compañía propiedad de Íñigo Resusta y de Enrique Martín Navarro, dos de los brókeres con más éxito del mercado español, y los Martínez Rovira han decidido repartirse los activos que compartían bajo el paraguas de Graphenano. Así, los dos inversores se quedan con Grabat Energy, el proyecto estrella de los hermanos naturales de Yecla (Murcia), iniciativa con la que preveían facturar hasta 4.000 millones de euros, según una presentación oficial que hicieron en febrero de 2016. Por su parte, los fundadores retienen otras subsidiarias, como la destinada a la fabricación de piezas dentales y al hormigón.

Resusta y Martín Navarro tendrán como socia a Chint, la empresa china que en 2016 compró un 10% de la compañía yeclana por 18 millones de euros. Posteriormente, en 2018, Chint tomó otro 15%, para alcanzar el 25% del capital de Grabat Energy, que se valoró en 200 millones de euros. De hecho, Auriga revaluó su participación en Graphene World Wide, a través de la que invertía en Grabat Energy, hasta los 50 millones, según datos de su informe anual.

Una valoración meramente contable, puesto que no ha habido movimiento de dinero en efectivo entre los socios, que contrasta con las cifras de facturación de la sociedad, que apenas llega al millón de euros desde su creación. Una contradicción que se explica porque los hermanos Martín Rovira no han sido capaces de industrializar todos los proyectos que tenían con sus baterías de grafeno, con las que presuntamente iban a revolucionar ciertos sectores económicos. Incluido el de los coches eléctricos, ya que aseguraron que sus prototipos tendrían más duración y se recargarían antes que las que se utilizaban para la fabricación de los famosos Tesla.

"En una primera fase, vamos a comenzar a fabricar baterías pequeñas en los próximos meses para acelerar la producción al 100% en octubre. Vamos a emplear a 100 personas con un coste de 20 millones de euros. En la segunda fase, con una inversión de 300 millones, emplearemos a 5.000 personas, con una facturación de entre 3.000 y 4.000 millones de euros", explicó Martín Martínez, consejero delegado de Grabat, en una presentación en febrero de 2016. Una puesta de largo en Madrid donde aseguró que sus prototipos permitirían a un coche eléctrico hacer más de 800 kilómetros y que se recargarían a una velocidad de recarga 30 veces más rápida que las baterías tradicionales de litio.

Lo cierto es que a día de hoy las baterías de grafeno no se han podido comercializar y la única inversión que se ha hecho son los 50 millones que aportó Chint para tomar el 25% de Grabat Energy. La compañía, lejos de facturar las espectaculares cifras anunciadas, tiene una cifra de negocio que tiende a cero, y los miles de puestos de trabajo anunciados no se han creado, pese a que el proyecto tuvo la bendición de la Comunidad de Murcia y del Ayuntamiento de Yecla, ambos gobernados por el Partido Popular.

Pese a todo, las dos partes, que tuvieron muchas diferencias dadas las dificultades para concretar las expectativas, consideran que los negocios que se han repartido tienen mucho futuro. Resusta explica que Grabat Energy tiene proyectos que van a dar resultados prometedores muy pronto, una vez se clarifiquen los objetivos y se acompasen las inversiones a la demanda. Por otra parte, Martínez Rovira insiste en las propiedades milagrosas del grafeno, un nanomaterial del carbono, para revolucionar sectores como el de la construcción y el de las prótesis dentales.

Los hermanos yeclanos se han asociado con varios empresarios particulares de Cataluña y Valencia para relanzar sus proyectos de este material cuyos descubridores recibieron el Nobel de Física en 2010. De momento, la aplicación más útil es para los tintes de pelo, según un investigador chino. Según un experto del sector, que pide mantener el anonimato, "invertir en grafeno es como una lotería. Si te toca el gordo, te haces rico. En Estados Unidos, es muy habitual este tipo de empresas que investigan nuevos materiales. Si consiguen un prototipo o una patente, sus inversores se hacen millonarios. Si no es así, empiezan de nuevo y no se estigmatiza a nadie. El problema con la de Murcia es que se crearon demasiadas expectativas".

"Si Resusta y Enrique Martín se han quedado con Grabat Energy, es que han visto algo que los demás no vemos", explica el responsable de un fondo de capital riesgo que coinvierte con ellos y con los que ha obtenido grandes rentabilidades.

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