Abanca quiere más papel de Pescanova y sondea a sus socios Sabadell y CaixaBank
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YA CONTROLA EL 40%

Abanca quiere más papel de Pescanova y sondea a sus socios Sabadell y CaixaBank

Abanca quiere hacer de la compañía una suerte de abanderada de Galicia y está sondeando al resto de entidades accionistas sobre su disposición a vender su participación en el capital

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Abanca quiere más papel de Pescanova y sondea a sus socios Sabadell y CaixaBank

Abanca quiere hacer de Nueva Pescanova otro ejemplo de compromiso con las compañías bandera de Galicia. Para ello, la entidad controlada por Juan Carlos Escotet ha sondeado a los otros bancos accionistas sobre su disposición a vender sus participaciones, según fuentes financieras: hablamos de Sabadell, propietario de un 23%, y de CaixaBank, con otro 15%, que tras el rescate de la pesquera capitalizaron su deuda por capital.

El banco gallego hace tiempo que dejó clara su estrategia. Desde su entrada en el capital de Nueva Pescanova en el año 2016, ha pasado de tener un 5% a controlar casi un 40%, porcentaje que redondeó el pasado verano después de adquirir a Banco Santander y Caixa Geral de Depósitos sus participaciones, que juntas sumaban poco más de un 6%. Ahora, va un paso más allá aprovechando la renovación del consejo de administración.

Junta de Abanca, con su presidente, Juan Carlos Escotet (segundo por la izquierda).
Junta de Abanca, con su presidente, Juan Carlos Escotet (segundo por la izquierda).

El próximo mes de febrero, 10 de los 12 vocales que forman el máximo órgano de gestión verán vencidos sus mandatos. Entre ellos, los del propio consejero delegado, Ignacio González, y el presidente, Jacobo González-Robatto, cuya continuidad —sobre todo la de este último— podría verse en entredicho si hay un cambio significativo en el accionariado, según han explicado fuentes vinculadas al propio consejo de administración.

Mientras se resuelve este escenario, Pescanova ya adelantó hace meses que cerraría 2019 en pérdidas pese a terminar el ejercicio con un récord de ventas. Esta situación hace que la carga de deuda que todavía acumula, en torno a 600 millones de euros, sea también una moneda de cambio en la posible negociación entre accionistas, ante la posibilidad de que pueda hacerse otra conversión en capital para aliviar la situación financiera de la compañía.

Este escenario, con antiguos acreedores en el capital, hace que Pescanova sea una de las cotizadas sin dueño industrial que está en el radar de los fondos de inversión. Sin emabrgo, la carga de deuda que todavía acumula hace que muchos inversores aguarden a una segunda y definitiva restructuración para valorar posibles ofertas por la gallega, como reconocen fuentes financieras de la City. Por el momento, la palabra es de los bancos accionistas.

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