Serrano 39

Fin de ciclo: Goldman vende la última joya del antiguo fondo inmobiliario de Bankia

Compró justo antes de la recuperación y vende cuando empieza a verse el pico del ciclo. Así puede resumirse la historia de Goldman Sachs con el edificio de oficinas Serrano 39

Foto: Calle Serrano 39. (Google Maps)
Calle Serrano 39. (Google Maps)

Cinco años después de haber adquirido a Bankia una cartera formada por 38 edificios de viviendas y oficinas, el banco de inversión Goldman Sachs ha cerrado la venta de una de las últimas joyas que consiguió entonces, justo antes de la recuperación del sector.

Se trata de Serrano 39, un inmueble ubicado en el eje principal de oficinas de toda España, entre las dos calles comerciales de referencia de la capital, que, según confirman varias fuentes conocedoras, Goldman acaba de vender por unos 8 millones de euros. Desde el banco han declinado hacer comentarios.

El inmueble, que en el pasado albergó las oficinas del banco de inversión Lazard, cuenta con 1.212 metros cuadrados de superficie construida, distribuida en cuatro plantas, incluyendo semisótano, y un proyecto de rehabilitación integral elaborado por el despacho de arquitectura Junquera Arquitectos. Este trabajo se ha realizado con la vista puesta en que, una vez reformado, el edificio sea sede de un único inquilino.

Cuando el banco de inversión adquirió este inmueble, lo hizo dentro de un amplio paquete formado por 27 edificios de viviendas, con 1.565 plazas de aparcamiento, 584 trasteros y 48 locales comerciales anejos; además de nueve edificios comerciales, con una superficie conjunta de 18.000 metros cuadrados, y dos naves logísticas.

Por todos estos activos, pagó 355 millones de euros, según anunció entonces Bankia. La mayoría de estos activos procedían del antiguo fondo inmobiliario de la entidad que, pocos meses antes de acordarse la operación con Goldman, se reconvirtió en sociedad de inversión inmobiliaria.

Caras de la moneda

Aunque la ubicación es el punto fuerte de Serrano 39, su gran debilidad es que la entrada no se encuentra directamente sobre la cotizada arteria madrileña, sino dentro de un patio de manzanas.

A esto se suma que, desde que adquirió el inmueble, hace cinco años, Goldman no ha invertido ningún esfuerzo en reformarlo, pero sí en preparar el proyecto para hacerlo, un trabajo que incluye, por ejemplo, la sustitución de la fachada o la recuperación del patio interior.

Todas estas actuaciones, además, cuentan ya con consultas especiales aprobadas por el Ayuntamiento de Madrid. Se trata de un tipo de operación propia del cambio de ciclo en el mercado. Se compran activos con problemas a buen precio, debido a la presión bajista en el mercado. Se mantienen en cartera sin apenas inversión, pero con los deberes hechos y se vende el inmueble sin reformar con la idea de hacer la mejora en la cresta de la ola.

Este tipo de operaciones oportunistas son las dos caras de la misma moneda. Los detractores acusan a los inversores de buitres oportunistas. Los defensores sostienen que estas compras fueron clave para revertir el ciclo bajista.

De hecho, una de las operaciones que más ríos de tinta ha hecho correr, la compra de 2.935 viviendas del Instituto de la Vivienda de Madrid (Ivima) en el verano de 2013 por parte de Goldman Sachs por 211 millones de euros, fue una de las primeras operaciones que empezó a poner suelo al mercado, y contribuyó a su recuperación.

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