DEOLEO, SOVENA Y DCOOP SON LAS AGRACIADAS

Las aceiteras adoptan un 'catador robot' para evitar más polémicas con el virgen extra

La 'nariz electrónica' es un proyecto piloto financiado con fondos públicos, si bien puede convertirse en una alternativa a los catadores humanos. ¿Servirá para poner fin a la controversia?

Foto: La 'nariz electrónica' aterriza en las instalaciones de las empresas aceiteras. (iStock)
La 'nariz electrónica' aterriza en las instalaciones de las empresas aceiteras. (iStock)

El proyecto para crear un 'catador robot' entra en su fase final. Deoleo, Sovena y Dcoop son las tres empresas elegidas para desarrollar un piloto de dos años, impulsado y testado por la Organización Interprofesional del Aceite de Oliva en el último lustro.

"Es un tema prioritario para el sector. Hemos invertido 600.000 euros en cinco años y hemos trabajado en colaboración con las administraciones públicas", explica la directora de la Interprofesional del Aceite de Oliva a este periódico. Teresa Pérez estima que hay un centenar de personas implicadas en un proyecto "difícil, ambicioso, complejo", pero vital para una industria que no está cómoda con el sistema de cata actual. Lo han bautizado como Sensolive Oil.

Tanto es así, que casi todas las aceiteras españolas quieren poner su granito de arena para encontrar un sustituto. Deoleo, Sovena y Dcoop disponen de la tecnología necesaria para acoger al 'catador robot', se han comprometido a contratar (o destinar) a su propio personal y deberán participar en las reuniones periódicas para garantizar la buena marcha del proyecto. Para que nadie se enfade, los demás interesados podrán participar en calidad de observadores: es el caso de Acesur, Borges o Migasa, por citar algunos ejemplos.

Todos los agentes implicados se reunirán en junio para implementar el piloto, que requerirá una inversión adicional de unos 500.000 euros en los próximos dos años. Ese dinero, en principio, saldrá de los bolsillos de la interprofesional, que vive de las aportaciones del sector y de subvenciones a determinados proyectos. En este sentido, han presentado al 'catador robot' a una convocatoria de la Dirección General de Desarrollo Rural (Ministerio de Agricultura) para conseguir la financiación del 100% (procedente de los fondos Feader), pero habrá que esperar hasta después de verano para conocer el resultado.

Así es la tecnología que implementarán las empresas aceiteras. (Interprofesional del Aceite de Oliva)
Así es la tecnología que implementarán las empresas aceiteras. (Interprofesional del Aceite de Oliva)

"Europa no ha dado con un proyecto mejor que el nuestro en este ámbito. Somos pioneros". Si hay un país interesado en mejorar los sistemas de cata, ese es España. Suministramos la mitad del aceite de oliva que se consume en el mundo, y batimos el récord histórico de exportaciones con 500.000 toneladas comercializadas el año pasado. Ahora, el reto está en garantizar la calidad del 'oro líquido' con un nuevo método que no deje lugar a dudas.

Para ello, cada empresa deberá tomar unas 100 muestras cada año frente a las 3.500 muestras recogidas por la interprofesional en el último lustro. Las marcas podrán someter sus aceites al 'catador inteligente' y verificar el resultado con su propio panel de cata. En caso de discrepancias, acudirán a las administraciones públicas para que 'desempaten'. Estas últimas deberán validar el sistema una vez terminado el piloto de dos años.

La primera fase consistió en estudiar nueve tecnologías distintas. Algunas de ellas se descartaron por caras, otras por ineficientes y otras por insatisfactorias, si bien hay dos que han pasado a la clasificación final: cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas y cromatografía de gases acoplada a espectrometría de movilidad iónica. "No son técnicas novedosas en sí, son habituales en los laboratorios", pero lo verdaderamente innovador es su uso aplicado al aceite de oliva, aclara Pérez. La información que sale de los equipos se trata de acuerdo a un modelo matemático que clasifica el aceite como virgen, virgen extra, lampante, etc.

Malestar en la industria

La OCU no dejó títere con cabeza en su último informe sobre este sector, en que concluyó que 20 de las 41 marcas analizadas vendieron aceite de oliva como si fuera virgen extra sin serlo. Los fabricantes de Carbonell, La Española, Guillén, Hacendado o DIA no salieron bien parados —entre otros—, pues la organización de consumidores los acusó de cometer fraude económico al dar 'gato por liebre' al cliente.

El terremoto fue de tal envergadura que las patronales Anierac y Asoliva enviaron una carta al ministro de Agricultura, Luis Planas, para denunciar un estudio con supuestas "deficiencias" que hizo mucho daño a la reputación del sector. Los aceiteros acusaron a la OCU de basar sus conclusiones en criterios sensoriales y subjetivos, pues existían contradicciones "incluso entre los distintos laboratorios acreditados para participar en el estudio".

El Ministerio de Agricultura no cuestiona públicamente el actual sistema de cata, considera que existe un marco jurídico sólido para clasificar el aceite pero abre la puerta a reforzar los mecanismos de control y a complementar las normas vigentes. Queda por ver si apoya la gran apuesta de la Interprofesional del Aceite de Oliva, que cuenta con un presupuesto anual de 14 millones de euros y destina el 11% de los fondos a I+D+i. El resto va para campañas de promoción del producto, cofinanciadas por la Unión Europea al 70%.

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