eeuu depende de la producción española

Por qué a Trump no le interesa imponer aranceles al aceite de oliva español

La guerra contra la aceituna negra importada podría extenderse al aceite si EEUU se agarra a los mismos argumentos, pero no lo hará porque no tiene capacidad para cubrir la demanda interna

Foto: Vista de los olivos de Antequera desde el aire. (Imagen cedida por la Interprofesional del Aceite de Oliva Español)
Vista de los olivos de Antequera desde el aire. (Imagen cedida por la Interprofesional del Aceite de Oliva Español)

Las empresas aceituneras han perdido 20 millones de euros desde que Estados Unidos impuso un arancel a la importación de aceituna negra en julio de 2017. La industria aceitera mira las barbas de sus vecinos con preocupación, sin quitar ojo a la política proteccionista de Donald Trump pero separando ambos casos. ¿En qué se diferencian?

Estados Unidos es el primer interesado en preservar las importaciones de aceite de oliva, pues su capacidad para producir este alimento es muy escasa. Apenas tiene un peso del 0,19% en la producción mundial, frente al más del 45% de nuestro país. La primera potencia económica mundial depende de Italia y España para cubrir la demanda interna, razón de más para no poner palos en las ruedas de sus principales suministradores.

No obstante, la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) ya advirtió del peligro que este y otros productos corren si Trump decide agarrarse al mismo argumento que esgrimió con las aceitunas negras. En ese caso, el Departamento estadounidense de Comercio abrió una investigación a los aceituneros españoles ante la sospecha de que estaban colocando su mercancía por debajo del precio de mercado. Y culpó a las “injustas” ayudas europeas de la PAC, unos fondos que, por cierto, están destinados a todos los sectores agroalimentarios no solo de España sino de toda Europa.

Un país con importantes problemas de salud [como Estados Unidos] no debería renunciar a la mejor materia grasa

La Administración Trump ha puesto en tela de juicio ese modelo —desafiando a la Comisión Europea— y lo ha utilizado como excusa para imponer un arancel medio del 35% a las importaciones de aceituna negra. Pero su ofensiva partió de una queja de dos importantes empresas californianas con intereses en el sector, empeñadas en denunciar una supuesta situación de competencia desleal.

No ocurre lo mismo con el aceite de oliva, donde las empresas españolas tienen el camino despejado ante la escasa presencia de operadores locales en territorio estadounidense. Su verdadera competencia está en Italia, país con el que se disputan la medalla de oro como principal suministrador de Estados Unidos. Dicho país compró 120 millones de kilos a Italia en 2017, frente a los 118 millones de España o los 14 millones de Turquía. Los siguientes en la lista son Túnez, Argentina, Grecia, Chile y Marruecos.

“Estados Unidos es absolutamente deficitario. Produce una cantidad minimísima [apenas 10.000 toneladas] con la que no podría cubrir el consumo interno [unas 300.000 toneladas]”, explica la directora gerente de la Interprofesional del Aceite de Oliva Español, Teresa Pérez. Esta licenciada en ingeniería agrónoma no espera decisiones que penalicen las importaciones del aceite porque “un país con importantes problemas de salud [véase obesidad] no debería renunciar a la mejor materia grasa”.

Lo mismo opina Rafael Sánchez de Puerta, subdirector general de unión de cooperativas Dcoop. “Poner trabas a las importaciones supondría poner trabas al consumidor americano (…) Los aranceles a la aceituna de mesa no tienen nada que ver con el aceite de oliva porque responden a los intereses de dos operadores californianos que han aprovechado la era Trump para sacar su plan adelante”.

Imagen cedida por la Interprofesional del Aceite de Oliva Español.
Imagen cedida por la Interprofesional del Aceite de Oliva Español.

La jugada maestra de Dcoop

Con todo, el consumo de aceite de oliva en Estados Unidos apenas supera los 1,1 litros por persona al año, una cantidad minúscula si se compara con los 20 litros de los griegos, los 14,2 litros de los españoles o los 11,3 litros de los italianos. Esto se traduce en un margen de crecimiento infinito en ese país, bien aprovechado por compañías españolas como Deoleo (propietaria de marcas como Carbonell, Hojiblanca o Bertolli) o la citada Dcoop.

Esta última ha sabido sortear los aranceles a la aceituna con la compra del 20% de Bell-Carter, uno de los dos impulsores de esta polémica medida. Además, controla el 50% de la envasadora estadounidense Pompeian junto a su socio marroquí Devico. En la práctica, ambas operaciones han puesto a Dcoop en una posición muy ventajosa en Estados Unidos, donde su aliado Pompeian ha adelantado a Bertolli (Deoleo) como primera marca en aceite de oliva virgen extra por cuota de mercado (17%).

El aceite de oliva tiene un peso del 70% en las ventas de Dcoop, con Estados Unidos como mercado más importante. La cooperativa con sede en Antequera (Málaga) elabora las marcas blancas de los gigantes estadounidenses Costco o Walmart, Aeon en Japón, Aldi o Lidl en Europa y Mercadona en España, entre otros. Siete de cada 10 euros facturados provienen del mercado internacional.

España ha batido el récord histórico de exportaciones de este producto en 2018, con 500.000 toneladas comercializadas a nivel mundial. “Las empresas que forman parte de la Asociación Española de Industrias Exportadoras de Aceite de Oliva (Asoliva) nunca han exportado tanto”, concluye su director, Rafael Pico.

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