la compañía avanza en su transformación tecnológica

José Bogas (Endesa): “Nos asusta que un día Amazon entre en el sector energético”

La llegada de las grandes tecnológicas a sectores tradicionales y la consolidación del vehículo eléctrico, a debate en el 'Foro de alta dirección' de PwC y El Confidencial

Hipermercados, inmobiliarias, telecos, bancos, aseguradoras… y también eléctricas. Cada vez hay menos sectores que no vean en el gigante Amazon una auténtica amenaza a su 'statu quo'. “A mí me asusta, y creo que puede ocurrir que un día la prensa anuncie la entrada de Amazon en el sector energético”, ha reconocido el presidente de Endesa, José Bogas, en el 'Foro de alta dirección' que organizan El Confidencial y PwC. “Tiene clientes, muchos son también de electricidad y gas, es completamente digital y tiene la capacidad para dar energía o enviar a un técnico con rapidez a un domicilio a mantener la caldera, incluso a precios más baratos”, afirma.

Para más inri, la plataforma cuenta con las simpatías del consumidor, todo lo contrario que las empresas del sector eléctrico. Solo falta que este gran bazar llegue a un acuerdo con algunas de las 400 comercializadoras que operan en nuestro país. Ante este escenario, las empresas van posicionándose, unas pactando con el enemigo, como recientemente lo ha hecho la aseguradora Mapfre, otras transformándose.

Cómo competir con las tecnológicas

En ello está la filial española de Enel. “El plan de digitalización contempla la formación de los empleados para implicarlos en este proceso, darles capacidades y motivarles para que se adapten y sepan utilizar la tecnología”, dice Bogas.

En paralelo, la transformación se va extendiendo por todas las áreas de negocio. En generación, por ejemplo, los sensores facilitan el ‘advance analytics’; en comercialización, por su parte, se trabaja en dos líneas. De un lado, la transformación digital de los procesos de relación con el usuario, como contratos, atención al cliente, canales, etc; de otro, ofreciendo nuevos servicios que llegan de la mano del cambio climático, como la bomba de calor, la eficiencia en edificios o los vehículos eléctricos.

El sector eléctrico va a cambiar con la transformación digital y la transición energética, el reto es estar preparados para este cambio

Precisamente, la compañía acaba de presentar un macroplan de movilidad eléctrica para los próximos cinco años. Bajo el nombre de Endesa X, se contempla la instalación de 100.000 puntos de recarga en zonas privadas y otros 8.500 públicos repartidos en electrolineras por toda la geografía, con el objetivo de que haya un punto de recarga cada 100 km. Para llevarlo a cabo, se invertirán 65 millones de euros.

“Más pronto que tarde, el sector eléctrico va a cambiar absolutamente con la transformación digital y la transición energética”, señala Bogas, cuyo reto es “estar preparados para este cambio”, ya que los nuevos competidores nacen completamente digitalizados, “sin mochilas”, y los incumbentes “somos elefantes y tenemos que digerir todo esto y adaptarnos cuanto antes”.

Manuel Martín Espada (PwC), José Bogas (Endesa) y Alberto Artero (El Confidencial).
Manuel Martín Espada (PwC), José Bogas (Endesa) y Alberto Artero (El Confidencial).

Descarbonización e inversiones en renovables

Precisamente, Endesa X responde a la descarbonización de la economía que exige una electricidad con cero emisiones para 2050 para luchar contra el cambio climático y que Bogas ve como "una oportunidad y no una amenaza", atendiendo a lo que el cliente demanda, que es "una mayor concienciación medioambiental".

De este modo, entre los retos no solo está "reducir de forma significativa" el CO2, sino también "mantener la seguridad del suministro y a un precio lo más competitivo posible". En este sentido, dice, "hay que balancear y gradualmente cerrar las plantas. En España, tenemos la suerte de no necesitar nueva potencia firme y sí adecuar el momento en el que debemos ir cerrando las centrales", asevera el consejero delegado de Endesa.

Y será a partir de enero cuando la eléctrica dará un paso hacia delante con el inicio de desconexión de las plantas de Compostilla, en Cubillos del Sil (León), y de Andorra (Teruel), tal y como adelantó El Confidencial. La compañía ha decidido no afrontar las ingentes inversiones para adaptarlas a las exigencias medioambientales de la Comisión Europea. Inversiones que ha decidido destinar a nuevas capacidades en renovables, que supondrán un desembolso total de 2.400 millones de euros durante el próximo lustro. Todo este proceso de transición energética fue detallado el pasado miércoles al mercado en su actualización del Plan Estratégico 2019-2021.

El Gobierno prevé el cierre de nueve de las 14 centrales de carbón que hay en todo el país para verano de 2020. En paralelo, se irán cerrando las plantas nucleares al cumplir su vida útil de 40 años y que, según los cálculos del Ejecutivo, no sería más allá de 2030. Pero lo cierto es que, para garantizar el suministro eléctrico, el cierre total se tendrá que realizar de forma escalonada, como reconocen desde el propio Ministerio de Transición Ecológica, y podría prolongarse al menos una década más. Hasta entonces, será el gas la fuente energética que cubrirá la demanda, aunque esta energía también tiene fecha de caducidad.

El sector energético y el Blockchain

El uso de la cadena de bloques en el sector eléctrico aún se encuentra en una fase de adopción “temprana” y para adoptarse deberán llevarse a cabo dos desafíos: nuevos marcos regulatorios y compromiso de los consumidores. Es la conclusión a la que llega el nuevo informe de 2018 'World Energy Blockchain Insights Brief', elaborado por el World Energy Council en colaboración con PwC, a partir de una encuesta a instituciones, reguladores y grupos de expertos de este mercado.

De momento, los organismos consultados empiezan a ver Blockchain como un servicio que va a obligar a una reevaluación de la cadena de valor e instan a los diferentes 'players' a rediseñar el mercado energético acorde a la nueva tecnología antes de que los reguladores hagan su parte, eso sí, con una visión “a largo plazo” y definiendo los roles futuros de los DSO (operadores de la red de distribución) y los TSO (operadores de la red de transporte).

Por otra parte, el informe señala que este habilitador de la Industria 4.0 “no será un requisito esencial para la descentralización y la democratización de la energía, aunque sí podría acelerar estos procesos”.   

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