día mundial del medioambiente

Esto es lo que hacen los bancos españoles para proteger el medioambiente

La lucha por la sostenibilidad nos atañe a todos, empresas incluidas. Los bancos españoles también se han sumado a esta particular batalla, y esto es lo que están haciendo para ganarla

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La lucha por proteger el medioambiente es una cosa de todos. Ya no hay excusas: no se trata de una batalla que deban emprender los colectivos sociales, ni siquiera solo los gobiernos. Si de verdad queremos conseguir un planeta sostenible, debemos remar todos en la misma dirección, desde el ciudadano individual hasta el Estado más poderoso, pasando por los poderes políticos y las grandes compañías.

Y es que el Día Mundial del Medio Ambiente es mucho más que un eslogan: se trata de que entre todos seamos capaces de reducir las emisiones de CO2 y luchar por un modelo de consumo responsable, sostenible y de cara a un objetivo final. La hoja de ruta ya está marcada; ahora solo hace falta seguirla.

El punto de partida: Acuerdo de París

El compromiso con el cuidado del medioambiente tiene un documento esencial: se trata del Acuerdo de París, en el que 194 países de todo el mundo y la Unión Europea en su conjunto han establecido los objetivos y el camino para frenar las emisiones de CO2, hacer un uso más responsable de los recursos disponibles y, en definitiva, frenar los innegables efectos del cambio climático.

Uno de los objetivos primordiales consiste en mantener la temperatura del planeta, ya que actualmente está aumentando a un ritmo acelerado. Con el Acuerdo de París, los países firmantes se comprometen a mantener el aumento de la temperatura media muy por debajo de 2 ºC a corto plazo y por debajo de 1,5 ºC a largo plazo. Los países también han adquirido la voluntad de ofrecer resiliencia al clima y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Los inversores internacionales empiezan a mostrar predilección por las compañías que fomentan un modelo corporativo sostenible

Pero el Acuerdo de París no se limita a los estados que lo han suscrito: desde su firma, cada vez han sido más los agentes económicos que están luchando por apoyarlo y empujar a todo tipo de entidades a remar en la misma dirección.

A día de hoy, los inversores internacionales empiezan a mostrar predilección por las grandes compañías que, además de proporcionar unos buenos beneficios económicos, también invierten parte de sus recursos en fomentar un modelo corporativo sostenible. Por su parte, agencias de 'rating' tradicionales, como Standard & Poors, han creado la Global Ratings Green Evaluation para clasificar a las empresas en este sentido. Esta también ofrecerá, junto al 'rating' financiero, el volumen de emisiones de gases de efecto invernadero de las distintas corporaciones que analice. La lucha por la sostenibilidad, por tanto, ya no solo es un tema político y social, sino también empresarial.

¿Qué están haciendo los bancos?

Es evidente que las empresas energéticas y de sectores más industriales son las que más emisiones generan y las que, de algún modo, más cuidado deben poner a la hora de proteger el medioambiente. Sin embargo, esta lucha acaba siendo tarea de todos. En este sentido, los bancos españoles están asumiendo su parte de colaboración y llevando a cabo iniciativas de cara al objetivo final: la sostenibilidad.

1.- Reducción de emisiones

Las emisiones de CO2 son, de lejos, el mayor problema a la hora de luchar contra el cambio climático, ya que constituyen su principal causa. En este sentido, cada vez son más las entidades financieras que luchan por rebajar dichas emisiones. ¿Cómo se hace eso? Para empezar, procurando que la energía usada en sus instalaciones sea lo más verde posible, generalmente acudiendo a las renovables.

Además, los bancos también suelen instalar medidas de ahorro energético dentro de sus propios edificios: fomento de la luz natural, orientación adecuada hacia esos fines, tecnología que evite el malgaste de recursos, etc. Además, cada vez son más las entidades que, para compensar las emisiones que producen, se embarcan en acciones sociales que 'devuelven' esa huella ambiental en forma de plantación de árboles, fomento de ecosistemas en peligro, creación de zonas verdes, etc.

Los bancos españoles están adoptando medidas de ahorro energético en sus propias instalaciones

2.- Economía circular

La bases de la economía circular están claras: que cada empresa o ciudadano sea capaz no solo de reducir al máximo su consumo de recursos, sino también de reaprovecharlos mediante el reciclaje o proporcionándoles un segundo y hasta un tercer usos. En este sentido, hay una práctica cada vez más común en las entidades financieras: la reducción de papel, tanto en sus gestiones diarias de cara al exterior (recibos, contratos) como en el trabajo de sus propios empleados (uso de 'tabets' y ordenadores).

3.- Objetivos de desarrollo sostenible

En el contexto de la firma del Acuerdo de París, la ONU estableció también 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS) para que, entre todos, podamos colaborar y contribuir a un modelo sostenible. Y es ahí donde entran las entidades financieras, que a través de su responsabilidad social corporativa (RSC) llevan a cabo acciones para luchar contra la pobreza, eliminar las desigualdades sociales, fomentar la educación en todos los ámbitos o fomentar un consumo responsable, entre otras iniciativas.

La iniciativa verde de CaixaBank

Hace tiempo que CaixaBank se sumó a varios de estos retos para proteger el medioambiente desde su posición. Ya en 2010, antes de la llegada del Acuerdo de París, la entidad comenzó a reducir progresivamente sus emisiones de CO2. De hecho, en 2018, habrá compensado el 100% de la huella de carbono generada con su actividad durante ese ejercicio. Un reto que se ha propuesto cumplir cada año. Además, desde 2007, forma parte de las entidades financieras adheridas a los Principios de Ecuador para garantizar que los proyectos a los que presta financiación y asesoramiento se lleven a cabo de forma socialmente responsable.

Por otro lado, desde 2016, también forma parte del Grupo Español de Crecimiento Verde, que potencia el crecimiento económico ligado a una economía baja en carbono. "Apoyamos las iniciativas y los proyectos más respetuosos con el medioambiente y que contribuyan a prevenir, mitigar y dar respuesta al cambio climático", aseguran desde el área de Responsabilidad Corporativa de CaixaBank. Y eso comienza por los 929 millones de euros concedidos en proyectos de financiación de energías renovables o a través de Agrobank, su línea de negocio para el sector agrario, que dota de financiación a proyectos sostenibles en el campo.

Además, el 99,31% de la energía eléctrica que se consume en los servicios centrales y en todos los edificios y red de oficinas de la entidad proviene de fuentes de energía renovables. Otra de las acciones destacadas es la dotación a los empleados de dispositivos móviles para el trabajo, algo que induce a una drástica reducción del uso de papel, con las consecuencias positivas que esto tiene para la sostenibilidad.

La entidad también lleva a cabo acciones sobre el terreno: ha compensado 15 toneladas de CO2 a través del apoyo a un proyecto de reforestación de terreno improductivo en Santa María del Campo (Burgos), merced a una parcela de más de siete hectáreas que comprende los valles y páramos de los ríos Pisuerga, Duero, Esgueva, Jaramiel, Arlanza y Durantón, entre las provincias de Valladolid, Palencia, Burgos y Segovia.

La reforestación de este terreno, además, contribuye a mitigar el riesgo de desertificación y provoca un aumento de la biodiversidad en la zona. La filosofía de estas acciones se resume en una frase: "Más color verde no solo en el papel, sino también en las imágenes de satélite".

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