viaje al mundo de la consultoría de primer nivel

'Up or out': radiografía de la meritocracia extrema de McKinsey, Bain y Boston

El mundo de la consultoría está dominado por tres compañías: Mckinsey & Company, The Boston Consulting Group (BCG) y Bain & Company. Consultores y exconsultores explican cómo funcionan

Foto: Logo de McKinsey & Company, la consultora más influyente del mundo. (Reuters)
Logo de McKinsey & Company, la consultora más influyente del mundo. (Reuters)

Son tres compañías, facturan millones y son decisivas en la toma de decisiones de las grandes empresas. Mckinsey & Company, The Boston Consulting Group (BCG) y Bain & Company, también conocidas como las Big Three, son las tres consultoras más influyentes del mundo. Nacidas en Estados Unidos, todas ellas operan en España desde hace años y en su cartera de clientes figura lo más granado del sector empresarial, Ibex incluido. Varios consultores y exconsultores explican a El Confidencial cómo es trabajar en ellas.

En números, McKinsey facturó el último año 10.000 millones de dólares; BCG cerca de 5.600 y Bain 2.300, según los datos recogidos por 'Forbes'. Cifras de vértigo con las que se paga la consultoría 'prime' que ofrecen estas compañías y que abarca desde bancos al 'retail', pasando por el sector de la energía, tecnológico e incluso aeroespacial. Ninguna industria queda fuera de su perímetro.

"La consultoría de alto nivel es muy dura pero también muy gratificante", explica a El Confidencial un asociado de una de estas firmas, quien señala que "lo fundamental es tener una gran capacidad de análisis y resistencia mental" para entrar (y mantenerse). Y es que si por algo se caracterizan es por las maratonianas jornadas a las que se enfrentan sus empleados. "Depende mucho del proyecto y de la fase en la que esté, pero puedes llegar a trabajar 15 horas".

La rotación es habitual y muchos consultores dan el salto a otros sectores como la banca de inversión o bien se lanzan a emprender y montan una 'start-up'

Una intensa dedicación que tiene su recompensa económica, ya que los salarios anuales de los recién licenciados superan los 40.000 euros. "Y a eso añade los complementos", apostilla este consultor. Miel sobre hojuelas.

¿Y cómo se accede? El camino no es fácil. "Las entrevistas son duras", admite un ex McKinsey. Las fuentes coinciden en señalar que tuvieron que pasar al menos cinco hasta recibir luz verde. Durante el proceso, los candidatos son evaluados tanto por cuadros medios de la compañía como por los socios. "Quieren ver cómo reaccionas ante determinadas situaciones, cómo abordas los problemas", explican.

No obstante, entrar no significa que te quedes ahí para siempre. El nivel de rotación es muy alto y las salidas y entradas son muy habituales. "A veces la gente se cansa y busca otro tipo de proyectos", explica un consultor que recientemente ha dado el salto a la banca de inversión. "Otra opción es que un cliente te fiche, que ocurre a menudo".

La tercera opción, también muy común, es emprender. Un exconsultor en la treintena que ahora dirige su propia compañía explica que, tras dos años en McKinsey "dándolo todo" se lanzó a montar una 'start-up'. Un camino que previamente tomaron con éxito empresarios como Adejemi Ajao (Tuenti), Iñaki Berenguer (CoverWallet), Iñaki Encenarro (Trovit), Mario Brüggemann (Acierto.com) o Jaime Sánchez-Laulhé (Geoblink), por citar unos cuantos.

Un trabajo por proyectos

Respecto al día a día, se trabaja por proyectos. Las fuentes señalan que la horquilla de casos en los que un 'consultant' puede trabajar a lo largo de un año oscila entre dos y diez. "Los primeros años de carrera son fundamentales", explica uno de los asociados consultados.

Al incorporarse, todos los empleados tienen una hoja de ruta que deben seguir para promocionar. Un sistema de "up or out" (arriba o fuera) en el que no hay medias tintas y que puede derivar en una invitación a abandonar la firma si no se alcanzan los objetivos. Y eso si no llega antes el 'burnout' (quemazón). "Si te quemas, suele ser a los dos años. También hay gente que descubre que no es lo suyo".

Un asociado señala que las claves para trabajar en la consultoría de alto nivel son una gran capacidad de análisis y resistencia mental para el día a día

Los consultores, como resume uno de ellos, se dedican, en pocas palabras, a asesorar. "Nosotros decimos a la empresa qué debería hacer", explica. "Otra cosa es que luego te hagan caso". Las resistencias internas a la hora de implementar los cambios son reales y pueden acabar con meses de trabajo cogiendo polvo en un cajón. "No tomamos las decisiones, de alguna manera empujamos a los directivos a que lo hagan".

Respecto al nivel de competitividad, un ingeniero hoy dedicado a otros menesteres señala que es "alto" y que es importante contar con el apoyo de los veteranos, sobre todo al principio. "Hay alguna zancadilla, pero también haces amigos", matiza.

El factor MBA

Además del nombre de una gran firma, es habitual que los currículums de los consultores estén trufados con un Master in Business Administration (MBA) expedido por alguna escuela de negocios con pedigrí nacional o internacional.

Una titulación que no solo abre puertas a otros sectores, sino que también es una herramienta fundamental para tejer una red de contactos. "No puedes imaginar lo importante que es el 'networking' en este sector", admite otro consultor.

La relevancia de esta titulación es tal que lo habitual es que sean las propias compañías las que paguen la matrícula, una fuerte inversión que varía mucho en función del centro escogido (muchos lo estudian en el extranjero) y que puede superar con tranquilidad los 100.000 euros. Ante semejante gasto, suelen pedir a los consultores que se queden al menos un par de años más con ellos. "Y cada vez es más difícil", lamenta un veterano del sector.

Y es que no son pocos los que han dado el salto a tierras norteamericanas y han terminado por quedarse allí. "La posibilidad de trabajar en entornos internacionales y empresas de moda tipo Uber es muy atractiva", explica otra fuente consultada. "Y eso hace que haya problemas para traerlos de vuelta".

Sea como fuere, parece claro que estas firmas se han convertido en una suerte de vivero de emprendedores y futuros líderes del sector empresarial. El listado de altos cargos curtidos en consultoría es alto. Fuencisla Clemares (directora de Google España y Portugal), Carlos Torres (CEO de BBVA) o Sergio Oslé (Responsable de Vídeo de Telefónica) son algunos nombres de esta nueva hornada de directivos criados al calor de las Big Three y que todavía darán que hablar. Y es que ya lo avisa uno del gremio: "Trabajando en este sector, nunca sabes si el que se sienta a tu lado va a fundar el nuevo Facebook".

Empresas

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
5 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios