INCERTIDUMBRE ENTRE LOS CLIENTES

Tranquilidad entre los empleados del Banco Popular: "Es lo mejor que nos ha pasado"

Los clientes han decidido venir hoy a primera hora de la mañana tras encontrarse en la jornada de este martes con problemas para acceder al banco

Foto: Oficina en Madrid esta mañana. (R. R.)
Oficina en Madrid esta mañana. (R. R.)

Este miércoles no es un día cualquiera, al menos para el Banco Popular. Después de muchos meses de dudas y temores, ha sido el Banco Santander el que se ha encargado de comprarlo. Pero, pese a ello, los clientes de la entidad no terminan de estar tranquilos. Cerca de las 8:20 de la mañana la gente denota nerviosismo: algunas de sus oficinas ya cuentan con largas colas en sus calles antes de que abran. Algunos clientes confiesan que no hay miedo, otros prefieren guardar silencio.

Más de quince personas esperan en la calle de una de las oficinas que el banco tiene en la zona de Campamento (Madrid) y la conversación es clara: qué pasará ahora. Cuando por fin se abren las puertas, malas noticias: una empleada confiesa que tienen un problema informático y que se retrasará la apertura. El nerviosísmo aumenta en la calle entre gente que se apresura a hacer sus gestiones a primera hora de la mañana.

Oficina del Popular en Pozuelo de Alarcón. (R. R.)
Oficina del Popular en Pozuelo de Alarcón. (R. R.)

Según han confesado algunos clientes a El Confidencial, han decidido venir hoy a primera hora de la mañana tras encontrarse en la jornada de este martes con problemas para acceder al banco por la cantidad de gente que había en su interior: "Ayer esto era un caos", afirma una joven, que ve con nerviosísmo cómo la hora de apertura se ha retrasado y cómo la cola en la calle seguía aumentando. Media hora después, las puertas se abren y los clientes no dejan de llegar a la oficina.

"Miedo no tenemos, porque al comprarlo en Santander sabemos que nuestro dinero está a salvo. Pero sí que hay algo de incertidumbre, porque no sabemos qué va a pasar exactamente, si cambian nuestros números de cuentas o las condiciones que teníamos con el Popular", asegura una mujer cliente desde hace más de 20 años del Popular. "Lo que está pasando con los bancos es lo mismo que está ocurriendo con la sociedad, está desapareciendo la clase media", afirma otro cliente que asegura sentirse "muy enfadado" con lo ocurrido.

Y es que la palabra miedo parece quedar muy lejos de lo que parecen sentir los clientes de la entidad. Al contrario, parece que ha llegado el momento de la tranquilidad tras la compra del Santander, pues muchas de las personas que cuentan con sus ahorros aquí entienden que es la mejor manera de asegurar que su capital está a salvo.

"Ahora tenemos mucha más tranquilidad. En ningún momento hemos sentido miedo, la verdad, pero sí muchas dudas por ver qué es lo que podía pasar con el Popular", confiesa una pareja de clientes del banco. Una sensación común a la de muchas otras personas: "Nosotros hemos venido a informarnos, porque teníamos mucha incertidumbre y pensábamos que toda la gente que estábamos en la cola era para lo mismo, pero nos ha sorprendido incluso ver a gente que venía a hacer ingresos", afirman ambos a El Confidencial.

Parece que la larga caída del Popular ha provocado que la gente tuviera asumido lo que iba a pasar y, por tanto, diera por hecho que esta situación iba a llegar tarde o temprano, lo que les ha valido para anticipar sus movimientos: "Sí que hay movimiento, pero muy ordenado y tranquilo, no hay locura entre la gente. Se ven más personas que un día normal, pero tampoco nada exagerado, parece que todo el mundo tiene asumido que algo así iba a pasar. Llevamos muchas semanas informándonos sobre las consecuencias que podíamos tener y, por eso, la gente está mucho más relajada de lo esperado", confiesa una clienta del banco.

Los trabajadores, tranquilos

Pese al importante cambio de situación que ha vivido el Popular, los trabajadores parecen estar tranquilos. "Es un día más, no nos supone un cambio en nuestra forma de afrontar el día a día", informan desde una de las oficinas de Pozuelo de Alarcón (Madrid). Incluso los clientes perciben esa misma sensación entre los trabajadores de los oficinas: "Cuando he venido, pensaba que iban a estar celebrándolo con champán, pero nada, están tranquilos", asegura un hombre a este medio. "Parece que les han asegurado el puesto, aunque no me fiaría mucho, porque entiendo que podría haber cierre de oficinas", confiesa de nuevo.

Sevilla: "Es lo mejor que nos ha pasado"

La oficina del Banco Popular en la avenida de la Buhaira, una de las sucursales principales de Sevilla, está desierta. Según nos cuenta nuestra compañera Isabel Morillo, solo hay una mesa ocupada y dos personas esperando para caja. Los clientes aún ni saben lo que ha ocurrido y ni preguntan sobre el tema. Tampoco suenan los teléfonos de manera extraordinaria. Al parecer, esta mañana hubo una multiconferencia donde avanzaron el tema desde Madrid.

Oficina del Popular en Sevilla. (EFE)
Oficina del Popular en Sevilla. (EFE)

En Sevilla reina una tranquilidad absoluta. "Es una noticia tranquilizadora. Es lo mejor para vosotros y para nosotros. Mucho peor fue ayer. Ayer sí que la gente tenía dudas y preguntaba. Los clientes estaban mucho más nerviosos", dice una de las trabajadora del banco que asegura que se enteraron esta mañana por los medios de comunicación a las ocho.

País Vasco: "Sólo nos queda el humor"

'Tenemos lo que estás buscando. Entra y pregúntanos', reza un cartel con el que se publicita el Banco Popular en la céntrica Avenida de la Libertad de San Sebastián, la 'milla de oro' bancaria de la capital guipuzcoana. "¿Qué estoy buscando? Mi dinero", replica una accionista que ha perdido su inversión. Lo dice sin echar grandes pestes a pesar de que lo ha "perdido todo". Es lo que tiene tener "asumido" que se iba a quedar sin ahorros por la trayectoria cuesta abajo en la que estaba sumida la entidad en las últimas semanas. "¿Sabes qué conclusión se extrae de todo esto? Que hay que gastarse el dinero", bromea.


"El humor es lo único que nos queda", corrobora otra cliente del Banco Popular que no abandona la sonrisa. Pero su rostro denota preocupación. De hecho, la inquietud le ha 'empujado' a la oficina para intentar obtener algo de tranquilidad. Por lo pronto, ya ha perdido dinero. "Algo ya ha caído", admite sin querer poner dígitos a las pérdidas. Pero no todo se mira bajo este prisma de resignación. También hay cabreo, enojo. "Se tenía que haber articulado algún mecanismo para evitar que los pequeños accionistas perdamos nuestros ahorros", protesta un cliente. La tranquilidad reina a las afueras de esta oficina del Banco Popular. No hay mucho movimiento para ser la céntrica sede de San Sebastián. Hay hijos que acompañan a sus mayores padres a ver en qué situación quedan sus ahorros. "Hasta este martes estaba preocupada pero ahora con la compra por el Banco Santander…", resopla en cierto modo una clienta tras conocer que la entidad de Ana Botín ha comprado el 100% del Popular.

"Nos han dicho que no vamos a perder nada", afirma un cliente que también ha acudido a la céntrica oficina a que le digan de palabra el llamamiento a la "tranquilidad" que ha escuchado en los informativos. "No creía que iba a llegar a tanto. ¡Si era un banco muy fuerte hace años!", señala sin comprender "cómo se ha dejado caer de esta manera" la entidad. Lo único que se sabe de lo que ocurre en las paredes de la oficina es por los clientes porque los trabajadores guardan silencio absoluto. "No, no, no", masculla un empleado mientras se refugia a todo correr en la oficina cuando uno se identifica como periodista. Ni siquiera es posible obtener un llamamiento a la tranquilidad.

Valencia: mezcla de paciencia y nervios

Combinación de normalidad e inquietud en las oficinas que el Banco Popular tiene en la Comunidad Valenciana, tal y como informa nuestro compañero Víctor Romero. Más clientes de la normal han acudido a su sucursal para informarse de primera mano en qué situación queda la entidad. Según reconocen empleados de oficinas estos días ha habido mayor afluencia, aunque señalan que "ahora está ya todo claro", en referencia a la integración en el banco que preside Ana Botín y la garantía que ello supone en cuanto a los depósitos.

Las principales víctimas son los clientes que, además, tenían acciones en el Popular, cuya cotización se ha suspendido con el valor desplomado. Otros, según ha podido comprobar El Confidencial en la céntrica oficina de la calle Barcas de Valencia, han acudido a comprobar y hacer gestiones en sus cajas de seguridad en un banco cuyas oficinas están abocadas a reducirse de forma drástica. La entidad quebrada ya anunció en octubre del año pasado el cierre de 26 oficinas en la Comunidad Valenciana, en paralelo al Expediente de Regulación de Empleo para 2.500 empleados, de los que más de 170 trabajaban en las sucursales valencianas.

Pese a estos recortes, en enero la entidad presidida por Emilio Saracho reactivó cuatro locales para destinarlos en exclusiva a la venta de activos tóxicos inmobiliarios acumulados en el balance. Estas oficinas, cuyo futuro ahora está también en el aire, no tenían servicio de caja, solamente personal comercial dedicado a comercializar inmuebles.

"El Santander va a comprarlo todo, como Zara"

Tiene unos 75 años. Guarda "un poquito de ahorros" en un plazo fijo. "Algo he oído del Santander, pero no creo que pase nada", dice este hombre, que espera su turno, como otras 20 personas, en la oficina central del Banco Popular de la calle Marqués de Larios 10-12 de Málaga, una de las más caras de España, según informa nuestro compañero Agustín Rivera.

Julie tiene 31 años y su marido ya le había avisado esta mañana de la compra del Banco Popular por parte del Banco Santander. “Yo creo que es una buena noticia, pero lo que parece es que al final el Santander lo va a comprar todo, como Zara". Hace ocho años se hizo clienta del banco. "Yo no he notado nada especial en los últimos meses, pero a los empleados sí se les veía un poco dispersos, como que no sabían que iba a pasar", cuenta Julie.

El interventor de la oficina no quiere hablar con este diario. "No estoy autorizado", precisa. Ofrece un dato: aquí trabajan 20 empleados. "Hoy estamos operando con total normalidad, como siempre", dice, mientras no deja de mirar la pantalla del ordenador y la cola, cada vez más abundante.

Un hombre de unos 60 años ha perdido 30.000 invirtiendo en acciones del Popular. “Fue hace un tiempo". Se le nota muy enfadado. "Yo he perdido la confianza. A ver si puedo recuperar lo perdido". Un directivo del banco sale a la calle Larios a hablar por teléfono mientras mira la imagen publicitaria de Pau Gasol que ofrece su Nómina 4% TAE. En la oficina del Santander de la Alameda Principal de Málaga, situada a unos 200 metros de la del Popular, también hay colas y ni rastro de comentarios sobre el banco.

Barcelona: "Me he enterado aquí"

Por otra parte, nuestro compañero Marcos Lamelas ha visitado la oficina de Banco Popular en la Gran Vía de Barcelona y ha podido hablar con un señor que salía en ese momento de la sucursal. "Soy cliente del Popular de toda la vida y me he enterado aquí mismo", le ha dicho el mismo, añadiendo en este sentido que no está preocupado por la operación.

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