Martí preside Moventia, que controla el 20% de TRAM

Ada Colau apoya para Fira de Barcelona a un empresario favorable a la unión del tranvía

Hay estudios que dicen que con la conexión de las dos redes que defiende el consistorio, TRAM doblaría el número de pasajeros, cifra que ahora ya supera los 15 millones

Foto: La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, acepta para presidir Fira de Barcelona a un empresario socio de TRAM (Tramvia Metropolità SA), la empresa que gestiona la concesión del tranvía de Barcelona. Al parecer, que el proyecto de infraestructura estrella de Colau sea unir las dos líneas de tranvía de la empresa no supone ningún problema ni conflicto de intereses, pese que el grupo que preside Miquel Martí, Moventia, sea el propietario del 20% de TRAM.

Después del problema de la vivienda, el proyecto estrella de Colau y de su programa electoral era la unión por la Diagonal de las dos redes de tranvía de Barcelona, la que va de la Plaça Francesc Macià hasta los diversos municipios del Baix Llobregat (L’Hospitalet de Llobregat, Cornellà, Sant Joan Despí, Sant Feliu) y la que conecta Plaça de les Glòries y el Parlament con Badalona y Sant Adrià. Entre ambas plazas hay cuatro kilómetros en línea recta por la Diagonal. Y ese es el tramo que Colau quiere conectar, un proyecto que como mínimo costaría 175 millones de euros de inversión pública, según las previsiones, y que dispararía los ingresos de la empresa TRAM.

El problema radica en que Colau preside el consejo general de Fira de Barcelona. Por tanto, el visto bueno de la alcaldesa es fundamental para nombrar al nuevo presidente de Fira, porque el actual presidente, José Luis Bonet (presidente también de Freixenet), acaba su mandato el próximo mes de julio.

Tal y como adelantó 'La Vanguardia', la Cámara de Comercio de Barcelona ha propuesto al presidente de Moventia, Miquel Martí, como futuro presidente de Fira de Barcelona, una de las empresas públicas más destacadas, que factura más de 165 millones anuales y que organiza actos tan relevantes para Cataluña y España como el Mobile World Congress.

Moventia, por su parte, es un grupo de transporte que integra diversas empresas, muchas de ellas de autobuses, como Sarbus, concesionarios de coches a través de Movento o su participación en el tranvía de Barcelona. En TRAM, Moventia no es el empresario mayoritario, sino que el papel de socio principal lo juega Globalvía, con el 43%. Por su parte, el fabricante de material ferroviario Alstom tiene otro 19%, según consta en la memoria de la empresa depositada en el Registro Mercantil. Moventia posee el 20%. Y es esta participación la que resulta problemática porque la colusión de intereses con el equipo municipal es evidente.

El doble de negocio

Hay estudios que dicen que con la conexión de las dos redes, TRAM doblaría el número de pasajeros. Durante 2015, TRAM trasladó a 15 millones de pasajeros, con más de 34 millones de volumen de negocio y 8,6 millones de beneficio en ese año.

En el mundillo empresarial catalán se relativiza el conflicto de intereses con el ayuntamiento, pero se critica que Martí venga de la órbita independentista

Sin embargo, la elección de Martí y el visto bueno recibido no han resultado polémicos. En cambio, el mundo empresarial de la capital catalana critica de puertas adentro a Martí por estar adscrito a la órbita de empresarios independentistas, ya que fue presidente de la asociación FemCat entre 2013 y 2014. No es la única vinculación polémica entre TRAM y el independentismo: recientemente se nombró presidente de TRAM al 'exconseller' de Industria de la Generalitat Felip Puig, uno de los primeros altos cargos de CDC que ya hace más de una década se declararon a favor de la independencia.

Pasado en Spanair

Se da la circunstancia de que su apuesta por FemCat fue la que llevó al futuro presidente de la Fira a su actuación más polémica: ya que fue consejero de Spanair durante la fallida aventura de crear una línea área de bandera catalana, que se saldó con pérdidas de 185 millones, provenientes en su mayoría de dinero público. Miquel Martí perdió de su bolsillo en Spanair un millón de euros. Y, como el resto del consejo, consiguió no salir inhabilitado del concurso de acreedores de la aerolínea gracias a apelar, y ganar, en los tribunales.

Es su pasado en Spanair el que explica el nombramiento, según apuntan fuentes empresariales de Barcelona consultadas al respecto. La Cámara de Comercio cerró en falso la crisis de Spanair, sin que nadie asumiese ninguna responsabilidad por aquel desastre, pese a lo fuertemente implicada que había estado la institución cameral. Por eso, el presidente de la Cámara, Miquel Valls, se atreve ahora a proponer un perfil como el de Miquel Martí para uno de los puestos empresariales más relevantes de la ciudad.

También hay un cálculo político. Valls, como el resto de los empresarios, aventura que en breve habrá elecciones autonómicas en Cataluña. Y si, como señalan las encuestas, gana Oriol Junqueras (ERC), nada mejor que tener un presidente de la Fira alineado políticamente. Aunque por su reciente historia y sus intereses empresariales directos Miquel Martí no hubiese pasado el corte de un criterio de gobierno corporativo riguroso. El mismo criterio que tanto recomienda la propia cámara a terceros y que se ha olvidado de aplicar en su propia casa.

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