después de comprarla por un euro

El fondo HIG pone a la venta Bodybell tras un maquillaje financiero récord en un año

La firma de 'private equity' dirigida en España por Jaime Bergel ha encargado a Montalbán Atlas Capital la venta de la cadena de perfumerías, por la que hay mucho interés

Foto: Bodybell. (Centro Comercial El Ferial)
Bodybell. (Centro Comercial El Ferial)

Apenas ocho meses después de que la Comisión Nacional de la Competencia (CNMC) autorizase la compra de Bodybell por el 'private equity' HIG, el fondo de capital riesgo oportunista ha decidido que la compañía ya se ha puesto lo suficientemente guapa como para sacarla al mercado en tiempo récord. Según han confirmado fuentes del mercado, la firma estadounidense ha contratado a la 'boutique' de servicios financieros Montalbán Atlas Capital para iniciar un proceso de venta ante el interés suscitado por la mejoría de sus cuentas.

La operación se presume todo un éxito para HIG, que en abril de 2015 se convirtió en el principal accionista, al alcanzar un acuerdo con los acreedores para que convirtieran en acciones la deuda impagada de 250 millones de euros. El fondo dirigido en España por Jaime Bergel abonó un euro por el capital y otro por la deuda. La cadena de perfumerías, cuyos dueños eran los fondos de capital riesgo españoles N+1 Mercapital y Dinamia, pasó a manos de los bancos y del fondo estadounidense, que apenas invirtió 20 millones en comprar deuda a descuento para tomar el control de la empresa, la cual llevaba años de caída continua de ventas y pérdidas por sus elevados costes financieros.

Lo primero que hizo HIG fue auscultar las cuentas de Bodybell y poner en marcha un duro plan de reestructuración con la ayuda de McKinsey, que se cerró a principios de 2016 con el despido de 315 personas -60 menos de los previstos inicialmente- y el cierre de 32 tiendas, 12 menos de las planteadas en un principio. En total, la compañía redujo un 15% su plantilla, desde los 2.077 empleados que tenía, y un 10% la red de puntos de venta, que ascendía a 320 tras la fusión con Juteco.

Jaime Bergel. (HIG)
Jaime Bergel. (HIG)

Un severo ajuste que ha dejado a Bodybell maquillada para su venta, preparada para volver a los beneficios operativos, tras haber llegado a perder cerca de 200 millones de euros en el ejercicio 2014 por la depreciación de sus activos. Con esta mejor cara, HIG ha recibido varias ofertas preliminares de competidores que ya están en el mercado español, como la valenciana Druni, la andaluza Primor, la andorrana Júlia y la salmantina Perfumerias Avenida.

Otras fuentes señalan que por Bodybell también podrían interesarse las internacionales Sephora, Marionnaud y Douglas, así como varios fondos de capital riesgo que ven una buena oportunidad para meter la cabeza en un mercado muy disgregado, que genera un volumen de ventas próximo a los 4.000 millones de euros, con más de 10.500 puntos de venta repartidos por toda España. Ninguno de los operadores tiene una cuota de mercado superior al 10%, especialmente tras la competencia de grandes superficies como Mercadona, lo que deja mucho margen para una consolidación posterior.

Ante estas muestras de interés, HIG, que controla Bodybell desde una sociedad en Luxemburgo para pagar menos impuestos, ha decidido hacer un proceso coordinado de venta de la mano de Montalbán Atlas Capital, el histórico banco de inversión para compañías de mediano tamaño dirigido por León Benelbas. Se espera que la operación se cierre a la vuelta del verano, una vez se seleccionen las ofertas no vinculantes y los finalistas realicen la 'due dilligence'.

Ingeniería financiera al 28% de interés

Bodybell, que llegó a estar en varias ocasiones en situación técnica de insolvencia, ha sido víctima de la ingeniería financiera con la que N+1 Mercapital y Dinamia la compraron en 2006 por algo más de 120 millones. Después adquirieron Juteco con una maniobra similar: mucha deuda bancaria, liderada por BNP Paribas, y préstamos participativos de los accionistas al 26% de interés, en la creencia de que un crecimiento infinito permitiría devolver el préstamo y ganar dinero. Error mayúsculo que ha supuesto la caída de una de las mejores marcas del sector y el despido de más de 500 personas en varias fases.

Lo curioso es que su solución ha sido también acogerse a una operación financiera alambicada para evitar el concurso de acreedores. Si no llega a ser por la conversión de deuda por 165 millones en préstamos participativos por valor de 125 millones, la capitalización de otros 10 millones y el mantenimiento de una deuda bancaria de 30 millones más, Bodybell estaría ahora cerrada. Un plan que fue bendecido por la mayoría de los bancos -el 91% apoyó la jugada- y que homologó el juez este mismo año.

Pese a ello, Bodybell ha tenido que pedir una nueva árnica a los bancos que le prestaron los 20 millones adicionales de dinero nuevo, para hacer frente a sus necesidades imperiosas de tesorería, al comprobar que todavía le es imposible cumplir con sus obligaciones financieras. 

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